Cazadores matan a un Yaguareté en Misiones

Guacurarí en el PP Urugua-í – Foto: E. Militello
Hace pocos días un equipo de científicos del Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (CeIBA), encontró muerto a Guacurarí, un yaguareté que venían monitoreando con un collar GPS desde hace tres años.
Un grupo de cazadores dispararon al animal hace aproximadamente 20 días en el Parque Provincial Urugua-í (Misiones) sin otra aparente razón más que la de cazarlo. Al ver que tenía collar los autores del hecho se asustaron por el peligro que los descubran, se lo sacaron y lo llevaron a un arroyo donde lo tiraron al agua. Más tarde, el equipo de científicos del CeIBA encontró el collar y los restos del cuerpo.
Lamentablemente, el final de Guacurarí era bastante previsible. La mayoría de los yaguaretés mueren de esa manera en Misiones, cazados por la única motivación de dispararle.

El yaguareté es una de las especies que se encuentran más amenazadas por la fragmentación y disminución de su hábitat (debido al avance de los desmontes) y la caza furtiva.
"Verdadera Fiera" en Guaraní, el yaguareté es considerado un animal sagrado. Es el felino más grande del continente americano y tercero a nivel mundial, después del tigre de bengala y el león. Se destaca por su aspecto robusto y su cabeza grande con poderosa estructura mandibular. Los machos alcanzan los 2,50 metros de longitud y hasta 140 Kg. de peso. El yaguareté es un cazador y caminador incansable, solitario y muy territorial. Su “territorio” llega a alcanzar las 3.800 hectáreas en las hembras y las 9.000 hectáreas en los machos.

Guacurarí en el PN Iguazú – Foto: Lia Montti
Hasta principios del siglo XX tenía una distribución muy amplia en el continente americano. Habitaba desde el sur de Estados Unidos hasta la Patagonia argentina. Hoy, sólo ocupa entre un 10 y un 15% de aquella distribución original. En la Argentina se estima que quedan menos de 200 en la Selva Misionera, la Selva de Yungas y en “El Impenetrable”.
El yaguareté es una especie “indicadora” de la salud del ambiente ya que necesita bosques en buen estado para poder sobrevivir. Esto se debe a que, al posicionarse en la cima de la cadena alimenticia y depender de presas menores para su subsistencia, su presencia garantiza un medio ambiente sano. A su vez, regulan a las poblaciones de todas las especies que constituyen sus presas, impidiendo sus excesos poblacionales y manteniendo su vigor, eliminando ejemplares viejos y enfermos. Esta función reguladora evita la propagación de enfermedades que pueden afectar al ganado e inclusive al propio hombre.
El yaguareté es una de las pocas especies de la fauna argentina que ha sido declarada como Monumento Natural Nacional por la Ley Nº 25.463, del año 2001. Esta norma establece que la Administración de Parques Nacionales y la Dirección de Fauna Silvestre de la Nación deben desarrollar e implementar un plan de manejo que asegure su supervivencia en el territorio nacional. Además es Monumento Natural Provincial en Chaco, Salta y Misiones.

Foto: Mapa distribución del Yaguareté
Sin embargo, los recursos humanos y materiales dispuestos por los gobiernos son escasos para asegurar su efectiva protección. La pérdida de un individuo más de esta amenazada población empuja un poquito más hacia la extinción a la especie en Argentina.
Hernán Giardini
Coordinador Campaña de Bosques – Greenpeace Argentina
Publicado por Hernan Giardini

















