Rainbow Warrior: Estocolmo recibe al nuevo barco de Greenpeace con los brazos abiertos

El Rainbow Warrior continúa su primer viaje por los mares del mundo en el tour que verá a sus tripulantes defender al medioambiente navegando. Esta vez, dejan atrás a Londres y visitan Estocolmo (Suecia). Nuestro compañero Pablo Bullrich hoy nos cuenta cómo vivió ese recorrido, las nuevas actividades a bordo y la llegada a la ciudad. No te lo pierdas:
“La última vez que les escribí fue cuando partíamos de Londres. Salimos desde esa hermosa ciudad muy temprano en la madrugada. Generalmente, mi posición de trabajo para arribos y partidas es la estación de la popa. Pero esta vez tuve el honor de ser el encargado de liberar el Rainbow Warrior de sus amarras desde la costa. En ese momento me di cuenta de que nunca había visto al barco alejarse de un puerto. Pude observar lo impresionante que es. Verlo "desde afuera" y en contraste con la gran ciudad es una sensación indescriptible, le da un significado distinto. Y entendí, así, la emoción de todos los voluntarios, activistas y socios de Greenpeace que se acercan a despedirnos en cada puerto.
Una vez que salimos, sabíamos que enfrentaríamos 5 días de navegación hasta Estocolmo. Se presentaba por primera vez, el desafío más grande para este barco y su tripulación, debido a que nunca antes habíamos estado tantos días en altamar. El Guerrero está cumpliendo ahora su primer mes de vida y todavía está en una etapa de prueba y testeo constante. En esos cinco días aprovechamos para hacer mantenimiento y limpieza del barco, pero también para terminar de armar algunos elementos. Lo que se hizo un poco difícil porque el barco estuvo más inquieto de lo habitual en al menos dos de esos días. Y trabajar con herramientas en pleno movimiento no sólo se hace difícil sino que puede ser peligroso, así que debíamos ser extremadamente cuidadosos.

En este tramo de cinco días también estrenamos la sala de conferencias del barco, que es uno de los espacios más amplios y que hasta ahora solo era usado por la tripulación como lugar de almacenamiento. Usando un proyector y la pantalla una noche tuvimos la oportunidad de ver dos películas. La primera fue “The Prize Of The Pole” de Staffan Julén y la otra fue “You Belong to Me” de Julia Stanislawska.
Staffan y Julia son parte del equipo de documentalistas que viajan con nosotros en el barco. Lo mejor por consecuencia es que después de ver las películas, en este caso dos documentales, pudimos charlar con ellos sobre la realización de los mismos y sus motivaciones para hacerlos.
El mismo espacio, la sala de conferencias, se empezó a convertir también en un gimnasio para mantener saludable a toda la tripulación. Un día antes de llegar a Estocolmo algunos estuvimos entretenidos armando una bicicleta fija y una máquina de remo que ahora permanecen en ese salón para usar después del horario de trabajo.

Finalmente, quiero contarles sobre la llegada a Estocolmo. El horario de arribo a puerto era a las 8 de la mañana, lo que significaba que todo el departamento de cubierta, del cual formo parte, debía levantarse a las 4 de la mañana para preparar los cabos, las defensas y tener todo listo para el amarre.
A medida que íbamos haciendo esto vimos cómo iba amaneciendo sobre el mar del Báltico y como a los costados iban apareciendo increíbles paisajes de casas antiguas en medio de árboles a orillas del mar. Estocolmo es una ciudad integrada por 14 islas, de manera tal que mucha gente vive a orillas del agua o incluso en barcos sobre la costa. Por ello, en nuestro paso, si bien era muy temprano en la mañana, vimos cómo algunos ciudadanos salían a saludarnos desde sus casas.
Una vez en puerto se presentó otro nuevo desafío, teníamos sólo dos horas para montar la exhibición de fotos que viaja con nosotros y poner el barco en orden porque a las 10 en punto arrancaba ya el primer día de Open Boat. Miles de personas se acercaron al barco en los tres días que estuvimos en puerto. Esta vez, al tour a bordo del Rainbow se le agregaban muchísimas actividades: una palestra, juegos para los más chicos, stands con información y una carpa donde se daban cuatro charlas diarias.
La oficina local me pidió si podía dar una de esas charlas, lo cual fue un orgullo hacer. En una de ellas, hablé sobre las problemáticas que abarca Greenpeace en nuestro país y los oyentes se mostraron impactados por un lado pero esperanzados de que estemos trabajando con fuerza para resolver los problemas ambientales que nos afectan.
Fueron tres días muy lindos en Estocolmo, a pesar del duro frio, pero ya nos toca partir otra vez. En estos momentos el barco va de vuelta al astillero en Bremenharven para unas reparaciones y mantenimiento, así que nos vamos del Mar Báltico para encarar de nuevo hacia el movido Mar del Norte. Les dejo ahora un hermoso video de la llegada a la ciudad:
Me despido y recuerden que pueden seguir de cerca todo lo que vaya ocurriendo suscribiéndose al blog y en la página de New Hands On Deck en Facebook.
Hasta la próxima!
Pablo
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Publicado por Pablo Bullrich





“El Jefe del Puerto nos convocó a Willcox y a mí para saber básicamente cuándo y cómo íbamos a sacar el barco del fondo de “su puerto”. En mitad de la conversación, la policía llamó por teléfono desde el muelle.
La noche del 10 de julio de 1985, cuando el RW se preparaba para encabezar una flotilla con destino a Muroroa para protestar pacíficamente contra los ensayos nucleares de Francia, agentes de los servicios secretos franceses colocaron dos cargas explosivas en el casco del barco. La explosión de la segunda bomba provocó la muerte de Fernando Pereira, que estaba en su camarote recogiendo sus cámaras, y el hundimiento de barco.




















