Activistas de Greenpeace protestaron esta tarde en el Jardín Japonés en Buenos Aires, reclamando justicia para los acusados de denunciar la corrupción en la industria ballenera. Junichi Sato y Toru Suzuki, son dos activistas de Greenpeace que en 2008 fueron arrestados luego de denunciar públicamente los resultados de una investigación en la que se probaba que los integrantes de la flota ballenera japonesa traficaban carne de ballena. A pesar de haber entregado las pruebas a la policía y a los fiscales, la justicia de su país los procesó y fueron llevados a juicio.
Ahora ambos enfrentan a la petición del fiscal de 18 meses de cárcel, la condena más alta que se haya solicitado para un activista de Greenpeace en sus 40 años de historia. Mientras esperan el veredicto final, en todo el mundo Greenpeace está realizando acciones para exigir que se detenga la persecución a los activistas y se ponga fina a la caza de ballenas en el Océano Antártico.
Desde el 2008 se enviaron más de medio millón de mensajes en apoyo a Junichi y Toru. Exigí vos también a Japón que salve las ballenas y detenga la persecución a los activistas, hacé click aquí.
El viernes pasado el Director Ejecutivo de Greenpeace Estados Unidos, Phil Radford, escribió una interesante anécdota en The Huffington Post sobre su encuentro con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca que puede servir de orientación para la futura acción de la organización. Aquí la reproducimos y la compartimos con ustedes:
“Mire, a mí me encantan las ballenas“, dijo el presidente con una sonrisa mientras me estrechaba la mano.
Ayer, en el Día de la Tierra, yo pensaba llamarlo para hablarle de impulsar una legislación que realmente solucione la crisis climática. No tuve suerte. En cambio, de repente me encontré liderando una marcha a la Casa Blanca para que no retire la moratoria de 35 años sobre la caza de ballenas.
Esa misma tarde, fui invitado a la Casa Blanca para reunirme con él. Le pedí a mi equipo que me hiciera sugerencias sobre lo que podía decirle. La respuesta más graciosa que recibí fue que le diera un golpe con el puño y le dijera: “perforá, perforá“. Por mucho que me hubiera gustado filmar eso, me decidí a preguntarle acerca de la revocación de su promesa de campaña a Greenpeace para poner fin a la caza comercial de ballenas.
El presidente se fue acercando persona por persona, diciendo “hola”, mientras abogados tras abogados le iban haciendo preguntas de softbol Yo le estreché mi mano y le dije:
“Señor presidente, soy Phil Radford de Greenpeace. Nos preocupa que su administración esté impidiendo la prohibición de la caza de ballenas.”
“Lo sé”, contestó. “He visto sus anuncios en los periódicos.”
“Fantástico”, le respondí. “¿Cuál es su plan para cambiar la posición de su Gobierno?
“Mire”, dijo el presidente, sonando como su doble de Saturday Night Live, “me encantan las ballenas. Haré lo que pueda para protegerlas.”
“¿Va a invertir la posición de su Gobierno?”, le pregunté.
El presidente respondió: “Vamos, no haga lobby aquí, justo ahora”.
Nuestro punto había quedado demostrado. Ya no tiene sentido hacer lobby con el presidente. Después de todo, el Día de la Tierra debería recordarnos que el lobby jugó un papel menor en la obtención de la Ley del Aire Limpio, en la Ley de Agua Limpia y en la prohibición de caza comercial de ballenas. Las personas en acción son las que marcaron la diferencia. Las 200 millones de personas en las calles durante el primer Día de la Tierra son las que provocaron el cambio. Y seguiremos en las calles hasta que el presidente Obama haga honor a su promesa de poner fin a la caza comercial de ballenas.
El viernes pasado alrededor de las 4:30 de la mañana en Rotterdam (Holanda) activistas de Greenpeace lograron impedir el transporte de carne de ballena de Islandia a Japón cuando se encadenaron a las amarras del buque “Nyk Orion”, que llevaba a bordo 13 ballenas de aleta comunes en peligro de extinción ubicados en siete contenedores. Greenpeace está pidiendo a las autoridades la protección de estas ballenas en la próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional.
Después de la protesta, la policía portuaria de Rotterdam prometió que el envío de carne de ballena a Japón no se realizará y que el barco permanecerá en el puerto. El propietario del buque decidió descargar la carne de ballena antes de ser cómplice del comercio de una especie en peligro de extinción.
En junio, los gobiernos se reunirán en la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en Agadir, Marruecos, para decidir si continuará la caza comercial de ballenas en Japón. Desde Greenpeace, reclamamos a los miembros de la CBI que protejan a las ballenas y no a la industria ballenera ni al comercio final de productos de ballena. Los activistas que actuaron en Rotterdam enviaron un claro mensaje al gobierno holandés: si está involucrado en el comercio de ballenas, está jugando un papel en la inaceptable desaparición de esta especie. Los gobiernos de este año deberían protegerlas de una vez por todas y poner fin a su comercio.
Por su parte, el gobierno islandés parece interesado en continuar la caza de ballenas para favorecer a su industria pesquera. Sin embargo, un informe, que estudió los impactos económicos de la caza, recomienda reevaluar la decisión de continuar esa actividad si es que conlleva un impacto negativo para la imagen de la nación. Al denunciar el comercio de carne de ballena de Islandia en Rotterdam, esperamos que el país cambie de posición y ponga fin a una actividad innecesaria.
Esta semana en Florida (EEUU) se celebró la reunión de trabajo de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), en la que se establecerían las reglas a seguir para los próximos años en cuanto al tema que involucra la caza de ballenas. Muchos países vienen sosteniendo duras críticas contra la actividad ballenera de Japón con fines “científicos”, que actúa libremente aprovechando el vacío legal al respecto.
Pero otros, como Nueva Zelanda, decidieron tomar una posición dudosa. Si los ciudadanos y el propio gobierno neozelandés se opone a la caza de ballenas, entonces, ¿por qué el Primer Ministro John Key, apoyó la caza comercial de ballenas durante la reunión de la Comisión Ballenera Internacional? La respuesta del gobierno fue que había que “trabajar para reducir el número de ballenas que se matan”. Entender cómo funcionarían ambos objetivos a la vez es un misterio.
Según el responsable de la campaña de océanos de Greenpeace en Nueva Zelanda, Karli Thomas “nuestros valores nacionales son objeto de cada vez más ataques por parte del gobierno de John Key. En primer lugar, la minería en nuestros parques nacionales y ahora el apoyo a volver a la caza de ballenas. ¿Qué sigue en la lista? ¿Buques nucleares en nuestros puertos?”. Esta decisión podría dar a Japón el visto bueno a la caza de ballenas después de que sus controvertidas “estrategias” fueron expuestas por los activistas de Greenpeace Junichi Sato y Toru Suzuki. Durante los próximos cuatro días testigos clave de la defensa darán respaldo a Greenpeace en cuanto al reclamo sobre esta cuestión.
Pero la relación destructiva de Nueva Zelanda con la fauna marina va más allá. Karli Thomas, advirtió este fin de semana en un canal de televisión de Nueva Zelanda que las poblaciones de caracoles en el país están en peligro de extinción, lo que significa una noticia nueva para los neozelandeses, quienes creen que las especies populares que se encuentran en el mar no están en peligro.
Reclamá la absolución de los activistas detenidos por defender las ballenas, hacé click aquí.
La extrema derecha japonesa publicó una historieta sobre el juicio a los activistas de Greenpeace que refleja una postura claramente a favor de la industria ballenera. Aquí reproducimos la opinión al respecto de Lisa Vickers de Greenpeace Internacional, publicada originalmente en el blog “Making Waves” de la organización.
Recientemente una publicación de la extrema derecha japonesa lanzó una caricatura al estilo “manga” sobre el juicio a los activistas de Greenpeace que incluye en la historia un sesgo claramente a favor de la industria ballenera. La evidente resistencia de los medios de derecha a colocar la corrupción gubernamental en el centro de atención sólo demuestra lo lejos que hemos llegado con este caso, aún cuando ni siquiera llevamos nuestros testigos a declarar.
Lo curioso es que el final de la caricatura representa que hay un “silencio” al respecto de los reclamos de Greenpeace. Ahora bien, o alguien no está prestando suficiente atención o están tratando de convencer al público japonés que nadie está apoyando a Junichi y Toru, a pesar del abrumador respaldo de más de 400.000 personas en todo el mundo desde que fueron arrestados. Y es un respaldo que incluye a grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional, ganadores de Premios Nobel como el Arzobispo Desmond Tutu y Betty Williams, y celebridades como Bryan Adams, William Shatner, Thandie Newton y Benicio Del Toro.
¿Ahora ven por qué se sienten amenazados?
Más inquietante aún, es que mencionan el hecho de que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas dictaminó que el gobierno japonés violó diversas leyes internacionales sobre derechos humanos cuando detuvo a los activistas pero, luego, los dibujos parecen desacreditar totalmente esta situación con la afirmación de que Junichi y Toru son culpables de violación de domicilio y robo de una caja.
Por supuesto, lo que no se menciona es que esa caja estaba etiquetada como que contenía "cartón" cuando, en realidad, estaba llena de cortes de carne de ballena contrabandeada. Tampoco señalan que esa caja fue la punta del iceberg de una montaña de evidencia incriminatoria presentada a la fiscalía por Junichi y Toru. Evidencia que terminó llevando a la industria ballenera a una defensa frenética.
No, por supuesto que no. ¿Por qué querrían mostrar la verdad?
Afortunadamente, nosotros ya lo hemos hecho.
- Hacé click aquí y exigí la absolución de nuestros activistas.
- Si querés ver el video con la historia completa, entrá aquí.
Los activistas Junichi Sato y Toru Suzuki fueron injustamente acusados por denunciar la corrupción y el contrabando de carne de ballena en el programa de caza “científica” que financia el Gobierno de Japón.
A pesar de haber entregado las pruebas a la policía y a los fiscales, la justicia japonesa decidió juzgarlos a ellos en lugar de a quienes cazan ballenas. El próximo lunes 15 de febrero comenzará el juicio y pueden ser condenados hasta a 10 años de prisión.
Llamá de 9 a 18 hs. a la Embajada de Japón en Argentina al 011 4318-8200 y pedile respetuosamente al embajador japonés que interceda para que absuelvan a nuestros activistas y pongan fin al programa de caza de ballenas impulsado por el gobierno.
Después, contanos cuál fue la respuesta a tu llamado dejando tu comentario al final de este post.
El Coordinador de la Campaña de Océanos de Greenpeace en Latinoamérica, nos cuenta el rescate de una joven ballena franca austral en Puerto Pirámides.
El 30 de agosto un grupo de personas de Puerto Pirámides entre la que estaba Gabriela Bellazzi (presidenta de Fundación Tierra Salvaje WEF) rescataron una joven ballena franca austral (Eubalaena australis).
Bellazi nos muestra las fotos del rescate y nos cuenta: “Un juvenil de unos 12 mts enredado a una boya y dos lastres de 5 kg cada uno. El rescate fue complicado y duró aproximadamente 4 horas, pero finalmente y gracias a un aparato cortador de cabos inventado por Pinino, un miembro del equipo, el buzo Juan Benegas y otros, se pudo liberar al animal.”
Crédito Fotos: Jorge Barone
También nos informa que la semana pasada desde Puerto Madryn se había reportado una ballena enredada. Por lo cual se sospecha que haya estado varios días en esa situación.”
Esto me recuerda cuando participé de expediciones de Greenpeace en la Antártida, en donde cada mañana salíamos con nuestros “gomones” a enfrentar a los barcos arponeros de la flota japonesa.
Durante las expediciones logramos generar conciencia en todo el mundo, y salvar muchas ballenas, generando presión sobre los gobiernos, e interponiéndonos entre el arpón y la ballena.
No existe diferencia entre lo que nosotros hacíamos en la Antártida, y la admirable tarea que han hecho estas personas en Puerto Pirámides.
La abundancia de la ballena franca austral está muy por debajo de los niveles históricos. Se estima que actualmente viven un 10-12 % de la cantidad que existía antes de la caza comercial.
La especie se está recuperando, y si bien la caza comercial se ha discontinuado sobre las ballenas francas, existen otras amenazas sobre esta especie, y sobre todos los seres que viven en, y del mar: la contaminación en todas sus formas, la sobrepesca, el cambio climático y sus efectos de cambio de temperatura y acidificación de las aguas, son sólo los principales problemas.
Cada día tenés una oportunidad para hacer algo por el planeta. Si tan sólo cada uno de nosotros participa de una pequeña acción, en poco tiempo cambiaremos el rumbo que llevamos en este momento: nos dirigimos hacia una crisis planetaria sin precedentes.
Ahí esta, frente a nosotros, el timón del mundo, sólo tenemos que pasar de reconocer que estamos en problemas, a la acción. Y la acción es un proceso diario, pequeño, e inmenso a la vez, como el del domingo en Península de Valdés.
Seguramente no podremos salvar una ballena enredada desde nuestra casa o trabajo, pero sí podemos ahorrar energía, generar menos residuos, y ser responsables con nuestros consumos, y de esa manera estaremos colaborando efectivamente para salvar salvando muchos pingüinos, ballenas, y muchas otras especies marinas.
Un fuerte abrazo a todos en Puerto Pirámides, y los alentamos a continuar estas acciones sobre todas las amenazas que sufre el mar (que sabemos que en la Patagonia son muchas), no solo para salvar el planeta, sino también para inspirarnos a todos a hacer lo mismo día a día, acción tras acción.
El personal y los voluntarios de Greenpeace Japón se reunieron ayer en las calles de Aomori para hacer público el juicio por el escándalo de la carne de ballena y la campaña de Greenpeace para detener la caza de ballenas.
Dos de nuestros activistas, Junichi Sato y Toru Suzuki, se enfrentan a 10 años de prisión por denunciar corrupción en la industria de carne de ballena por parte de los balleneros japoneses y con aparente consentimiento oficial.
Mientras tantos, los abogados de los dos activistas disputan en los tribunales la divulgación de pruebas importantes que el fiscal prefiere mantener en secreto.
Estamos seguros de que cuando los magistrados lean toda la evidencia de la fiscalía no sólo verán que Junichi y Toru son inocentes de cualquier delito, sino que sus acciones fueron del mayor interés público, ya que intentaron denunciar una malversación de fondos por parte de la industria ballenera, que es financiada por los contribuyentes japoneses.
“Hay una creciente preocupación internacional por el caso de los activistas “, dijo el abogado de derechos humanos internacionales Richard Harvey. “Esto no es sólo acerca de la caza de ballenas, ni de los derechos humanos en Japón. Se trata de los derechos de todos los ciudadanos para investigar y exponer pruebas contra funcionarios públicos sospechosos de corrupción y malversación de fondos”.
“El derecho internacional exige que se les permita a Junichi y Toru presentar todos los documentos y las pruebas pertinentes en el caso, de manera que el tribunal y el público tengan un claro entendimiento de las razones de sus actos”, agregó Harvey.
Ayer comenzó la 61ra. reunión de la CBI en Madeira, Portugal. Sara Holden, Coordinadora de la campaña de Ballenas de Greenpeace Internacional critica que el bloque conservacionista no está cumpliendo con su parte.
Pocos minutos antes de la apertura de la 61 ª reunión de la Comisión Ballenera Internacional, una gran rata se observó corriendo a través del hotel y afuera. Como metáfora, era buena. La reunión de la CBI es otra. Alojada en un hotel casino en Madeira, Portugal, está quedando rápidamente en claro que nadie apuesta por un buen resultado para las ballenas.
Después de 12 meses de hablar y no lograr nada sustancioso, parece que otros 12 meses de conversaciones es lo único firme.
En la apertura de la reunión, los organizadores de la CBI anunciaron que esperaban que no hubiera votación, ni sorpresas y que las resoluciones que sólo pudieran pasar por una pequeña mayoría no debían ser alentadas.
Lo que es más escandaloso no es la gran cantidad de tiempo, dinero y el carbono desperdiciado para reunir a todos con el fin de no votar, sino que no haya una pequeña mayoría en la CBI de este año. En algunos años, el equilibrio del poder se apoyará en la filosa división entre los que quieren usar la CBI en el siglo 21 y detener la caza de la ballenas y las amenazas modernas a ellas, y los que quieren mantener una perspectiva siglo 19 y seguir cazando ballenas.
Pero este año los números están a nuestro favor – aproximadamente una división 60/40.
Entonces, con las probabilidades a su favor ustedes imaginarían que los guerreros de la ballenas de Europa, América y Australasia, armados con su mandato de proteger a las ballenas se levantarían, avanzarían y garantizarían los votos emitidos para la protección de las ballenas.
Nadie lo hace.
Ellos dirían que la política es más complicada que eso y la diplomacia es un arte cuidado, a fin de obtener lo que se desea. Pero podría apostar que si la facción pro-caza de ballenas hubiera tenido la mayoría, la estarían usando para embestir con todo tipo de reformas para alcanzar su objetivo de cazar ballenas.
Así que, nos sentamos aquí, en un volcán inactivo, con el seguro conocimiento de que no ocurrirá nada.
El jefe de la CBI – Bill Hogarth – se jubila este año. Él ha dicho a la Comisión que el logro del cual se siente más orgulloso es que los delegados se están hablando muy bien unos con otros. Ayer le pidió a los delegados que escribieran un mensaje en una bandera de la CBI para él pudiera tener como recuerdo. Les dejo que ustedes sugieran un mensaje…
Junichi y Toru siguen en juicio por sus esfuerzos por denunciar este crimen, sin embargo, recientemente las condiciones de su libertad bajo fianza se hicieron más flexibles y pudieron volver al trabajo, pero no juntos.
“Estoy muy contento de finalmente poder volver a la oficina.
Me sentí algo extraño los primeros cinco minutos, ya que era mi primera vez acá en nueve meses. Pero no pasó mucho tiempo hasta que la sentí como la casa que solía ser.
Desde que fui puesto en libertad bajo fianza, lo más decepcionante para mí fue que no me dejaran ver a mis colegas de Greenpeace.
Cuando estaba bajo custodia, esperaba tener una barbacoa con mis colegas tan pronto como estuviera libre. Pero este simple deseo se hizo pedazos. Pueden imaginar mi decepción, sobre todo después de 26 días con muy mala comida (Aunque no fue la razón principal de mi huelga de hambre, tengo que decir que estoy contento de haberlo hecho, ya que cada vez tuve menos de esa comida desagradable en mi celda).
Antes de nuestra detención, nosotros – todo Greenpeace Japón – ya habíamos pasado por muchas dificultades. Así que mi deseo era ver a todo el mundo y darnos una palmada en la espalda.
Esto es hoy una realidad. Yo no esperaba que tardara tanto tiempo…
Queda todavía un largo camino por recorrer con el juicio, pero ahora estoy realmente feliz de ver y tocar los corazones de esta gente maravillosa otra vez. Cuando tenés tu espíritu fuerte y estás con tus compañeros, no hay mucho de qué preocuparse. Ahora que mi espíritu se ve reforzado, ¡estoy más fuerte que nunca!
Quiero dar las gracias a todos los que nos ayudaron a llegar acá. Y por favor mantengan sus ojos sobre nosotros, tanto como sea posible.
El hecho de que todo el mundo nos esté mirando, y los esté mirando a ellos, es nuestro mejor seguro para el juicio”.
La próxima audiencia previa al juicio tendrá lugar el 15 de mayo de este año.