Gran victoria en Alaska: la Corte respalda la protección para leones marinos en peligro de extinción

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Por décadas estuvo claro que los niveles no sustentables de pesca afectaron no sólo a la población de peces, sino también a las especies que se alimentan de ellos. Por ejemplo, en Alaska, la pesca industrial ha eliminado gran parte de los peces que comen los leones marinos de Steller y lobos marinos.

El Servicio Nacional de Pesquería Marina (SNPM) confirmó esto recientemente a través de un extenso análisis con la mejor ciencia disponible conocida como “Opinión biológica”. SNPM descubrió que eran necesarias medidas de preservación y cerró a la pesca de arrastre algunas de las aguas alrededor de las islas Aleutianas.

La industria pesquera y sus amigos en el gobierno de Alaska rápidamente atacaron a la SNPM, arremetieron contra sus científicos en los medios e incluso ante el Congreso. Greenpeace, Oceana y Earthjustice intervinieron a favor de la SNPM, apoyando la ciencia y estableciendo que las clausuras eran necesarias, aunque probablemente no fueran suficientes. Las cortes estuvieron de nuestra parte, defendiendo la ciencia y las nuevas medidas proteccionistas de la SNPM.

Hemos recorrido un largo camino desde la última vez que estuvimos en una sala de tribunal para proteger a leones marinos de Steller de la pesca no sustentable. Después de que demandamos a la SNPM en 1998 por no haber impedido a las pesqueras que extrajeran muchísimo alimento para leones marinos, los tribunales nos dieron la razón. Más de una década después, es bueno ser capaz de apoyar los esfuerzos de la entidad.

Por supuesto, todavía hay un largo trecho por recorrer. Las medidas adoptadas para evitar la extinción de leones marinos de Steller parece haber detenido su extinción en la mayoría de lugares, pero algunas partes de su hábitat todavía están en muy mal estado.

Tal vez lo que es peor, el SNPM parece haber aprendido muy poco de la experiencia con lobos marinos. Hace diez años, salvar a estos lobos requirió una demanda, una lista de especies en Peligro de Extinción y una medida para obligar a la agencia a protegerlos. Mientras tanto, no se hace nada para detener el continuo descenso de la población de estos animales, que está claramente relacionada con la sobrepesca de aquellos peces que constituyen su alimento.

La batalla continúa.

Publicado por Cecilia Alemano

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¡Hasta la próxima misión!

El Barco Esperanza terminó su misión en el Pacífico Sur. Felipe Vallejo nos cuenta qué fue lo mejor de estos meses a bordo y nos deja algunas imágenes que resumen la vida en altamar:


Viajar en barco es una experiencia increíble, y más cuando estos viajes tienen una misión con la que te identificas y visitas lugares que siempre has soñado. Es lo que me pasa siempre que me embarco con Greenpeace, y esta expedición defendiendo el Pacífico 2011 no ha sido una excepción.


Estar varios meses lejos de tu tierra y de tu gente siempre es difícil y uno extraña todo: la novia, la familia, los amigos, la comida, la cama y el baño propios…¡TODO! Pero a la vez sientes que lo que sacrificas vale la pena porque puedes vivir “otra vida” dentro de los barcos; conoces gente muy interesante de la que aprendes mucho, haces amigos que te van a durar toda la vida, conoces lugares que antes sólo habías imaginado mientras veías un mapa, y lo más importante de todo, haces algo real y tangible para luchar por ideas y principios que tienes dentro de ti y en los cuales crees con convicción.

En esta expedición al Pacífico Sur hemos aprendido más acerca de lo que pasa con el atún y con todas las especies que caen como pesca incidental y que se convierten en víctimas de prácticas no sustentables que usa la industria pesquera en todo el mundo. También hemos podido ver lo que sucede cuando los países deciden proteger zonas del océano, y hemos sido testigos de cómo la vida y la diversidad marinas abundan en estas áreas marinas protegidas.

Durante algunos meses pudimos ver una gran cantidad de barcos pesqueros y todos ellos eran de países lejanos. Esa es otra de las grandes injusticias de esta historia: más del 80% de la pesca en esta zona del Pacífico no es aprovechada por los países que la conforman sino por grandes industrias extranjeras que, al haber terminado con los peces cerca de sus costas, ahora viajan miles de kilómetros para pescar donde todavía queda algo y, sin haber aprendido nada, hacen lo mismo que ya hicieron en otros mares. Hemos intentado impedir que sigan haciendo esto, hemos liberado peces que cayeron como “pesca incidental” en las líneas de barcos pesqueros, hemos controlado que se cumpla la prohibición de pescar con DAP (Dispositivos Agregdores de Peces) en ciertas zonas o los hemos sacado del agua, hemos encontrado y reportado varios casos de pesca pirata, pero principalmente, hemos tratado de enviar el mensaje al mundo de lo que está sucediendo aquí todos los días del año y desde nuestras oficinas en varios países seguiremos peleando para que los países involucrados tomen medidas que salven al atún.

La vida en el Esperanza no es la de un crucero de turismo: es un barco de trabajo y por lo tanto uno siempre está haciendo su labor, ayudando a alguien, limpiando (o ensuciando) algo, moviéndose de un lado a otro.

Siempre he querido poder contar o describir lo que hacen mis compañeros de viaje en sus actividades diarias mientras están lejos de sus casas y de sus familias, poder transmitir lo que sentimos al estar varios meses en el mar, y aunque escribir no es mi fuerte, este blog me ha servido para intentarlo.

Desde Greenpeace trasmitimos la necesidad de crear una red de reservas marinas en todos los océanos, incluyendo aguas internacionales, en las que no sea permitido utilizar ciertas técnicas de pesca que están llevando a la extinción a muchas especies de millones de años que significan un importante porcentaje de las economías y la nutrición de todos los países del Pacífico Sur.

Ahora que este viaje terminó quisiera agradecerles por haber seguido estos relatos y espero que les ayuden a tener una idea de cómo es la vida en uno de nuestros barcos y que sepan que es gracias a su apoyo que podemos navegar y proteger los océanos de todo el mundo. Les dejo unas fotos para que conozcan a algunos de los tripulantes y vean lo que vivimos en estos meses en altamar.


¡Que las disfruten!

Una vez más, muchas gracias por apoyarnos y seguir nuestras aventuras. ¡Hasta el próximo viaje!

Felipe.


Publicado por Felipe Vallejo

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Sobrepesca: Acción de Greenpeace ante un buque pesquero para denunciar la destrucción del mar

Activistas de Greenpeace Alemania se manifestaron hoy en contra de los subsidios para la destrucción y la sobrepesca de los mares por los buques pesqueros locales. Poco antes de la salida del barco “Jan Maria” de Bremerhaven, un grupo se colocó en las cuerdas que amarran la flota y otro grupo de buzos se sumergió en el mar para colocar una cadena a una de las hélices mientras sostenían carteles con la leyenda: “No usen dinero de los impuestos para destruir el mar”.

“La codicia de la industria pesquera ha saqueado por completo los mares y lo ha hecho en frente de nuestros hogares. Hoy en día la explotación subvencionada es una práctica que sigue realizándose en todo el mundo", declaró Iris Menn, marina experta de Greenpeace. Con una longitud de 117 metros y 5.000 toneladas de capacidad de carga, el pesquero de arrastre "Jan Maria" es uno de los mayores buques de la flota de la Unión Europea (UE). Su capacidad de pesca es de dos a tres veces mayor de lo considerado para realizar una pesca sostenible.

El resultado es que la población de peces que queda en las aguas de la UE son de sobrepesca mientras que la flota pesquera subsidiada sique explotando otras regiones del océano, como el oeste de África. Un informe reciente de Greenpeace muestra que desde 1999, el "Jan Maria" goza del apoyo de 23 millones de euros provenientes, directa e indirectamente, de la Unión Europea.

 

Mientras tanto, los ministros de la Unión Europea fracasaron en su tarea de proteger los océanos. A mediados de diciembre, solicitaron una asignación anual de cuotas de pesca pero los intereses económicos se priorizaron sobre la protección de las poblaciones de peces. Y los ministros casi nunca siguen las recomendaciones de la Comisión.

Por el contrario, decidieron ampliar las cuotas de pesca o debilitar las reducciones recomendadas. De esta manera, resolvieron, por ejemplo, aumentar en un 68 por ciento la pesca del arenque en el sur del Mar del Norte, en lugar de respetar el porcentaje recomendado de 19%.
También, mientras que la Comisión había pedido que se suspenda la pesca del bacalao en las aguas del Kattegat, los ministros solamente acordaron reducir las tasas a un 30 por ciento.

De hecho, la propia Comisión de la Unión Europea se ha considerado a sí misma y a su Política Pesquera Común (PPC) un completo fracaso. El 88 por ciento de las poblaciones comerciales de peces en aguas comunitarias están sobreexplotados y una cuarta parte del pescado se pesca fuera de Europa.

Este fue el resultado del exceso de capacidad de la flota europea y de sus destructivos métodos de pesca. Por lo tanto, ambos están a prueba en la actual reforma de la Comisión.

Greenpeace exige que se reduzca la sobrecapacidad de la flota pesquera. Además, pide a la Comisión que siga las recomendaciones científicas, mientras decide sobre las nuevas tarifas.

 

Publicado por Laura Colombo

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La increíble vida bajo el océano

Felipe Vallejo nació en Ecuador y desde chico soñaba con trabajar en Greenpeace. Hoy es miembro de la tripulación que navega el Océano Pacífico en una campaña para proteger el atún , una especie que, por la pesca irresponsable, está al borde la extinción. Felipe comparte con nosotros sus experiencias a bordo del Esperanza, uno de los míticos barcos de Greenpeace. Ésta es la sexta entrega ¡Con un apasionante día de buceo!

Les escribo con mucho retraso. ¡Espero que al final de este post sientan que la espera valió la pena! Como saben, en el Esperanza soy jefe del equipo de buceo. O sea que mi responsabilidad es conducir de manera segura y efectiva las operaciones de buceo, ya sean para documentar la vida submarina, para realizar alguna acción o para reparaciones en el barco.

En esta expedición uno de los objetivos es documentar la vida bajo la superficie, por lo tanto siempre son parte del equipo un fotógrafo y un videógrafo submarinos y sus respectivas parejas de buceo. (¿Sabían que una regla básica del buceo es usar el sistema de parejas bajo el agua? Así, si surge alguna emergencia uno siempre tendrá alguien para que le ayude). Por lo general buceamos cuatro personas, en el bote están el piloto y un tripulante, y tenemos otro bote de seguridad. Además en el puente del Esperanza donde el doctor de a bordo está pendiente de cualquier novedad.

Tenemos un kit de primeros auxilios y uno de oxígeno de emergencia siempre con nosotros. ¡Ojalá nunca los necesitemos! Además llevamos algunas cosas que pueden sonar extrañas: una botella de vinagre, muy efectiva contra picaduras de animales marinos; un tarro de leche que nos permite visualizar la velocidad de la corriente al vertir un buen chorro desde el bote; mucha agua, bloqueador solar y algo para comer pues hay veces que permanecemos varias horas alejados del Esperanza.


Hace algunos días buceamos a 500 kilómetros de la costa más cercana, entre Nauru y Tuvalu, y con el fondo marino ¡a 5 mil metros de profundidad! Estas son oportunidades que no se tienen muy a menudo fuera de expediciones como ésta. Describir con palabras lo que vemos bajo el agua es difícil así que prefiero dejarles algunas fotos y un video donde pueden ver estas maravillas con sus propios ojos. Mi sueño es que en el futuro la gente todavía pueda disfrutar de estas increíbles escenas en vivo y no solamente como un recuerdo grabado en imágenes.

Desde Greenpeace trasmitimos la necesidad de crear una red de reservas marinas en todos los océanos, incluyendo aguas internacionales, en las que no sea permitido utilizar ciertas técnicas de pesca que están llevando a la extinción a muchas especies de millones de años que significan un importante porcentaje de las economías y la nutrición de todos los países del Pacífico Sur.

Los dejo con las imágenes ¡Espero que disfruten de la fabulosa vida acuática tanto como yo!

 

¡Un abrazo y hasta la próxima!

Felipe.


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Publicado por Felipe Vallejo

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El Esperanza en manos de un correntino

Felipe Vallejo nació en Ecuador y desde chico soñaba con trabajar en Greenpeace. Hoy es miembro de la tripulación que navega el Océano Pacífico en una campaña para proteger el atún , una especie que, por la pesca irresponsable, está al borde la extinción. Felipe comparte con nosotros sus experiencias a bordo del Esperanza, uno de los míticos barcos de Greenpeace. Ésta es la cuarta entrega ¡No te la pierdas!

¡Hola! Disculpen la ausencia estos días, es que la conectividad a bordo del Esperanza ha estado muy fluctuante. ¿Recuerdan que hace un tiempo les hablé de Nacho? Bueno, hoy quiero presentarles al otro tripulante argentino del barco: Wally.

Se llama Waldemar Wichman, tiene 41 años y es el capitán del Esperanza. Cada vez que puede deja ver lo orgulloso que está de su tierra, a la que llama “República de Corrientes”. Gracias a sus relatos, he podido conocer algo de esta parte tan linda de la Argentina que todavía no he tenido la suerte de visitar. Se ocupa de preservar la vida a bordo, de cuidar de los bienes de la organización y minimizar el impacto ambiental del barco y es el responsable último de todas las operaciones a bordo. ¡Mucha carga sobre sus hombros!


Después de cursar su entrenamiento en la Escuela Naval Militar en Río Santiago, provincia de Buenos Aires, y graduarse como oficial naval de la Armada Argentina ha tenido la suerte de navegar en todo tipo de embarcaciones: el Arctic Sunrise , el Esperanza y el antigüo Rainbow Warrior que acaba de dejar de operar con nosotros y se ha convertido en un hospital flotante. Wally es sin duda uno de los capitanes con más experiencia en nuestra organización.

Ha navegado por todos los océanos, incluidas las aguas del Ártico y de la Antártica donde estuvo defendiendo a las ballenas contra la matanza por parte de los balleneros japoneses, además de haber participado en nuestras campañas de desarme -bloqueo de los submarinos nucleares Trident en Gran Bretaña- contra la guerra de Irak en puertos de Bélgica y Holanda, contra la sobrepesca, contra los productos genéticamente modificados, contra la tala de bosques, contra la energía nuclear y muchas otras que lo han llevado a todos los rincones de la tierra y le han permitido cumplir con sus dos pasiones: navegar y cuidar el ambiente. Éstas fueron las razones
por la cuales siempre quiso poner sus habilidades a disposición de Greenpeace, aunque confiesa que jamás soñó con llegar a ser capitán de los barcos de Greenpeace. Él asegura que más bien la vida lo fue trayendo a este lugar.

Wally considera una suerte el poder tener un trabajo positivo, con significado, que busca mejorar la calidad de vida de todos y le motiva el trabajar generando cambios. Cree que la presencia de varios de sus compatriotas en nuestros barcos se debe a la calidad profesional de los argentinos. Quisiera ver a su país como uno de los jugadores claves a favor del ambiente a nivel mundial y trabaja con orgullo para llegar allí.

Para mí es un gusto poder compartir estos meses en el mar con él, y a pesar de que a veces es un poco “peligroso” encontrarse con él en la mañana cuando acaba de despertar, a lo largo de los días y noches he podido disfrutar de conversaciones de política, de la situación social, historias del mar, cuentos de su tierra y muchas otros relatos y discusiones que han hecho que este viaje no sea solo un trabajo sino una fuente de aprendizaje y de forjar nuevas amistades… un viaje que nos enriquece a todos mientras intentamos ayudar a que el mundo siga siendo un buen lugar para vivir.

 

 

Ese es Wally, el mejor Capitán que podríamos desear. Prontito les traeré más noticias desde el Esperanza. ¡Hasta el próximo post, amigos!

Felipe.


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Publicado por Felipe Vallejo

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Los cielos del Esperanza

Felipe Vallejo nació en Ecuador y desde chico soñaba con trabajar en Greenpeace. Hoy es miembro de la tripulación que navega el Océano Pacífico en una campaña para proteger el atún , una especie que, por la pesca irresponsable, está al borde la extinción. Felipe comparte con nosotros sus experiencias a bordo del Esperanza, uno de los míticos barcos de Greenpeace. Ésta es la cuarta entrega ¡No te la pierdas!

¡Hola a todos! ¡Disculpen la demora! La conexión satelital ha estado muy mala por estas zonas del Pacífico. Ya llevamos embarcados más de 60 días, de los cuales la gran mayoría han sido navegando muy lejos de tierra. Nos encontramos todavía en aguas internacionales y pronto estaremos entrando en aguas de Papua, Nueva Guinea, uno de los países ecológicamente más diversos del mundo tanto en tierra como debajo del mar. Y qué decir de la gente, solamente imaginen que se hablan más de 800 idiomas a lo largo y ancho del país.

El patrullar el océano Pacífico es una misión muy difícil, estamos casi todo el tiempo en aguas internacionales, lejos de todo y tratando de encontrar barcos pesqueros o dispositivos agregadores de peces (DAP), es casi como buscar una aguja en un pajar. Pueden leer más sobre los DAP en este post que escribí hace un tiempo.

Para esto nos ayudamos del helicóptero, con el cual podemos cubrir un área mucho más grande en menos tiempo, y cuando divisamos algo desde el aire tomamos los puntos GPS y dirigimos al Esperanza hacia esa zona. (Pronto les contaré de uno de los vuelos en los que tuve la oportunidad de observar cosas muy lindas en el agua).

En esta ocasión hemos encontrado menos actividad que en años anteriores, algo que a pesar de tornar el viaje en algo más monótono puede ser una buena noticia pues puede significar que los pesqueros están utilizando menos estas
áreas de aguas abiertas que estamos tratando de convertir en reservas marinas
desde hace algunos años.

Como les decía, patrullar el océano muchas veces es un tema de paciencia y perseverancia y en el Esperanza todos estamos enfocados en esto y dispuestos a seguir haciendo esto hasta que la gente, los gobiernos, las empresas y los consumidores- nos demos cuenta de que hay que detener estas malas prácticas ya.

Quería enviarles algunas fotos de los paisajes que tenemos la suerte de observar a diario. En el Pacífico los atardeceres y amaneceres son espectaculares y cuando el cansancio de la vida a bordo te tiene un poco bajoneado sólo es necesario levantarse temprano en la mañana o salir después de la cena (acá se come muy temprano, 6 pm) para ver estas imágenes y darse cuenta de la suerte que tenemos.

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Espero que hayan disfrutado las vistas. Pronto prometo tenerles más
novedades desde el Pacífico Sur. ¡Hasta el próximo post!

Felipe.

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Publicado por Felipe Vallejo

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Nacho, de Mar del Plata al Pacífico Sur

Felipe Vallejo continúa contándonos sus días en el Esperanza mientras navega por el Océano Pacífico Sur. Esta vez, nos presenta a Ignacio Soaje, uno de los dos argentinos que integran la tripulación del mítico barco de Greenpeace.

¡Hola! ¡Qué alegría comunicarme de nuevo con ustedes! Hoy quería hablarles de un compañero de mates y largas charlas, con mucha experiencia en ultramar y encargado de nuestra seguridad a bordo. Como les conté en la primera entrega de este blog, entre las 22 nacionalidades que tenemos, hay dos argentinos, y él es uno de ellos. Se llama Ignacio María Soaje y nació en la ciudad de Mar de Plata hace 35 años.

Para Nacho estar cerca del mar es natural. Hizo su entrenamiento como piloto de ultramar con la Marina de Guerra Argentina y la Marina Mercante. Fueron 15 años en los que tuvo la oportunidad de navegar en la Fragata Libertad, en varias corbetas y en submarinos. Pero él soñaba con ser parte de Greenpeace. Por eso, para entrar a la organización, insistió durante un año. Lo logró y, desde hace dos años, hizo varios viajes a bordo de este barco y del Arctic Sunrise.

Se ocupa de la lucha contra incendios y del salvamento en el mar. Coordina la operación del helicóptero, pilotea los botes semirígidos y hace guardias de navegación en el puente todos los días entre las 4 y las 8 horas tanto de la mañana como de la tarde, lo que lo convierte en el único tripulante que ha visto todos los amaneceres y atardeceres del viaje.

Entre mates o tererés, he tenido la oportunidad de compartir estas guardias con él y les puedo asegurar que nuestras charlas son una de las mejores partes de navegar. Me gustaría poder describirles con palabras lo importantes que son. Cada conversación nos lleva a tierra y a los que están allá, y sus palabras me dejan ver que lo más duro para Nacho es estar lejos de su novia Flor, de su familia y de sus amigos; pero a la vez el apoyo de ellos y de toda la gente de Greenpeace que le mandan mensajes le dan las fuerzas necesarias para sostener esa sonrisa constante que todos los demás sabemos apreciar.

Con Greenpeace Nacho recorrió los ríos del Amazonas y de otras regiones del Brasil, el Atlántico Norte, el Pacífico Sur y el Ártico, donde navegó bajo la Aurora Boreal. Desde la particular perspectiva que impone la cubierta de un barco, Nacho siente que ve el mundo desde otra óptica. Lo que más lo enorgullece, dice él, es trabajar en un lugar en el que “su esfuerzo no es para engrosar el bolsillo de nadie sino para pedir algo muy normal: que cuidemos nuestro planeta”. Ese es Nacho.

Espero que hayan disfrutado de conocerlo tanto como yo. En próximos posts les presentaré a más miembros de esta tripulación increíble.
Gracias por estar ahí, ¡hasta el próximo capítulo!

Felipe.

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Publicado por Felipe Vallejo

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¡El Esperanza en acción!

Felipe Vallejo nació en Ecuador y desde chico soñó con trabajar en Greenpeace. Hoy es miembro de la tripulación que navega el Océano Pacífico en una campaña para proteger el atún, una especie que, por la pesca irresponsable, está al borde de la extinción. Felipe comparte con nosotros sus experiencias a bordo del Esperanza, uno de los míticos barcos de Greenpeace. Ésta es la segunda entrega ¡No te lo pierdas!

¡Hola, acá yo transmitiendo desde el Esperanza nuevamente! Les cuento que como éste es un barco grande, donde convivimos más de 30 personas, todos hacemos de todo. Aunque tengas una posición definida, cuando se te necesita para otra cosa tienes que estar disponible. Esto va desde el capitán hasta los voluntarios y va desde cosas como la limpieza diaria o ayudar en la cocina hasta pilotear los botes o hacer guardias a medianoche.

Por la mañana temprano, después de desayunar, nos repartimos las tareas de limpieza a bordo del barco. Y en esto participan hasta los periodistas que a veces nos acompañan (ahora tenemos dos, de Nueva Zelanda) que pronto se contagian del espíritu solidario que se siente aquí. Después cada uno va a su respectiva función, algunos a la oficina, otros a los talleres, otros a la sala de máquinas o al cuarto de control, otros a llenar los tanques de buceo, otros a pintar carteles o al puente a montar guardia de observación (buscar barcos pesqueros con los binoculares), etc.

Adrián, panameño de 33 años, es el primer oficial de navegación.

Api, de 25 años, voluntario de Fiji, asistente de cocina.

Rigoberto, panameño y segundo ingeniero a bordo.

Pero cuando encontramos un blanco y decidimos hacer una protesta, las rutinas
quedan de lado y todos nos ponemos en acción. Así sucedió el otro día.
Mientras navegábamos el Pacífico Sur, encontramos un pesquero taiwanés usando un palangre, un arte de pesca en el que se tiende una línea principal (¡en este caso tenía 160 km. de largo!) de la que cuelgan miles de anzuelos con carnada. Después de algunas horas se saca para ver qué ha caído. Con este método hay muchísima pesca incidental y además de la especie dirigida – el atún – mueren tiburones, tortugas, aves marinas y más.

Por eso, cuando vimos al pesquero decidimos bajar los botes para protestar y solicitarles que salieran de este área. Como los camarógrafos estaban en el helicóptero a mí me tocó tripular uno de los botes y filmar y tomar fotografías. Transcurrieron 8 horas en el agua hasta que el capitán nos invitó a revisar sus registros y bodegas de pesca, en los que comprobamos que casi todo estaba en orden. Afortunadamente tampoco encontramos aletas de tiburón, una desagradable escena que casi siempre vemos en estos barcos. Amy -nuestra voluntaria taiwanesa – le informó al capitán sobre nuestra campaña para que estas zonas se conviertan en reserva marina.

Para que se den una idea, sólo en esta zona del Pacífico hay casi 6.000 de estos barcos que pronto están llevando a la extinción a muchas especies marinas. Esto tiene que parar o en pocos años no habrá nada más para pescar. Aquí les dejo el corto video que hice durante la acción y al final la imagen que salió en muchos medios de prensa de Taiwan. Espero que viéndolo sientan un poco más de cerca lo que sentimos los que tenemos la suerte de estar acá en el Esperanza.

¡Hasta la próxima!

Un abrazo,

Felipe.

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Publicado por Felipe Vallejo

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Gigantesca reproducción de arte de da Vinci se derrite sobre el hielo del Ártico

El Hombre Vitruviano que se derrite – © Nick Cobbing / Greenpeace

Ártico, 7 de septiembre de 2011 – Greenpeace recreó una versión gigante de la famosa obra de Leonardo da Vinci “El Hombre de Vitruvio” sobre el hielo del océano Ártico a sólo 800 km del Polo Norte para llamar la atención sobre la urgencia de detener el cambio climático.

El artista contratado por Greenpeace, John Quigley, viajó en el barco de la organización Arctic Sunrise para armar el enorme “Hombre Vitruviano” – del tamaño de cuatro piletas olímpicas – con el objetivo de demostrar cómo la adicción a los combustibles fósiles, generadores del cambio climático, están causando el rápido derretimiento de los hielos en el ártico.

Los científicos dicen que los hielos podrían desaparecer por completo durante el verano dentro de dos décadas, lo que tendría consecuencias muy graves para los humanos y para la biodiversidad; los hielos del Ártico funcionan como el aire acondicionado del planeta, ayudando a mantener la estabilidad climática global al reflejar el 80% de la luz del sol hacia el espacio.

El rompehielos de Greenpeace se convirtió en el estudio flotante del artista John Quigle, el cual fue anclado al hielo a 81.45 grados norte, para que pudiera bajar al hielo que sirvió como lienzo para crear el “Hombre Vitruviano que se Derrite”. Trabajando en temperaturas bajo cero, en uno de los entornos más desafiantes y remotos del planeta, Quigley recibió la ayuda de voluntarios del Arctic Sunrise y utilizó tiras de cobre, que por lo general se usan para crear paneles solares, para armar la gigantesca copia del dibujo que da Vinci hizo hace 500 años. Todos los materiales se quitaron después de la construcción y el cobre se va a reutilizar.

Quigley explicó: “Vinimos acá hoy para crear el ‘Hombre Vitruviano que se Derrite’, a partir del famoso dibujo del cuerpo humano de da Vinci, porque el cambio climático literalmente se está comiendo el cuerpo de nuestra civilización. Cuando él hizo este dibujo era la época de la iluminación, el Renacimiento, el nacimiento de esta era de innovación que sigue al día de hoy, pero nuestro uso de combustibles fósiles está amenazando todo eso”.

La líder de la expedición de Greenpeace, Frida Bengtsson, dijo: “Los polos son las regiones más sensibles al cambio climático en el planeta, y el derretimiento de los hielos del Ártico es uno de los impactos más visibles de la inestabilidad del clima. Para resaltar los cambios tan dramáticos que se están dando en el ártico, Greenpeace se sumó a John Quigley para crear esta imagen en el hielo, que ilustra cómo nuestra dependencia de los combustibles fósiles está inclinando la balanza en la relación entre los humanos y la naturaleza”.

La obra de Quigley da comienzo a una expedición de un mes para el Arctic Sunrise y su tripulación, que va a facilitar una investigación científica a cargo de investigadores de la Universidad de Cambridge, en una expedición para medir el espesor de los hielos.

El Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos (NSIDC por sus siglas en inglés), el principal instituto científico que estudia los hielos del Ártico, confirmó que ya este año el hielo retrocedió a la tercera área más chica de la que se tiene registro.

Hubo un descenso importante en cuanto al grosor y a la superficie de hielo en el Ártico durante los últimos 30 años, generado por el aumento en las temperaturas del planeta.




Publicado por Franco Meconi

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Shell minimiza el peor derrame de petróleo en el Reino Unido en 10 años

Este viernes la empresa petrolera Shell comunicó que se produjo una fisura en uno de sus oleoductos en el yacimiento de Gannet, ubicado en el Mar del Norte en las costas de Escocia. El desastre es el más importante ocurrido en Gran Bretaña en los últimos 10 años.

Si bien las autoridades de Shell dieron a conocer el incidente el viernes, trascendió que, en realidad, la rotura se produjo el miércoles, dos días antes de que la empresa lo admitiera.

A pesar de que la petrolera asegura que se redujo la presión en el oleoducto y se está intentando detener el derrame, se calcula que ya se derramaron en el océano más de 100 toneladas de petróleo y Shell aún ahora sigue trabajando para contener el accidente.


Además de haber demorado dos días para confirmar públicamente el accidente, la empresa tiene una política ambiental engañosa y minimizó el accidente catalogándolo como una “luz brillosa” sobre el mar.

A cinco días del derrame, todavía no hay información suficiente para conocer su gravedad. Shell todavía no confirmó cuánto petróleo se filtró y la empresa también dice que la pérdida “está controlada” mientras que varios informes aseguran que el petróleo sigue derramándose de la plataforma Gannet Alpha.

Lo que sí se sabe es que, según la mayoría de las empresas y el gobierno del Reino Unido, un derrame en el Mar del Norte debería ser muy poco probable. Greenpeace critica duramente la falta de información. “Ahora mismo no sabemos cuán serio que es esto, lo que sí sabemos es que se supone que el mar del Norte es extremadamente seguro, se nos dijo que no podía darse esto allí”, declaró el activista de Greenpeace Internacional Ben Ayliffe.

La perforación en ese lugar suele ser tomada como el mayor estándar de seguridad en cuanto a regulaciones de perforación respecta, y los ministros británicos aseguran que el riesgo de un derrame como el de Deepwater Horizon es muy bajo. De hecho, BP pensó que el riesgo era tan pequeño que decidió no tomar en cuenta las consecuencias de un derrame en el Mar del Norte en sus planes de respuesta ante un incidente de este tipo.

El hecho de que los accidentes evidentemente puedan suceder, y que de hecho sucedan – Shell casi es responsable de un derrame en 2009 en una plataforma de Transocean – es el motivo por el cual Greenpeace fue a la justicia para apelar la decisión del gobierno de otorgar 26 licencias nuevas para perforaciones en aguas británicas.

La justicia cedió a ese pedido, decretando que el gobierno británico no podrá seguir aprobando proyectos de perforaciones peligrosos sin evaluar los daños ambientales que podrían surgir como consecuencia de un derrame.

Lo que está pasando en el Mar del Norte también es muy preocupante porque Shell se encuentra entre las empresas que desean empezar a buscar petróleo en el Ártico.

Si Shell no puede prevenir un derrame en el “ultra seguro” Mar del Norte, ¿Cómo van a poder manejarse en las impolutas aguas del Ártico, donde las condiciones extremas implican que cualquier derrame sería prácticamente imposible de limpiar?




Publicado por Franco Meconi

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