
El lunes pasado doce activistas de Greenpeace escalaron una chimenea de 300 metros de altura perteneciente a la central eléctrica de Prunéřov II, una de las mayores fuentes contaminantes en República Checa.
Allí colgaron un enorme cartel con la leyenda “Vergüenza Mundial” a modo de protesta contra los planes dirigidos a continuar con el funcionamiento de la planta, la cual colabora fuertemente a agravar el cambio climático. A pesar de las objeciones pronunciadas por los Estados Federados de Micronesia (EFM), una nación cuya existencia se ve amenazada por el cambio climático, el gobierno checo está decidido a asegurar la continuidad de la planta.
Los activistas ocuparon la central durante tres días y fueron arrestados ayer por la tarde. Esta mañana, aún vestidos con la ropa que utilizaron para escalar, entregaron una lista de preocupaciones sobre la actividad de la central a un representante del nuevo ministerio de Medio Ambiente, con quien tienen programada una reunión para la semana próxima.
La central eléctrica de Prunéřov es el mayor emisor de carbono en la República Checa, sus emisiones anuales son, aproximadamente, 40 veces superiores a las de los Estados Federados de Micronesia.
Prunérov está llegando al final de su vida, y su operador, CEZ, desea expandirla y mantenerla abierta durante 25 años más. La quema de carbón es la principal causa del cambio climático. CEZ no sóla planea su continuación sino que, además, está tratando de evitar las pocas reglamentaciones que obligarían a los nuevos bloques a emitir menos carbono. De acuerdo con la ley Checa, CEZ está legalmente obligado a evaluar los impactos en el clima de su plan, pero el operador se ha negado a hacerlo.
Los principales emisores de carbono deben dejar de vivir bajo la impresión de que su actividad no provoca consecuencias. El carbón quemado en un lado del mundo amenaza la existencia de muchos países del otro lado del mundo, como son las 600 islas del Pacífico que forman los Estados Federados de Micronesia. No se trata simplemente de un efecto mariposa, sino de una consecuencia directa.
Greenpeace demanda la eliminación progresiva de las centrales de carbón de todo el mundo por el bien de de los habitantes que se verán afectados rápidamente por los impactos del cambio climático.
En Argentina, Greenpeace exige al Gobierno Nacional que abandone la construcción de la central térmica de Río Turbio. Exigile vos también a Cristina que abandone el carbón y desarrolle la energía eólica. Completa el formulario y enviale tu reclamo. hacé click aquí.