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Greenpeace ante la crisis energética
1) La actual crisis energética
responde a una sistemática falta de inversión
tanto en el sector gasífero como eléctrico
que proviene desde alrededores de 1998. La crisis no
se había hecho notar debido a la profunda recesión
económica que atravesó el país
durante todo ese período. Ahora, con algunos
índices de consumo reactivándose se llega
rápidamente al límite de lo que el sistema
puede generar y transportar.
2) La falta de inversión responde a diversos
factores pero básicamente demuestra que el sistema
energético argentino, luego de la completa desregulación
y privatizaciones, ha venido funcionando en base a reglas
de mercado que no atienden más allá del
corto plazo. Esto hubiera requerido un accionar por
parte del Estado Nacional durante ese tiempo.
3) Esta responsabilidad por parte del Estado es compartida
por las administraciones Menem, De la Rúa, Duhalde
y Kirchner, quienes, con diferentes visiones, apostaron
a una postergación de la resolución de
esta inminente y tantas veces anunciada crisis, dilatando
toda adopción de medidas concretas.
4) No desconocemos la componente de presiones existentes
en procura de mejorar situaciones tarifarias, precios
y beneficios sectoriales que cada grupo empresario pretende
obtener como respuesta a la crisis. Cada lobby pretende
sacar ventaja de la situación y procura exacerbar
la propia crisis.
5) Ante la realidad de corto plazo, con la necesidad
de restringir el consumo energético, para evitar
cortes en el suministro, Greenpeace propone que la población,
el sector industrial y comercial adopten actitudes de
ahorro y eficiencia energética que permitirán
minimizar escenarios de corte y restricciones totales
de los insumos.
6) Una “Guía
Práctica” para llevar adelante prácticas
de ahorro energético ha sido nuevamente actualizada
y la hemos puesto a disposición del público
en internet para que cada uno adopte aquellas practicas
que le sean más efectivas o accesibles. Toda
reducción redundará en atravesar el cuello
de botella actual con el menor costo y molestias para
todos. Reducciones del 10 al 20% en cada hogar puede
significar un aporte decisivo para restringir las posibilidades
de cortes.
7) El Gobierno debe promover prácticas de eficiencia
energética en estos sectores pensando en el mediano
plazo. Esto se promueve reformulando cuadros tarifariaios
que deberán fuertemente favorecer el menor consumo
posible. Tales prácticas son importantes para
la coyuntura y lo son también como prácticas
permanentes. Tarifas que alienten la eficiencia energética
incentivará el uso de fuentes de energías
renovables en pequeña escala, aparatos más
eficientes y tecnologías que minimizarán
las necesidades crecientes de energía. Es mucho
más conveniente desde el punto de vista económico
y ecológico reducir la necesidad de un kW de
potencia que sumar un nuevo kW en generación
de energía.
8) En el mediano plazo, los próximos tres años,
en el sector eléctrico argentino debe tener un
plan de expansión de redes de transmisión
y un plan de incorporación de generación
eléctrica que debería incluir, al menos,
la incorporación de 300 MW de potencia provista
por generadores eólicos. Tanto en la Provincia
de Buenos Aires como la utilización intensiva
de la nueva línea patagónica deben ser
prioridades en materia de aprovechamiento eólico.
Greenpeace ha presentado también un plan
de acción para alcanzar los 3000 MW de energía
eólica para el año 2013.
9) Debe abandonarse la idea de concluir la central atómica
Atucha II, no sólo porque no dará respuesta
en tiempo a la crisis energética, sino porque
además económicamente y ambientalmente
no resulta aconsejable. Es
una de las peores opciones para enfrentar la crisis.
Juan Carlos Villalonga
Director de Campañas
Greenpeace Argentina
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