Videochat: La última noche a bordo del Rainbow Warrior

Después de pasar Navidad con la tripulación, nuestro compañero Pablo Bullrich, durante su última noche a bordo del Rainbow Warrior, tuvo la oportunidad de realizar una transmisión en vivo, mediante la plataforma Twitcam, en la cual respondió las preguntas de los ciberactivistas que se conectaban y contó con lujo de detalle cómo fue su experiencia a bordo del nuevo barco de Greenpeace. Cuáles fueron los mejores momentos, los más emocionantes, cómo pasó las fiestas y todo sobre el futuro del tour del Guerrero del Arco Iris en sus próximos destinos y campañas. Si querés enterarte no podés dejar de ver este video:

“El Rainbow Warrior ahora partirá a Las Palmas (Islas Canarias) a un dique seco para mantenimiento en general. Y luego segurirá durante un mes navegando por el Atlántico hacia Estados Unidos. Desde ya les agradezco muchísimo la compañía que me hicieron durante este viaje, al los ciberactivistas, a los voluntarios, a todo el equipo de Greenpeace, va a ser muy difícil ver partir el Rainbow Warrior desde el puerto pero el viaje ha llegado a su fin. Les deseo que terminen muy bien el 2011 y gracias nuevamente a todos lo que hicieron posible hacer realidad esta gran experiencia

Pablo

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¡El Rainbow Warrior nos desea Felices Fiestas!

Se acercan las fiestas en todo el mundo y la tripulación del Rainbow Warrior III va festejar a bordo compartiendo un momento muy especial. Nuestro compañero Pablo Bullrich hoy quiere dejarnos unas palabras y agradecer especialmente a todos los que colaboraron para hacer posible que este nuevo barco esté navegando exitosamente, siendo parte de la historia de Greenpeace en la defensa del medio ambiente. Lo compartimos con ustedes:

“Ya casi llega el momento de despedirme del barco. El 26 de diciembre es el día que el Guerrero del Arco Iris zarpará del muelle Maremagnum en Barcelona con destino a dique seco en Las Palmas (Islas Canarias) para prepararse para empezar a hacer campañas de manera intensiva.

Como verán, esto implica que voy a pasar Navidad aquí, en el Rainbow Warrior, lejos de casa, la familia y los amigos que sin dudas voy a extrañar muchísimo. Pero festejaré con 15 personas que, aunque no lo sean, hoy los siento como mi familia. Con toda la tripulación de este increíble barco.

Sin dudas, será una Navidad distinta que recordaré para siempre.

Y cuando llegue el momento del brindis, quiero hacerlo pensando en mis seres queridos que tengo lejos, pero sobre todo también por ustedes. Por quienes vienen siguiendo este blog y me apoyaron tanto a distancia con sus comentarios. No me voy a olvidar de brindar en nombre de todos los socios, activistas y voluntarios que colaboran día a día con Greenpeace. Y en especial, a aquellos que ayudaron directamente para que hoy podamos tener un barco como este Guerrero que ya está cumpliendo su parte en la historia de la organización

Así que preparamos un video con la tripulación que quiero compartir y espero que les guste:

¡MUY FELÍZ NAVIDAD Y UN PROSPERO AÑO NUEVO!

Desde el Rainbow Warrior los saludo hasta el próximo (¿Y último?) post.

Un abrazo

Recuerden que pueden seguir de cerca todo lo que vaya ocurriendo suscribiéndose al blog y en la página de New Hands On Deck en Facebook.”

Pablo

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Publicado por Pablo Bullrich

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La inolvidable travesía del Rainbow Warrior en el estrecho del Gibraltar


El Rainbow Warrior ya entró en el final del primer tramo de su viaje, que tiene como destino la ciudad de Barcelona (España) y nuestro compañero Pablo Bullrich nos cuenta hoy cómo fue el trayecto marítimo a través del estrecho de Gibraltar, cómo, después de las tormentas el sol recibió al Guerrero del Arco Iris con los más bellos paisajes, sorpresas y manteniendo firme el espíritu para seguir defendiendo al medio ambiente en los mares del mundo. No dejes de leerlo y ver los maravillosos videos de este capítulo:

"¡Hola de nuevo! Hoy quiero contarles sobre uno de los momentos más emocionantes de este viaje, el momento en el que el Rainbow Warrior entró al estrecho de Gibraltar.

Para llegar a España desde Suecia, el barco tuvo que atravesar el Mar Báltico para luego desembocar en el Mar del Norte y pasar por el Golfo de Vizcaya para llegar al Atlántico. Luego, navegar por este último y entrar por el estrecho de Gibraltar para conectarse con el Mar Mediterráneo. Todo este recorrido hizo que, entre otras cosas, viéramos los mejores amaneceres, atardeceres y lunas de todo el viaje.

El estrecho de Gibraltar es un lugar muy impresionante porque, como su nombre lo indica, es realmente angosto. Y esto es lo que brinda la posibilidad de observar el continente Europeo a un lado y el continente Africano en el opuesto. Una sensación increíble. El mundo parece muy pequeño cuando se pasa a través de esta zona.

Y, debo decir, que esta vez tuvimos suerte. Después de varios días de movimiento y tormenta, el estrecho se comportaba de maravillas.

Y el día en el que entramos estaba completamente despejado, lo que nos dio lo oportunidad de aprovechar el paisaje de mejor manera. El viento era bueno para la navegación, de manera tal que cuando entramos lo hicimos de la mejor forma: con los motores apagados y las cinco velas arriba.

Y, como si el hermoso paisaje no fuera suficiente, un grupo de delfines vino a recibirnos. Fue algo que no esperábamos y nos dejó gratamente sorprendidos. Eran alrededor de 15 delfines de diversos tamaños que jugaban con las olas del barco en la proa. Una imagen que quedará en mis recuerdos de por vida.


Desde que salimos, hace dos meses, yo esperaba ver un poco de fauna marina en su estado más puro y natural, pero no habíamos tenido suerte hasta entonces. Hasta que Gibraltar nos dio esta bienvenida. Inmediatamente decidí sentarme por unos minutos en la proa y contemplar el paisaje. Sabía que esto no se volvería a repetir pronto y deseaba capturar en mi retina todo lo que sea posible. Y tuve la suerte de ver algunas rayas, medusas, cardúmenes de peces y, más tarde, algún delfín perdido que seguía deambulando alrededor.

Sin dudas, fue un momento muy especial que se produjo antes de que llegáramos a Palma de Mallorca, donde el barco hizo una parada previa a su destino en Barcelona para incorporar a periodistas locales que nos acompañaron en el barco durante ese tramo. También se sumaron nuevos tripulantes, ya que muchos viejos compañeros se despedirían de nosotros apenas llegáramos a Barcelona. Fue en ese momento cuando me reencontré con Hettie, una holandesa que había trabajado como tercera oficial desde Bremen a Amsterdam.

Finalmente, hace dos días que hemos llegado a Barcelona y el la bienvenida fue muy emotiva. En el último tramo en el Mediterráneo nos escoltó una flotilla de veleros con banderas de Greenpeace que navegó junto a nosotros por unas horas, y cuando nos acercábamos al muelle vimos como miles de voluntarios, activistas y socios locales nos esperaban con música y carteles que decían “BIENVENIDOS” en todos los idiomas. Otra imagen lindísima para llevarse de recuerdo.

Como toda llegada, requirió mucho trabajo. Subir y bajar los materiales con las grúas y montar la exhibición de fotos. Además, realizamos las despedidas correspondientes. Martti, el segundo oficial, volvía a casa después de un año de trabajo sin interrupciones para la organización. Para que se den una idea de su labor como activista de Greenpeace les recomiendo que miren el siguiente video, donde explica cómo empezó a “navegar con el corazón y no con la billetera” y cómo, en un corto período de tiempo, logró trabajar en todos los barcos de la organización.


También se despidió de nosotros Ocke, el tercer oficial. Razón por la cual Hettie volvió a subirse en Palma de Mallorca.

Ayer por la mañana fue el turno de decir adiós a Erik, el jefe de maquinas. Y esta mañana a Gionny, nuestro radio operador. Sin duda las despedidas son un momento muy fuerte, porque estuvimos compartiendo la vida con ellos los últimos dos meses, lo cual, en un espacio reducido como en un velero, no es poco.

Pero la recompensa por tanto trabajo, y para sanar un poco esa tristeza, llegaría anoche con una riquísima comida preparada por el chef español Diego Guerrero y un concierto que la oficina española se encargó de organizar para la tripulación.

Pero de eso amigos míos, les comentare en la próxima ocasión.

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Ahora me despido y les digo: Hasta el próximo post!"

Pablo

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Rainbow Warrior: El descanso del Guerrero antes de llegar a España


Después de un último arreglo antes de continuar su viaje, el Rainbow Warrior comienza a dirigirse a la que será su última parada en la travesía que tiene a nuestro compañero Pablo Bullrich a bordo y contándonos cómo se vive en un barco de Greenpeace, el espíritu, las ganas y el compromiso con el medio ambiente para defenderlo desde los mares del mundo. No te lo pierdas:

"¡Hola de nuevo! Les escribo dese el Rainbow Warrior, esta vez, disfrutando de un mejor clima que puso una sonrisa en todos los que atravesamos firmemente las tormentas durante los 5 días de navegación en el Mar del Norte. Después de esos días de movimiento constante volvimos al punto de partida de toda esta aventura: Motzen – Berne, lugar donde está ubicado el astillero que vio nacer al Rainbow Warrior.

El barco necesitaba regresar a su puerto de origen para unas reparaciones después del agitado clima y nada mejor que su primer hogar, donde está la gente que lo conoce de memoria y sabe cuál es la mejor manera de repararlo. Fue una semana intensiva de trabajo en la cual todos los días nos levamos muy temprano para avanzar con las tareas de mantenimiento que teníamos que hacer con el equipo de cubierta y terminábamos al caer la noche.

Pintar, limar, barrer, trapear, repasar, pulir, sacar el oxido, engrasar, ajustar tornillos y decenas de otras cosas fue todo lo que tuvimos que hacer para volver a poner el barco en estado antes de partir para el Mediterráneo.

Si bien lo logramos en tiempo record, basta ver este video para que puedan imaginar lo que fue todo este trabajo, dado que esta parada no estaba en los planes del viaje. Por lo tanto, hubo que realizar algunos ajustes y lamentablemente las visitas a Marsella (Francia) y Genova (Italia) fueron canceladas.

Una noticia bastante triste para toda la tripulación, ya que esperábamos con ansias conocer a nuestros socios, voluntarios y activistas de esos países y supongo que ellos también nos esperaban pronto en sus pagos. De todas maneras, estoy seguro que este Guerrero del Arco Iris los visitará pronto para compensar esta primera ausencia.


Ahora estoy navegando con destino a Barcelona, que será la última parada de este tour de lanzamiento del Rainbow Warrior y mi debut como tripulante de un barco de Greenpeace. Es difícil, pero el tiempo a bordo ya se está terminando. No queda mucho para que toda esta aventura llegue a su final, pero por suerte estos últimos días se están disfrutando mucho más.

Después de pasar por el bravísimo Mar de Norte y el temible Golfo de Vizcaya (donde el barco volvió a moverse muchísimo) para llegar al Atlántico, que ayer ya estaba más tranquilo, entramos por el Estrecho de Gibraltar al Mediterráneo. Así que ahora el clima es más amigable con nosotros por el momento.
Pero de la fantástica bienvenida al mar, les contare en el próximo post amigos.

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Ahora me despido y les digo: Hasta el próximo post!"

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Publicado por Pablo Bullrich

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El viaje del Rainbow Warrior: una tormenta no hunde un arco iris

El nuevo barco de Greenpeace sigue su travesía por los mares para defender al medio ambiente pero la navegación no siempre es fácil. Nuestro compañero Pablo Bullrich, nos cuenta como él y la tripulación hacen frente a las tormentas y al mal clima, razones que nunca deben hacer perder las esperanzas a quienes se embarcan para entrar en acción. No te lo pierdas:

“Hola nuevamente! Les escribo desde el Rainbow Warrior, una vez más, en el Mar del Norte, a poco tiempo de seguir viaje hasta Barcelona. Quiero contarles sobre el duro tramo que enfrentamos toda la tripulación en lo que fue el viaje de Estocolmo al astillero en Berne (Alemania). El barco partió con un atardecer hermoso y mi rol también fue, esta vez, verlo partir desde el puerto ya que necesitaban que alguien condujera los botes que escoltarían el barco hasta la salida.

Durante 3 horas estuve llevando a varios periodistas e invitados desde la costa del archipiélago hasta el barco. Uno de mis pasajeros fue una artista (actriz y cantante) sueca llamada Regina Lund, quien se mostraba muy feliz de cumplir uno de sus sueños. Ella ha estado apoyando a las oficinas de Greenpeace en todo el área nórdica hace años y en esta oportunidad fue invitada a unirse a la travesía del Rainbow Warrior.

Lo que Regina no sabía es que se unía a nosotros en uno de los tramos más complicados del viaje en cuanto a condiciones climáticas y movimiento. El sentimiento de mareo no le fue ajeno y, si bien, toda la tripulación está acostumbrada a los vientos fuertes y tormentas, esta vez, quedamos sorprendidos, costaba horrores mantenerse parado, el cabeceo de la proa hacía golpetear todo el barco con muchísima fuerza. La situación se tornaba aún más difícil para el desayuno. Suspendí el mate porque cebarlo con agua caliente podría significar una buena quemadura.

Al movimiento se le sumó otra situación: la basura. Dado que la encargada de la separación y cuidado de los residuos (Helena), había estado despierta toda la noche haciendo guardia, yo la reemplacé en su tarea. En otras ocasiones había podido hacerlo con facilidad, pero ,esta vez, las náuseas fueron muy fuertes y tuve que abandonar el trabajo. Pasé casi 72hs sin poder levantarme de la cama sin sentir mareos. Pero creo que lo van a entender mejor con estos videos:


Por suerte, el sábado pasado por la noche ya me encontraba mejor y, de todas maneras, ya estábamos llegando al astillero en Berne, Alemania, nuevamente. Salíamos desde ese mismo punto hace exactamente un mes, y era hora de volver al mismo lugar para hacer reparaciones y chequear que todo estuviera bien antes de encarar una travesía de 12 días hasta Barcelona.

Y sigo muy entusiasmando. Después de todo, la vida a bordo de un barco de Greenpeace implica entender la naturaleza, conocerla de cerca, o, como bien dijo Regina, "la tierra no es un recurso, es una relación, es una historia de amor".

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Pablo

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La persona más importante del Rainbow Warrior: el cocinero Walter


Dicen que el momento más importante del día es la hora de alimentarse y en el Rainbow Warrior hay una sola persona que es responsable por hacer que ese dicho se cumpla con creces: el cocinero Walter. Nuestro compañero Pablo Bullrich, quien suele asisitrlo, lo conoce de cerca y hoy nos permite entrar en la cocina del barco. No te lo pierdas:

“Hoy quiero presentarles a Walter, el chef del Rainbow Warrior. Walter viene de Goa, India y es quien hace nuestros días más felices a bordo. ¿Cómo? Bueno, digamos que el almuerzo y sobre todo la cena son los momentos más importantes del día. Realmente disfruto mucho cuando finalmente me siento en la mesa con toda la tripulación después de haber trabajado todo el día y me relajo un poco junto con mis compañeros, recupero las energías y charlamos un rato todo juntos.

Debo reconocer que Walter es un excelente cocinero. Todos los días se toma el trabajo de comenzar a cocinar muy temprano para que estén disponibles al menos tres o cuatro platos diferentes para elegir en cada comida. Y cada uno de esos platos los prepara con una enorme dedicación.

Lo que más me sorprendió de él es que ha trabajado en barcos comerciales, mayormente de carga y, sin embargo, se lo nota completamente adaptado al trabajo en Greenpeace y tiene muy en claro cómo funciona la organización. Sabe que cada centavo que gasta en comida proviene de donantes que, en muchos casos, hacen un gran esfuerzo para aportar ese granito de arena a Greenpeace. Por eso, siempre hace rendir los ingredientes al máximo y está muy orgulloso de administrar así el presupuesto sin dejar de cuidar, a la vez, la salud de los tripulantes.

Todo lo que se come en el barco es mayormente orgánico y proviene de mercados locales y, en muchos casos, él mismo se dedica de ir a hacer las compras personalmente para constatar la calidad de los productos.

Como ya habrán leído en este blog, divido mis tareas del día alternando entre marinero de cubierta y asistente de cocina, por lo cual, Walter es también un gran compañero de trabajo. Me enseña algunas técnicas de cocina y algunas recetas. Por suerte, siempre me gustó cocinar, así que es agradable poder dar una mano en la cocina día por medio, aunque básicamente mi trabajo es pelar papas, cortar vegetales, picar cebollas y mantener la cocina limpia después de cada comida.

Pero el tiempo se hace ameno con Walter porque es un gran conversador y me cuenta sus experiencias a bordo de otros barcos e historias de su pasado.
Los invito entonces a que vean el nuevo capítulo de “Historias del Rainbow Warrior” donde Walter, esta vez junto a otra de mis compañera, Harmony, nos relata cómo trabaja para que todos estén felices a bordo:

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Pablo

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Rock y compromiso ambiental: Los artistas invitados se suben al Rainbow Warrior

El Rainbow Warrior vuelve al Mar del Norte con destino a Estocolomo, luego de su paso por Londres, lugar que tuvo el gusto de recibir a unos invitados muy especiales. Nuestro compañero Pablo Bullrich nos cuenta cómo fue el encuentro con ellos y cómo llevaron arte y compromiso ambiental al nuevo barco de Greenpeace. No dejen de leerlo:

“Hola nuevamente, me reporto desde el Rainbow Warrior, después de haber pasado hermosas experiencias que les quiero contar y lamento el retraso, estuvimos ocupados con muchas tareas y alguno que otro mareo que me impedía sentarme a escribir. Pero aquí estoy de nuevo.

Hoy, quiero comentarles sobre unas visitas que me sorprendieron gratamente y que dieron cierto arte y distensión a ciertos momentos de esta gira con el barco, que a veces puede parecer una pesadilla por la cantidad de actividades que hay en cada puerto al que arribamos y las cosas que hay para hacer a bordo mientras navegamos con el objetivo de llegar listos al próximo puerto, sumado a las tareas de mantenimiento básico del barco.

Estos invitados son estrellas de rock, comprometidas con la lucha por el medioambiente.

El primero en sumarse fue Thom Yorke, líder de Radiohead. Thom es socio de Greenpeace desde hace varios años y siempre sigue de cerca nuestras campañas para ver donde puede dar una mano. Antes de ser una estrella de rock, fue un activo militante de causas sociales y ambientales y, por suerte, en muchas ocasiones aprovecha su notoriedad para seguir impulsando ese mensaje. Thom se unió a nosotros en el tránsito de Amsterdam hacia Londres que duró unas 48hs, probablemente las más intensas en cuanto a clima a bordo.

El oleaje era fuerte y estábamos navegando a vela con una inclinación de casi 20 grados, lo que hizo que varios de los tripulantes no nos sintiéramos de la mejor manera. Thom también sufrió los mareos pero estuvo bastante optimista en la mayor parte del viaje. Incluso, se unió al resto a ver el documental “Arround Cape Horn” todos juntos en el lounge del barco. Ese fue uno de los momentos de distensión más grande que tuvo la tripulación desde que embarcamos.

Previo a ello, tuve el gusto de presenciar una excelente conversación entre él y Nick Cobbing (Fotógrafo) sobre las imágenes que Nick había obtenido a lo largo de sus años sobre protestas y activismo. Thom conocía la mayoría de las fotos, la situación por la que se estaba protestando y el contexto socio-político alrededor de la misma.

Él ha sido desde siempre una inspiración para mí, tanto como músico como en su rol de activista. Ha impulsado y transmitido desde hace tiempo la idea de que el cambio puede empezar desde uno mismo, que no hay que esperar a nadie o a nada en particular para empezar, sólo tomar conciencia real de que es necesario y tomar coraje para comenzar a hacerlo.

Como si con eso no fuera suficiente, cuando llegamos a Londres y Thom se bajó del Rainbow Warrior, empezamos a preparar enseguida lo que sería un concierto sorpresa para los simpatizantes de Greenpeace y de la buena música.

Presentaríamos a la banda “The Good, The Bad and The Queen” integrada por ex-miembros de The Clash, Gorillaz, Blur y The Verve. Así que armamos una carpa sobre el helipuerto del barco y, debajo, un escenario. Luego movimos el barco desde West India Docks hasta los pies del Tower Bridge, uno de los símbolos más icónicos de Londres. Ahí mismo, y frente al Museo Nacional de Diseño, la banda tocó unos temas para la tripulación y todos los que se acercaron a ver el concierto desde la costa.

Pero me gustaría destacar a una persona de la banda. Paul Simonon, el ex bajista de The Clash.

Toda mi infancia y hasta el día de hoy tuve una fuerte relación con el Punk Rock. Desde adolescente que el género me llamó la atención. Para muchos el Punk Rock puede ser solo un estilo musical con una base básica y mucha distorsión, pero lo que hay que analizar es su contexto.

Nace de jóvenes que no estaban a gusto con lo que estaba pasando alrededor de ellos a nivel social y político y tratan de canalizarlo y cambiarlo desde el lado cultural (la música). El Punk Rock es un género de contracultura, de búsqueda y de cambio. Siempre me gusto verlo desde ese punto para comenzar y, debo confesar, que a mí particularmente esa distorsión y ese ritmo me fascina.

De adolescente integré, junto con algunos amigos, mi propia banda de punk y empezamos tocando temas de Ramones, Sex Pistols y The Clash. Por todo eso , Paul, como se imaginarán, es una gran influencia en mi vida.

Pero como si fuera poco, hace días supe que Paul estuvo infiltrado en una de las acciones más grandes de los últimos tiempos. ¿Infiltrado? Si, INFILTRADO!!! Paul quería ser parte de la campaña para reclamar a la empresa Cairn Energy que deje de perforar el ártico en busca de petróleo y quería sumarse a cualquier acción que Greenpeace hiciera al respecto. Por eso, se puso en contacto con Frank, de Greenpeace Reino Unido, quien le comentó que uno de nuestros barcos, el Esperanza, estaba a punto de partir para hacer acciones con ese destino, pero que si se quería sumar no lo podría hacer como una estrella de rock porque no había cupo para ello en el barco, así que tendría que participar como asistente de cocina y pasar inadvertido.

Paul (segundo activista, desde la derecha) se prepara para entrar en acción

Y eso hizo. Durante varias semanas estuvo embarcado en el Esperanza cocinando y limpiando la cocina sin que nadie sepa que era el bajista de The Clash. No sólo participó de la acción, si no que fue parte de los 18 activistas del ártico que estuvieron presos dos semanas en Groenlandia por la acción. El dato curioso es que la comida en la cárcel era tan mala que consiguió convencer a los guardias de cocinar el mismo en la cárcel para todos los convictos, no sólo para los activistas de Greenpeace.

La segunda parte de la anécdota se relaciona con el hecho de que, incluso cuando fueron todos deportados y liberados de esa cárcel, no le comentó a nadie que él era el ex bajista de The Clash, ya que lo único que a él le interesaba era realmente ser parte del cambio. Pero la ironía de la historia es que Paul ahora venía a tocar al barco como bajista de "The Good, The Bad and The Queen" y se encontró con nuestro segundo oficial Martti, quien también había formado parte de los “18 del ártico” y que hasta un par de horas antes de que la banda llegara para tocar aún desconocía su identidad.

Pero para que entiendan mejor y vivan el momento como yo lo hice, les dejo este video:

Ahora estamos navegando en pleno Mar del Norte con destino a Estocolmo. Son 5 días de navegación y vamos sólo con nuestras velas abiertas e impulsados por el poder del viento. Pero ya les contare mas de este tránsito en los próximos días.

Por ahora me despido hasta la próxima, y recuerden que pueden seguir de cerca todo lo que vaya ocurriendo suscribiéndose al blog y en la página de New Hands On Deck en Facebook.


Un abrazo y hasta la próxima.

Pablo

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El Rainbow Warrior entra en acción a favor de las energías limpias demostrando el poder del viento

“No a la centrales eléctricas de carbón”

En esta nueva entrega nuestro compañero Pablo nos cuenta su experiencia en la primera acción del Rainbow Warrior III para defender el clima en las aguas del Mar del Norte. Después de dejar atrás a Alemania, la tripulación llegó a Holanda y protestó contra las energías sucias ¿Querés saber cómo lo hizo? No te pierdas este nuevo relato:

“Una vez que dejamos Hamburgo comenzamos a navegar hacia nuestro próximo destino: Amsterdam. Por primera vez en la historia del Rainbow Warrior III, este barco abriría sus velas, ya que en el tramo de Bremen a Hamburgo sólo se utilizó el motor híbrido (propulsión diesel y diesel eléctrica). Estábamos cerca de llegar al punto en que viajaríamos sólo con la fuerza del viento. Por ello, fue muy emocionante observar las velas desplegarse una por una y pasar a una navegación totalmente silenciosa y mucho más potente, dado que, cuando se utilizó el motor, el barco no superó los ocho nudos pero ahora, utilizando las velas, se llega a alcanzar 14 nudos de velocidad en el agua (unos 26 km / hora ) sin más propulsión que el viento.

De acuerdo con el jefe de máquinas, Freddy Toia, esto representaría una potencia eólica de unos 1200 kilowatts, es una velocidad excelente para un barco de su porte (800 toneladas ) con casco de acero. Y lo más importantes es que para generar la energía necesaria para desarrollar esa misma potencia durante un día entero, haría falta quemar aproximadamente de unos 7000 a 7500 litros de gas oil diarios. Esto demuestra que la energía eólica como medio de propulsión es completamente adecuada, que se puede volver a los viejos tiempos pero con toda la tecnología disponible al servicio de la eficiencia.

Cuando se navega con las velas hay un factor que hace que las sensaciones cambien radicalmente para quienes estamos a bordo y es que, además del movimiento brusco que suele generarse cuando se pasa de los canales internos al Mar del Norte, existe una marcada inclinación. Y en un día con vientos muy fuertes (como el día de ayer) esa inclinación se acentuó aún más. Estuvimos navegando inclinados entre los 15 y los 23 grados durante todo el día, situación que hizo que hasta la hasta la tarea más sencilla a bordo se tornara difícil. Desde caminar por los pasillos, subir las escaleras hasta poder ducharse, ya que era muy probable caerse.

De hecho, ayer por la tarde me encontraba ayudando al chef Walter en la cocina. Básicamente tenía que rayar mucho queso porque debíamos cocinar tres lasañas grandes para toda la tripulación y, aunque no lo parezca, la tarea se convirtió en un desafío porque, a la vez que rayaba el queso, mis pies se deslizaban de un lado a otro de la cocina y algunas cosas se caían de sus lugares.

El movimiento era muchísimo pero mi cuerpo parece que, de a poco, ya se va acostumbrando a soportarlo porque ya no estoy sufriendo tantos mareos como antes. Como dicen acá en la tripulación, me están creciendo las “Sea Legs” (piernas de mar).

Después de un día completo de navegación por el Mar del Norte, y cruzando el límite de las aguas de Alemania para entrar a Holanda, llegamos a la ciudad de Eemhaven observando un amanecer increíble que acompañaría al Rainbow Warrior III entrando en acción por primera vez en su historia.

En ese lugar está situada la planta de carbón más grande y más contaminate de Holanda, que, irónicamente, se encuentra rodeada de docenas de molinos de viento. Greenpeace ha estado trabajando fuertemente junto a la comunidad local para que la construcción de esta planta de carbón no avance más y el Rainbow Warrior estaba listo para dar un nuevo mensaje para intentar lograr este cometido.

Junto con Harmony, mi compañera del programa New Hands On Deck, y dos activistas más del barco, nos encargamos de desplegar un cartel gigante entre los mástiles del Rainbow Warrior con la leyenda “Clean Energy Now – Greenpeace” (Energía renovable ahora – Greenpeace).

Kumi Naidoo, Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional, se encontraba en el lugar junto a activistas de la comunidad local (el vice-intendente y habitantes de la isla alemana de Borkum) y juntos subieron a la cubierta para sumarse al reclamo y entregarle a la empresa Essent, propietaria de la planta de carbón, un petitorio para el cierre definitivo de la misma. El CEO de la empresa estaba invitado a subir pero, finalmente, no lo hizo. Se pidió a Essent que aproveche la oportunidad de sumarse a las energías limpias contando con la ventaja de tener una gran cantidad de de molinos rodeando el lugar. Y que tome como ejemplo al mismo Rainbow Warrior, que llegó hasta el lugar solamente impulsado por el poder del viento.

Sin dudas el nuevo Guerrero del Arco Iris empezó a escribir su historia con esta primera acción. Y nosotros, felices de haber participado de ella, estábamos listos para continuar navegando con destino a Amsterdam. ¡Hasta la próxima!".

Pablo

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El Rainbow Warrior III deja atrás a Hamburgo y sigue su viaje con muy buenos recuerdos

El Rainbow Warrior está finalizando el primer tramo de su viaje en el tour que verá a sus tripulantes defender al medioambiente navegando los océanos del mundo. Esta vez, dejan atrás a Alemania dispuestos a seguir su camino con destino a Holanda. Nuesto compañero Pablo Bullrich hoy nos cuenta cómo fue esa emotiva despedida. Lo compartimos con ustedes:

“Vuelvo a escribirles desde el Rainbow Warrior como hago cada vez que tengo un tiempo libre y algo de conectividad, que, lamentablemente, en el mar no es excelente. Más aún, si a ello le agregamos que las condiciones son algo difíciles para escribir: El barco en este momento está inclinado 23 grados y estamos navegando a 13.8 nudos con las 5 velas abiertas así que vamos rebotando bastante entre las olas. Por lo tanto, escribir o leer cualquier cosa a los cinco minutos ya genera un mareo.

Todos seguimos tratando de conocer el barco y asentarnos en él. Todavía estamos probando como es la navegación con estas velas y este tipo de mástiles (únicos en su especie para este tipo de embarcaciones).

Pero hoy quiero contarles cómo fue nuestra despedida de Hamburgo. Salimos muy tarde en la noche. Bueno, en realidad muy temprano en la mañana. Eran las 2 AM y no habíamos dormido después de un larguísimo día de trabajo y estábamos en la cubierta haciendo las maniobras de desamarre y partida.

Media hora antes habíamos visto al velero Beluga II, que saldría en señal de buena fé a marcarnos el rumbo durante casi todo nuestro viaje a Holanda. Fue extremadamente difícil, entre el cansancio y el frío, poder reaccionar correctamente frente a tareas que exigían todo nuestro esfuerzo. Pero, cuando finalmente logramos salir del puerto, una imagen me devolvió las fuerzas automáticamente.

Era un gomón de Greenpeace que llevaba a cuatro voluntarios, quienes nos mostraban una bandera que flameaba en el fuerte viento de la noche helada. Su mensaje era: “Cheers – See You. GP Germany” (Un abrazo, nos vemos. Greenpeace Alemania). No sólo recupere las fuerzas automáticamente si no que me puse a reflexionar sobre lo que estaba viendo. Pensé que esos chicos habían tenido la valiosa voluntad de quedarse despiertos con el único motivo de despedirnos y escoltarnos por la primera hora hacia la salida de la ciudad. Cuatro voluntarios que, contrario a nuestro cansancio, nos saludaban efusivamente y afrontaban el agua helada que entraba al gomón sin que ello los desanimara o los incomodara.

Ellos estaban ahí, firmes y presentes, para despedirnos a nosotros. Sentí una gran alegría y emoción al saber que estaba formando parte de ese rito. Fue allí cuando, una vez más, me di cuenta de lo afortunado que soy. Sé que cualquiera de ellos y tantos otros que permanecen en varias ocasiones en el anonimato mueren de ganas de estar a bordo, y que para ellos, al igual que lo es ahora para mí, eso sería cumplir un sueño.

Dejamos atrás Hamburgo, despidiendo a increíbles personas de allí. Personas que nos recibieron con las manos abiertas y dispuestas a colaborar. Voluntarios que nos ayudaban a hacer las guardias nocturnas más entretenidas con sus charlas, o aquellos que nos daban una mano armando, cuidando y, más tarde, desarmando la exhibición de fotos.

Christina, Hano, Joy, Alejandra, Nena y tantos otros que, de forma anónima, se acercaron a brindar su ayuda estos días. Y dejarlos atrás fue difícil porque la realidad es que ya nos estábamos encariñando con ellos… y viceversa. Les dejo un video que muestra los preparativos que hicimos para salir a tiempo, nuestro trabajo en la cubierta y también van a poder conocer un poco al resto de la tripulación:

Estas primeras semanas pasaron mucho más rápido de lo que imaginé y, a pesar de dejar atrás recuerdos y personas inolvidables, nosotros debemos seguir nuestro camino. ¡Hasta la próxima!".

Pablo

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Publicado por Pablo Bullrich

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Ser “el nuevo” en un barco de Greenpeace

¿Cómo es la vida a bordo de un barco de Greenpeace? Seguramente alguna vez nos imaginamos como activistas en el mar y ahora nuestro compañero Pablo Bullrich nos cuenta de primera mano que se siente ser “el nuevo” en el Rainbow Warrior. No se lo pierdan:

“Desde que subí al Rainbow Warrior el primer desafío que supe que debía enfrentar fue la adaptación a la vida dentro del barco. Lo espacios son muy reducidos, todo se mueve constantemente y lo más difícil, sin dudas, es integrarse a la tripulación. Los chicos que pertenecemos al programa New Hands on Deck somos nuevos y debemos convivir con un grupo que ya navegó decenas de veces en otros barcos de Greenpeace.

Casi todos se conocen por haber trabajado juntos en distintas campañas en varias embarcaciones y se respetan mutuamente debido a esos años que los avalan como grandes marineros.

Para los nuevos, sin embargo, la historia es diferente. Nuestra posición implica estar constantemente trabajando y demostrando interés en querer ayudar siempre que sea posible.

Poco a poco voy acostumbrándome a mis tareas y fuciones como ayudante de cubierta, todos debemos colaborar, cumplir horarios, hay una disciplina que respetar. Mi amiga y compañera de New Hands On Deck, Helene también está experimentando este proceso de adaptación.

Quizás puedan apreciar mejor su sensación viendo el segundo capítulo de las “Historias del Rainbow Warrior”, video en el cual Helene cuenta con sus propias palabras cómo está experimentando la vida en el Guerrero del Arco Iris:

Para ver el video con subtítulos en español hacé click en el ícono “cc” de la barra y elegí “Traducir subtítulos”. Luego buscá el idioma “Español” en la lista que aparece.

Espero que hayan disfrutado este relato y muy pronto volveré a escribirles con más novedades desde el Rainbow Warrior. Un fuerte abrazo a todos!".

Pablo

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Publicado por Pablo Bullrich

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