“Mi yerba es más rentable”


09.02.17 Categoría: Agroecología
Publicado por: Editor

Especial de agroecología

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Cría de vacunos y yerbales. Bebederos móviles y nulo uso de herbicidas y fertilizantes. El mandato: cuidar la tierra para las generaciones futuras.

Andresito, Misiones.
Finca Los Cedritos. Otto Waidelich es propietario de una chacra. Utiliza las vacas para ayudar a prosperar la produccion de yerba.

Por Darío Aranda*
Fotos Martin Katz

La camioneta Ford es antigua, más de medio siglo de transitar caminos. De color negra, tiene un tanque de 500 litros de agua en la caja, mangueras que llegan hasta ollas medianas sobre los paragolpes (delanteros y traseros). Es un bebedero móvil, construido por Otto Waidelich bajo un concepto básico: hay que llevar el agua a los animales y no los animales al agua (abarata costos y mejora la salud del suelo y el ganado). Waidelich combina tres actividades. Cría de vacunos, yerbales agroecológicos y cuidado del ambiente.

“Es un instrumento”. Así define al bebedero móvil. Busca llevar el agua a los “cuadros” (sectores en los que está dividido el campo) donde están los animales. Precisa que la batea individual es lo mejor para el cuidado animal y, según sus cálculos, el vacuno tarda entre cinco y siete minutos en saciar la sed.

Lo tradicional es una batea-piletón grande y fija. Donde el animal se arrima y toma agua. Otto tiene unos 60 años y ve dos problemas en esos piletones. Siempre hay erosión en la tierra alrededor (por el continuo transitar de los animales). Y, segunda dificultad, la cuestión bromatológica del agua. Caen hojas, ramas, flores, se crían muchos mosquitos y las babas de los animales generan algas perjudiciales.

Con el sistema móvil se mejora la calidad del agua y, por las vacas en distintos lugares del predio, se fertiliza el suelo (por la misma bosta de los animales).

Suelo

Asegura que el típico productor rural de Misiones se preocupa por “aflojar” el suelo con tractores. Y eso implica una gran inversión. No está en contra, pero señala que hay alternativas más rentables y más eficientes. Señala el piso. “Eso es estiércol y lombrices. En lugar de tractores y fertilizantes logramos que la naturaleza lo haga. Esos gusanitos que usted ve trabajan las 24 horas del día”, explica.

Puntualiza que las vacas son “el instrumento” para lograr mejores suelos. Mediante orina y bosta, fertilizan. El productor no pierde ni un peso en fertilizantes artificiales.

Convivencia

Decenas de vacas parecieran estar de acuerdo, se alternan y mugen a coro. El sonido es fuerte, dificulta escuchar al interlocutor. Otto avisa que en minutos mostrará cómo pueden coexistir los vacunos y la yerba.

Es última hora de la tarde, abre una tranquera y un centenar de animales ingresa al yerbal. “Van a comer todo el pasto que creció durante un determinado tiempo, pero también en la noche van a fertilizar todo ese cuadro de yerba”, explica.


De inmediato comienzan a comer el pasto. Caminan por los callejones y no dejan de masticar. No tocan ni una hoja de yerba. “Van a tener la panza llena. Dormirán acá. La orín y el estiércol quedarán en el cuadro”, celebra. Lo llama: “Proceso de refertilización y limpieza”.

“Comen el pasto nomás. Increíble ¿no?”, pregunta y sonríe. El yerbal permanece intacto.

Aclara que no lo pueden hacer todo el tiempo porque, de insistir en la práctica sí se comerán la yerba. Depende de la época y el momento del cultivo. Ya hace diez años que lo implementa y le da buenos resultados. El nombre técnico es “voisin” (en referencia a su impulsor, el francés André Marcel Voisin), también llamado “pastoreo racional” o sustentable.

Buscan producir carne de calidad premiun. En siete meses logran que tengan 300 kilos. Pretende que en el yerbal coman el 99 por ciento del pasto. Reconoce que rondan el 90 por ciento. “Cuanto más come, más limpia y eso es más abono para la tierra y más carne en el animal. Transforma lo que crece y es muy eficiente. Eso también es dinero”, señala.

“En los sistemas agroecológicos no hace falta que solo haya yerba mate”, afirma y señala que puede haber citrus, palta, frutales, árboles para madera. “Todos cumplen una función para buscar un equilibrio de sustentabilidad productiva y un alimento saludable”, explica. Y recuerda que “nunca es bueno el monocultivo, ningún monocultivo”.

En su chacra, además de vacunos, también cuenta con caña de azúcar y una parte de “reserva” (monte nativo que se mantiene como monte autóctono).  

Yerba

Desmiente a quienes sostienen que debe usarse químicos para controlar plagas o tener mejores rendimientos. En sus yerbales no usa herbicidas ni plaguicidas. “Algunos productos no se deben usar jamás, son una bomba atómica para el suelo y disminuye mucho la cantidad de animales”, denuncia y va más allá: “Si usás esos químicos, destruís tu ecosistema”.

Reconoce que es muy importante sacar muchos kilos de yerba, pero pide ver la ecuación completa: “Si yo saco 7.000 kilos y vos sacaste 20.000 puede ser mucha diferencia. Pero fijate cuánto gastaste en herbicidas y fertilizante. Te aseguro que a mí me quedó más dinero en el bolsillo, mi yerba es más rentable”.

Y destaca la biodiversidad de su chacra. Mucha fauna huyó de las deforestaciones vecinas y encontró refugio en sus montes.

Hace 40 años está en la misma chacra, sincera que “no es fácil”, pero asegura que se puede vivir bien con la producción agroecológica. Y remarca un mandato que debiera tener todo productor rural: “Tenemos que valorar la tierra y debemos dejarla en mejores condiciones que cuando la recibimos”.

¿Te perdiste la entrega anterior? Encontrala acá.

Leé más sobre este tema: Agricultura ecológica. Caso Misiones: La cuna de la yerba mate.

*Darío Aranda es periodista especializado en extractivismo (petróleo, minería, agronegocios y forestales). Trabaja en el diario Página/12, la cooperativa de comunicación La Vaca y las radios FM Kalewche (Esquel), la Cooperativa La Brújula (Rosario) y Los Ludditas (FM La Tribu). Escribe sobre pueblos indígenas, organizaciones campesinas y asambleas socioambientales. Además es autor de “Argentina originaria: genocidios, saqueos y resistencias” y “Tierra Arrasada. Petróleo, soja, pasteras y megaminería.”

En el marco de la campaña de Agroecología, escribió una serie de artículos vinculados a la temática de la agricultura ecológica. Todos los jueves publicaremos en nuestro blog una nota contando diferentes aspectos y testimonios sobre este tema. No te pierdas este especial sobre el futuro de los alimentos en la Argentina.

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10 pensamientos en ““Mi yerba es más rentable”

  1. debora

    Excelente! Nada de químicos en la tierra. Siempre todo natural. Así es como deberían pensar todos, respetando la tierra y produciendo de forma económica. El problema es que a nadie le importa. Generalizando claro

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  2. Susana Bogdanic A.

    No le da pena matar a sus animalitos para producir dinero?

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  3. Ricardo Simón García

    Me parece muy interesante y saludable, por lo cual quisiera saber si tiene marca la Yerba que cultiva
    este hombre, ya que quisiera consumirla.

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  4. Sabrina Oro

    Hola, este año comenze la lic. en agroecología. Me gustaría saber más sobre la movida de greenpeace y el tema, me enviarían material?

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  5. Irma

    Un encanto este artículo.Tendriamos que hacerlo mas y mas insistente picotear las cabezas,como lo hacen por ahí por otras cosas,acostumbrarnos a pensar….:

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  6. Paola Lucero

    Me gustaría ayudarlos comprando la yerba de estos productores agroecológicos podrían decir los nombres comerciales de estos? Muchas gracias.

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  7. Lena Buchanan

    Excelente. Hay que eliminar los productos tales como herbicidas y plaguicidas que tanto daño hacen a la ecología y al medio ambiente, verdaderos venenos para la naturaleza. Además contaminan las aguas de ríos y arroyos y finalmente contaminan los alimentos que consumimos.

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