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Entre 1948 y 1956, los residuos nucleares
del gigantesco complejo nuclear de Mayak fueron derramados a todo lo largo
del río Techa, la fuente de agua potable de muchos pueblos de la
zona. Unas 124 mil personas fueron expuestas a medianos y altos índices
de radiación.
Los residuos nucleares también fueron derramados en los lagos del
oeste de Siberia. Uno de estos se produjo al agua durante un tormentoso
verano y una gran nube nuclear se desparramó en una vasta área
alrededor del lago. En 1957, uno de los sistemas de enfriamiento de la planta
de Mayak explotó y más de la mitad de la radioactividad almacenada
(aún mayor que Chernobyl) se desparramó en la atmósfera.
Algunos habitantes fueron evacuados, pero la mayoría no.
Finalmente,
272.000 personas fueron afectadas por la
radiación del complejo de Mayak.
Esta es un área que el Ministerio ruso de
Energía Nuclear (Minaton), desea descargar y almacenar más
residuos nucleares en años venideros. El gobierno ruso, ávido
por obtener dinero luego de una profunda crisis económica, ha dictado
una ley favoreciendo la importación de residuos nucleares. Se han
hecho nuevos planes para importar 20.000 toneladas de residuos nucleares,
por intercambio de 20 millones de dólares estadounidenses. Japón,
Corea del Sur, Taiwán, Bulgaria, Hungría, Suiza, Alemania,
y España serían los potenciales “exportadores”.
Recientemente, el jefe máximo de la planta de Mayak, le dijo a una
comisión del gobierno: “No podemos garantizar la seguridad
de la gente que vive río abajo del río Techa”.
Los habitantes
del área de los alrededores de Mayak
están en contra de los
nuevos planes para almacenamiento
de residuos radiactivos. Ellos, simplemente,
no pueden
creer que el almacenamiento y la manipulación de residuos
nucleares se pueda realizar de una manera segura y responsable.
No es difícil
entender su escepticismo.
Miles han muerto y muchos más se enfermaron por la exposición a la radiación.