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Introducción
La energía
es clave para la sociedad moderna. Pero, debido
al impacto y la contaminación que generan
las fuentes de energía hoy más utilizadas,
como los combustibles fósiles: el carbón,
el petróleo y el gas natural, la energía
nuclear y las grandes represas, es necesario cambiar
de manera urgente hacia fuentes de energía
limpia y renovable que resguarden nuestro futuro.
Las fuentes
de energía renovable son confiables, inagotables,
y se generan a partir de combustibles de libre
acceso y gratuitos como el viento, la radiación
solar, la biomasa y las corrientes de agua ( es
posible aprovechar los saltos de agua para pequeñas
centrales hidroeléctricas).
El uso
extendido de fuentes de energía renovable
puede contribuir a mejorar la calidad de vida
sin interferir en el sistema climático.
Por otro
lado, las energías renovables también
pueden proporcionar electricidad para satisfacer
necesidades básicas de refrigeración,
alumbrado y comunicaciones así como para
bombeo de agua, entre muchas otras, a comunidades
a las que no llega el tendido eléctrico.
Aún
existen 2 mil millones de personas que no poseen
ningún tipo de fuente de energía
en todo el mundo, en Argentina esta cifra trepa
a casi 2 millones de personas y unas 2000 escuelas
rurales sin suministro eléctrico. Hoy no
existen razones para que estas necesidades no
sean satisfechas. Las fuentes de energía
renovable ofrecen un potencial enorme para solucionar
este problema.
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1. Energía Eólica

La energía eólica
es hoy una industria exitosa que suministra electricidad
a millones de personas, crea decenas de miles de puestos
de trabajo y genera miles de millones de ingresos. El
ritmo de cambio y avance ha sido vertiginoso en esta
nueva industria.
Las
ventajas de la energía eólica son
significativas: protección del medio ambiente,
crecimiento económico, creación
de puestos de trabajo, diversificación
del suministro de energía, rápida
instalación, innovación y transferencia
de tecnología. Su combustible es gratuito,
abundante e inagotable.
No
obstante, estas ventajas están generalmente
aún sin explotar. La mayoría de
las decisiones en materia energética que
se toman actualmente no contemplan la energía
eólica, y ésta enfrenta aún
muchas barreras y obstáculos.
Greenpeace
ha presentado un estudio y una propuesta para
alcanzar en la Argentina, una potencia instalada
de energía eólica de 3000 MW para
el año 2013. Es sólo un paso, no
es una meta final. Esta meta significa proveer
el 7% de la electricidad que se consumirá
en el 2013 por medio de generación eólica.
Un programa de desarrollo que significa inversiones,
generación de empleos y desarrollo de tecnologías
limpias. |
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Evolución
de la potencia instalada en la Argentina 1990-2003
En
el año 2002 la capacidad instalada mundial
se amplió en 7.227 MW. Este incremento
representó un crecimiento anual del 32%,
un poco por debajo del alcanzado durante el
año anterior que fue del 38%. Para una
industria pesada es una tasa de crecimiento
muy interesante que ningún otro sector
industrial puede mostrar, sólo algunas
otras actividades comerciales tales como la
telefonía celular o la industria asociada
al desarrollo de internet.
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2.
Energía Solar
La
energía proveniente del sol es limpia, renovable
y tan abundante que la cantidad que recibe la tierra
en 30 minutos es equivalente a toda la energía
eléctrica consumida por la humanidad en un año.
Una
instalación fotovoltaica se caracteriza por su
simplicidad, silencio, larga duración, requerir
muy poco mantenimiento, una elevada fiabilidad, y no
producir daños al medio ambiente. A diferencia
de los combustible fósiles y la energía
nuclear, la energía fotovoltaica no contamina.
Por
otro lado, la tecnología fotovoltaica tiene el
valor añadido de generar puestos de trabajo y
emplear recursos locales, disminuyendo la dependencia
energética externa y de utilizar una fuente de
energía inagotable: el sol.
Aplicaciones de la energía solar
La
energía del sol se puede aprovechar pasivamente
sin la utilización de ningún dispositivo
o aparato específico, mediante la adecuada ubicación,
diseño y orientación de los edificios,
empleando correctamente las propiedades fisicoquímicas
de los materiales y los elementos arquitectónicos
de los mismos: aislamientos, tipo de revestimientos,
protecciones, etc.
La
energía del sol directa se puede aprovechar activamente
(energía solar activa), captando energía
térmica (calor) o generando electricidad.
El aprovechamiento térmico de la energía
solar para calentar agua (incluso para calefacción)
es posible gracias a los denominados colectores solares
de agua. Estos colectores permiten calentar agua para
el suministro de un hogar o edificio, utilizados en
combinación con una fuente convencional, como
el gas, permite ahorrar significativas cantidades de
combustible. Esta aplicación es una de las aplicaciones
solares más competitivas en la actualidad desde
el punto de vista económico. Por este mismo sistema
es posible obtener una parte (según las zonas
geográficas) de la energía necesaria para
calefacción, distribuyéndola por suelo
radiante.
Energía eléctrica en sitios aislados
y también en ciudades
La
energía fotovoltaica es ya relevante en múltiples
aplicaciones en sitios donde el suministro eléctrico
(red pública) no llega. Así muchos hogares,
escuelas, hospitales, puestos de servicios públicos,
etc. Cuentan con electricidad gracias a la energía
solar.
A
pesar de que estas aplicaciones poseen una amplia experiencia,
se estima que a nivel global existen unas 2.000 millones
de personas en áreas rurales que carecen de suministro
eléctrico alguno. La energía solar es
una tecnología que está disponible para
llegar a esa enorme porción de la población
mundial en la medida que existan programas gubernamentales
intensivos para realizarlo.
Pero
la energía solar no se restringe únicamente
al uso en sitios apartados. La energía fotovoltaica
puede ser utilizada en las ciudades convirtiendo directamente
su energía a corriente alterna para el consumo
de los usuarios y volcando los excedentes producidos
a la red pública. De ese modo el propietario
tendría un medidor bidireccional que contará
su consumo y descontará lo aportado por sus paneles
a la red general. Esto ya ocurre en muchos países.
La energía solar tiene un futuro inmenso y podría
ser masivamente introducida en las ciudades.
 
Muchos
techos y espacios urbanos actuarían como auténticos
generadores de energías limpias.
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información sobre energía solar...
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información sobre las instalaciones de energía
fotovoltaica integradas a la red para ciudades...
3. Biomasa
La
forestación y los residuos agrícolas pueden
ser utilizados como combustible para producir electricidad
y calor sin emitir cantidades importantes de dióxido
de carbono (CO2). Existe la posibilidad que los cultivos
puedan utilizarse expresamente para la generación
de combustible y aprovechar los residuos para producir
metano como fuente de combustible secundario. Pero los
cultivos genéticamente modificados no deben ser
usados y además no deberían producirse
emisiones tóxicas como consecuencia del empleo
de agroquímicos durante la combustión
de la biomasa.
4.
Pequeñas Centrales Hidroeléctricas
La
definición de fuente de energía renovable
debe excluir las grandes represas hidroeléctricas,
la generación por centrales atómicas y
la incineración de residuos.
Para
que la generación de energía hidroeléctrica
pueda considerarse como una fuente limpia de energía,
se considera que debe mantenerse dentro de un rango
de potencias máximo de 10 MW.
Recordemos
que en la aplicación de proyectos para el Mecanismo
de Desarrollo Limpio (MDL), dentro del Protocolo de
Kioto, se excluyen la energía nuclear y las grandes
represas por no ser compatibles con el "desarrollo
limpio".
Las pequeñas centrales de hidroelectricidad aprovechan
así pequeños cursos de agua, como ríos
para generar electricidad que puede utilizarse para
uso domiciliario.
5.
Hacia un mayor compromiso con la energía positiva
Es
responsabilidad de los países industrializados
señalar el camino para dejar atrás el
uso de combustibles fósiles y el cambio hacia
las energías renovables. Claramente estos países
también deben apoyar el desarrollo de energía
renovables en países en desarrollo para proteger
el medio ambiente global.
Mientras
el Protocolo de Kyoto coloca la responsabilidad inicial
para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero
sobre los países industrializados, es crítico
que el desarrollo necesario de los países pobres
no dependa en el futuro de los combustible fósiles
para satisfacer las necesidades de energía.
La
energía renovable puede ayudar a combatir la
pobreza ya que los equipos, a menudo, pueden ser fabricados
en el mismo país, ayudando a las economías
locales y evitando que fondos nacionales disponibles
para servicios esenciales como la asistencia médica
y la educación sean mal dirigidos hacia tecnologías
del pasado.
Elegí energía positiva. Una nueva era
para la Argentina
El
informe sobre el retroceso de los glaciares es un recordatorio
oportuno de la necesidad de Argentina de librarse de
los combustibles fósiles y abrazar la energía
limpia y renovable.
Reconociendo
la urgencia que significa el calentamiento global y
los riesgos asociados a la industria nuclear, así
como el de las grandes represas hidroeléctricas,
es cada vez más firme la convicción general
de que las energías, como la eólica y
solar, deben cumplir un papel cada vez más importante
en la actividad energética de cada país.
En
junio de este año se realizará la Conferencia
"Renovables 2004" en Bonn, Alemania. Esta
Conferencia ha sido convocada por un importante grupo
de países, entre los que se encuentra la Argentina,
que reconocen la necesidad de actuar rápidamente
para lograr que las energías renovables y limpias
tengan una mayor participación en la producción
energética mundial.
Uno
de los objetivos de la Conferencia mencionada es establecer
metas de desarrollo para las energías renovables.
Greenpeace está promoviendo que la Argentina
debe adoptar una meta que nos permita alcanzar una generación
eléctrica de un 10% de fuentes renovables en
el 2013. Por eso estamos impulsando un plan de acción
para el desarrollo intensivo de la energía eólica.
Esa meta es alcanzable y sólo requiere de una
serie de decisiones adecuadas y que se eliminen barreras
tales como los subsidios que otras fuentes de energías
sucias continúan recibiendo.
Queremos
que Argentina inicie un camino energético que
sea limpio y renovable. Lo que llamamos “Energía
Positiva” Que no agotan recursos, no implican
riesgos ambientales, poseen una alta aceptación
social y permiten una absoluta independencia, ya que
utilizan recursos gratuitos y de libre acceso, como
el viento y el sol.
Argentina
posee un inmenso potencial en materia de energías
renovables. No tiene ningún sentido incrementar
los riesgos usando fuentes de energía caras y
obsoletas, como es el caso de las centrales atómicas.
Argentina puede dar un paso adelante en esta tarea.
Nosotros
elegimos energía positiva. Esperamos que Argentina
opte de igual modo en Junio próximo en Bonn,
Alemania.
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