Victoria para los océanos en Suecia
En agosto, les contamos que activistas de Greenpeace navegaron hacia Suecia para colocar 180 enormes bloques de granito en el mar. Era un espectáculo extraño, sin duda, pero la acción protegió un área ambientalmente rica llamada Kattegat de la pesca de arrastre, un método de pesca en el que las redes se arrastran por el suelo del océano, capturando todo lo que encuentran a su paso.

Curiosamente, a pesar del hecho de que un estudio reciente demostró que la acción con los bloques de granito en Alemania fue eficaz, la indignación fue enorme. La zona, que debía ser protegida por el gobierno sueco en virtud de la legislación de la Unión Europea, estaba siendo arrasada en su mayoría por los pescadores daneses, que se volvieron locos y lograron que su gobierno presione a los suecos para que adopten medidas en contra nuestra. La Agencia de Protección Ambiental de Suecia hizo exactamente eso, realizó un reclamo al Tribunal de Justicia Ambiental del país, afirmando que la acción perturbaría el medio ambiente marino local y que necesitábamos una licencia para la ubicación de los bloques.
Después de más de un mes de espera, finalmente tenemos nuestro veredicto. El Tribunal de Justicia Ambiental de Suecia desestimó el recurso de casación y confirmó que nuestra acción no daña el medio ambiente. La vida marina de Kattegat está a salvo de irresponsables y prácticas de pesca insostenibles, pero necesitamos ayuda para garantizar que más zonas tengan garantizada esta protección. Estamos pidiendo una red mundial de reservas marinas para proteger los océanos del mundo, firma ahora la petición (disponible en inglés) para sumarte a nuestro reclamo, hacé click aquí.
Publicado por Mariana Diaz Vaccaro



Nací en Ecuador, y desde chico uno de mis sueños fue trabajar en Greenpeace. Es por eso que hace cuatro años cuando fui a estudiar en Argentina, lo primero que hice fue ir a la oficina local y empecé, al igual que muchos otros en esta organización, como voluntario. Allí pude conocer como funciona una de las más grandes y efectivas organizaciones ambientales del mundo, y me gustó mucho.
Durante tres meses estaremos recorriendo las aguas internacionales que rodean a las naciones isleñas del Pacífico Sur, evitando que las flotas extranjeras sigan llevándose el atún sin ningún control. Queremos que las naciones pobres puedan aprovechar sus recursos de una manera sustentable y que las generaciones futuras conozcan al mar como todavía es, con vida.
Desde hace casi dos meses que convivo con gente de 19 países –incluidos 3 argentinos- de quienes aprendo algo todos los días. He podido conocer los problemas y amenazas que sufre la naturaleza en todos sus lugares de origen pero también saber que hay gente haciendo algo para cuidarla en cada uno de ellos.
Pocos minutos antes de la apertura de la 61 ª reunión de la Comisión Ballenera Internacional, una gran rata se observó corriendo a través del hotel y afuera. Como metáfora, era buena. La reunión de la CBI es otra. Alojada en un hotel casino en Madeira, Portugal, está quedando rápidamente en claro que nadie apuesta por un buen resultado para las ballenas.