
Esta mañana un grupo de 9 activistas de Greenpeace Francia entraron a la planta nuclear de Nogen sur Seine, pertenecientes a la empresa francesa Electricité de France (EDF), a 95 Km de París, para exponer las serias fallas de seguridad en las centrales de ese país y demostrar que son vulnerables a un ataque humano.

Una vez adentro de la planta, llegaron hasta el domo de uno de los reactores donde desplegaron un cartel con la leyenda “La energía nuclear no es segura”. “El objetivo de la acción no violenta fue demostrar que las centrales nucleares francesas son vulnerables a ataques y lo sencillo que es llegar al corazón de las mismas”, explicó Sophia Majnoni, de la campaña Nuclear de Greenpeace.
Tras el desastre de Fukushima, el gobierno francés lanzó una auditoria para evaluar la seguridad de sus centrales nucleares, sin embargo, se trató más de “una campaña de relaciones públicas” que de un esfuerzo por garantizar la seguridad de la población, según Majnoni, “ya que estas auditorías no toman en cuenta los riesgos de la intrusión por parte de personas”.
Las auditorías fueron encargadas a los propios operadores de las centrales, y serán evaluados por la Autoridad de Seguridad Nuclear a fin de año. Sin embargo, éstas se limitan a analizar los riesgos y consecuencias de fenómenos naturales como terremotos e inundaciones, pero no consideran otro tipo de factores como accidentes, errores humanos o acciones maliciosas (desde un virus o hackeo al sistema hasta un ataque terrorista).
“La acción de hoy demostró que a pesar de las medidas de seguridad tomadas por el gobierno, las centrales nucleares siguen siendo muy vulnerables. Probablemente por este motivo las auditorías no toman en consideración los factores humanos. De ser así, las plantas tendrían que ser declaradas inseguras y a Francia no le quedaría más alternativa que dejar la energía nuclear”, concluyó Sophia Majnoni.
Desde Greenpeace Argentina, consideramos que esta actividad pacífica se suma como evidencia para abandonar de una vez por todas el falso paradigma de ‘seguridad’ que la industria nuclear quiere imponer desde sus inicios. “Luego de Chernobyl y Fukushima está muy claro que la energía nuclear segura no existe y esta gran acción de nuestros compañeros franceses refuerza esa realidad”, declaró Mauro Fernández, integrante de la campaña Clima y Energía.
“En Argentina menos del 3% de la energía proviene de fuentes atómicas. La baja dependencia de esta energía y el enorme potencial que tiene el país en renovables –principalmente en eólica- es clave para avanzar en una revolución energética que abandone por completo los peligros inherentes a la actividad nuclear y redirija sus inversiones hacia energías limpias, seguras y renovables”, concluyó.
Les militants de Greenpeace à la centrale… por gpfrance
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Publicado por Franco Meconi

El matutino Página 12 publicó una nota titulada “Opciones para ampliar el menú” en la que dos columnistas explican la necesidad de modificar la dependencia de los hidrocarburos como fuente de energía. Ernesto Boerio, ingeniero integrante de la Campaña de Clima y Energía de Greenpeace Argentina, advierte sobre los riesgos de la energía nuclear y explica el abanico de opciones con que cuenta nuestro territorio.
El potencial eólico
Por Ernesto Boerio *
Las recientes pruebas en Atucha II darán paso al comienzo de las operaciones de la central nuclear el próximo año. Dirán que la energía nuclear es desarrollo, que es avance científico, que es progreso, que es energía limpia, que nos dará independencia porque es un recurso estratégico. Todo lo contrario, la energía nuclear es como se pensaba el desarrollo en los ’70, pero el progreso de la Argentina de hoy tiene que pasar por el desarrollo de las energías renovables.
Son las únicas que podrán darnos una independencia real, ya que no necesitan de combustible. La energía nuclear no es avance científico, y menos lo es Atucha II cuya tecnología y diseño son de la década del ’80. El progreso es tal sólo si es sustentable, porque de otra manera se trataría de la satisfacción de necesidades actuales dilapidando los recursos existentes. El argumento estratégico roza más con una aspiración armamentística que una realidad energética.
Mientras Argentina pone en marcha su plan nuclear, Europa abandona paulatinamente su uso. Alemania ya organizó el apagado progresivo de sus diecisiete centrales al 2022. Suiza decidió lo mismo para sus cinco centrales y en el 2034 estarán todas fuera de funcionamiento. Italia recientemente le dijo no a la energía nuclear a través de un plebiscito. Francia, el país con mayor incidencia de la generación nuclear en su matriz eléctrica, está dando señales de querer disminuir su participación.
El accidente de Fukushima mostró una vez más la vulnerabilidad de las centrales nucleares. Cuando en 1986 explotó uno de los reactores en Chernobyl se pensó que esas cosas pasan en países en desarrollo que cuentan con controles y tecnología obsoletos. Cuando hace más de seis meses el tsunami en Japón dejó al descubierto la inseguridad de los reactores, el argumento fue que el diseño de la central no tenía en cuenta olas de 10 metros de altura. La pregunta es ¿cuál será el argumento que justificará el próximo accidente nuclear?
A menudo se escucha que los defensores de la energía nuclear mencionan la ecuación económica, y afirman que se trata de una de las energías de menor costo. El último informe sobre el estado mundial de la industria nuclear (2009) encargado a un grupo de expertos por el Ministerio Federal de Ambiente revela, por ejemplo, que una de las pocas centrales actuales en construcción, Okiluoto-3 en Finlandia, costará alrededor de U$S 4000/kW instalado. Este valor es el doble de lo que sale la energía eólica en la actualidad. Además, estos costos no incluyen los altos gastos de la disposición final de los residuos y el desmantelamiento de la central una vez concluida su vida útil. Se estima que el costo de Atucha II ronda los 5 mil millones de dólares, cifra más que suficiente para instalar parques eólicos por más de tres veces la potencia de Atucha II.
La peligrosidad de los residuos de alta radiactividad inherentes a la actividad nuclear y los riesgos de la minería de uranio no hacen más que agravar la ya complicada ecuación del sector. Para dar una idea, no existe en el mundo hasta el momento un vertedero nuclear. Los residuos deben alojarse junto a los reactores en piscinas refrigeradas que aseguren su estabilidad. Existe un proyecto en Onkalo, Finlandia, que pretende ser un vertedero nuclear por 100.000 años. El documental Into Eternity (2011) relata algunos aspectos de este proyecto y nos muestra lo complicado y controvertido de llevarlo adelante.
El gobierno nacional no sólo termina Atucha II, sino que planea extender la vida útil de la central de Embalse en Córdoba, y tiene planes para construir una cuarta central nuclear. Este plan nuclear omite las instancias de participación, como lo son las audiencias públicas y los estudios de impacto ambiental de las obras. El mensaje que el gobierno nacional da a la ciudadanía es que no importa su opinión y que el impacto ambiental de dichas obras no es importante. Es curioso que el accidente de Fukushima haya pasado inadvertido para nuestra dirigencia.
Por todo lo expuesto anteriormente le digo no a la energía nuclear en Argentina y en todo el mundo. Nuestro país tiene sobradas opciones para reemplazar los proyectos nucleares con energías renovables y limpias. El potencial eólico, solar, hidroeléctrico, geotérmico, biomásico y undimotriz en Argentina es enorme y debe ser prioritario su desarrollo para tener un futuro energético sustentable.
*Ingeniero. Campaña de Clima y Energía Greenpeace Argentina.
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Publicado por Cecilia Alemano

Una corte francesa condenó a la empresa estatal de energía de ese país, Electricité de France SA (EDF), por espiar a Greenpeace, obligando a la empresa a pagar una multa de 1.5 millones de Euros, además de 500.000 Euros en concepto de daños no materiales para la organización ambientalista.
EDF, la mayor productora de energía de Europa, fue acusada de complicidad en esconder documentos robados y en introducirse en una red de computadoras. En 2006, EDF contrató a un hacker y a un investigador privado en una operación secreta para espiar las actividades de Greenpeace Francia. La operación de espionaje monitoreó a Greenpeace mientras cuestionaba planes del gobierno británico de trabajar con EDF para expandir su capacidad nuclear. La intrusión en los sistemas tuvo como consecuencia el robo de más de 1.400 documentos de la computadora del Director de Campañas de Greenpeace Francia.
“La multa contra EDF, y los daños otorgados a Greenpeace mandan un fuerte mensaje a la industria nuclear de que nadie está por encima de la ley”, dice Adélaïde Colin, Directora de Comunicaciones de Greenpeace Francia. “De camino a las próximas elecciones presidenciales, este veredicto deja claro que la industria nuclear no es compatible con la democracia francesa. Los votantes deberían tener este escándalo en mente e intentar asegurarse de que el problema de la energía en Francia no sea tomado como rehén por parte de la industria nuclear y los políticos”.
Greenpeace pasó varios años realizando campañas contra las operaciones nucleares de EDF; más de tres cuartas partes de la electricidad producida en Francia proviene de plantas nucleares. El desastre de Fukushima sacó a la luz los peligros inherentes de la energía nuclear y la falta de seguridad en la industria. Alemania, Italia, Suiza y Bélgica ya anunciaron que van a dejar la energía nuclear progresivamente. En Francia, los votantes tienen una oportunidad en las próximas elecciones de mandarle un mensaje a los políticos de que ellos también quieren alejarse de la energía nuclear.
Además de los cargos contra EDF, dos oficiales de seguridad nuclear de la empresa y dos empleados de Kargus Consulting, la empresa que EDF contrató para realizar las tareas de espionaje, fueron condenados por cargos relacionados con el espionaje. Los cuatro fueron condenados a prisión, con parte de su sentencia en suspenso, y tres de ellos fueron además multados (1).
“Este caso de espionaje por parte de EDF debería ser otro mensaje para cualquier país que considere la construcción de reactores de que la industria nuclear no es de confianza”, dijo Colin. “¿Quién podría confiar en una industria que espía y que en el caso de Fukushima no le dice la verdad a los ciudadanos sobre su desastre nuclear? En vez de trabajar con la industria nuclear, los países deberían invertir en fuentes limpias y seguras de energía renovable”.
Notas:
(1) Pascal Durieux, director de seguridad nuclear en EDF en 2006 fue condenado a tres años de prisión (con dos años en suspenso) y recibió una multa de 10.000 Euros.
Pierre-Paul Francois, segundo a cargo de seguridad nuclear de EDF en 2006 fue condenado a tres años de prisión (con 30 meses en suspenso).
Thierry Lorho, director de Kargus, fue condenado a tres años de prisión (con dos años en suspenso) y recibió una multa de 4.000 Euros.
Alain Quiros, experto en computacion de Kargus, fue sentenciado a dos años de prisión (con 18 meses en suspenso) y recibió una multa de 4.000 Euros.
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Publicado por Franco Meconi

Lauri Myllyvirta, integrante de la campaña de Energía de Greenpeace Internacional, escribió este post para contarnos cómo avanza la eliminación de la energía nuclear como en el continente europeo. Estar al tanto de lo que ocurre alrededor del mundo nos ayuda a repensar las políticas energéticas de Argentina que, en lo que a energía atómica respecta, van a contramano del rumbo que muchos países están tomando luego de Fukushima.
El movimiento por parte de los países europeos para eliminar gradualmente la energía nuclear se acaba de hacer más fuerte. En los últimos días, la industria nuclear europea recibió dos duros golpes.
Como resultado de una impresionante campaña pública, negociadores del gobierno de Bélgica llegaron a un acuerdo para empezar a dejar la energía nuclear por etapas con un plan que prevé el cierre de tres de los siete reactores del país para 2015 o 2018 como máximo. Por otro lado, el CEO de una empresa nuclear holandesa dijo que el proyecto del reactor Borssele 2 no se realizará sin grandes subsidios públicos, una idea absurda en una época de austeridad.
Tanto en Bélgica como en Holanda, Greenpeace estuvo trabajando intensamente para convencer a los gobiernos de pasar de la peligrosa energía nuclear a alternativas más seguras y ecológicas. Hace dos semanas, Greenpeace entregó un petitorio de 100.000 firmas al futuro Primer Ministro belga exigiendo el abandono de la energía nuclear, una cifra realmente impactante en un país con 10 millones de habitantes. De acuerdo a encuestas, el 60% de los belgas se oponen a la energía nuclear.
Las noticias de Holanda y Bélgica llegan de la mano de nuevas proyecciones de todos los analistas serios que están reevaluando la capacidad nuclear global y la disminución en la construcción de nuevos reactores. Se cancelaron y demoraron órdenes para la construcción de reactores nuevos y varios países están tomando la decisión de cerrar sus viejos reactores. La industria nuclear entró en descenso hace varios años y ahora parecería ser que este descenso es permanente.
A medida que se vayan cerrando más y más peligrosas y contaminantes plantas nucleares, se irán sentando las bases para un sistema compuesto en su totalidad por energías renovables. No hay dudas de que eso es lo que la gente quiere cuando se opone a la energía nuclear. Tampoco hay dudas de que, técnica y económicamente, un sistema de energías renovables no sólo es factible, sino que también sería beneficioso. Que más países se sumen a la revolución de energía segura y limpia también significa políticas más fuertes en la Unión Europea y más chances de cooperación internacional para alcanzar objetivos energéticos y climáticos. Greenpeace va a seguir trabajando para asegurarse de que la llegada de energías renovables venga de la mano del cierre de plantas de energía contaminantes.
Bélgica y Holanda son dos de los países que más se podrían beneficiar con el desarrollo de un gran sistema eólico en el Mar del Norte. Greenpeace desarrolló un informe que muestra cómo se podría implementar este sistema. Durante años estuvimos promocionando este sistema y ya se está poniendo en marcha. El sistema va a conectar campos de generadores en el océano en el Reino Unido, Noruega, Bélgica y Holanda para convertirse en una gigantesca fuente de energía para el continente europeo.

Publicado por Mauro Fernandez

Casi doscientas mujeres de Fukushima empezaron ayer una sentada de tres días afuera del ministerio de economía de Japón en Tokio, exigiendo la evacuación de los niños en las zonas con altos niveles de radiación, y el cierre permanente de los reactores que se encuentran actualmente apagados. Su protesta pacífica, sobre la cual escribimos en un post anterior, es una demostración muy poderosa – casi radical – en un país en el que alzar la voz puede significar ser condenado por la sociedad. Estas no son mujeres con historia de protesta. Son madres que temen por la seguridad y el futuro de sus hijos. Son abuelas separadas de sus familias. El hecho de que hayan suspendido sus propias vidas y las de sus familias durante estos tres días refleja lo grave de su situación a partir del desastre nuclear.
Las responsabilidades de estas mujeres crecieron mucho desde que el desastre cambió sus vidas. Una de las mujeres, la Sra. Saeko Uno, escapó de Fukushima con su hija de 4 años a pocas horas del terremoto el 11 de marzo. Ahora vive en otra ciudad, pero su marido no puede dejar su trabajo en Fukushima y tiene que viajar ida y vuelta entre las dos ciudades. Y ella está naturalmente muy frustrada por la separación forzosa. La Sra. Uno se sumó a la protesta para contarle al mundo que Fukushima no necesita a la energía nuclear. Allí, muchas víctimas de la radiación no son reconocidas por el gobierno y por tanto no se las evacua. Esta injusticia es otro de los temas que llevaron a la Sra. Uno y a docenas de otras mujeres a Tokio a protestar.
Estas mujeres tienen orígenes e historias muy distintas. Hay jóvenes y ancianas (incluyendo a una señora de 86 años), maestras y granjeras. Durante la sentada van a tejer una larga cadena de lana, un símbolo de su conexión. Están haciendo un llamamiento a todas las mujeres de Japón y del resto del mundo, para que se sumen a partir del 30 de octubre. Algunas de ellas estuvieron protestando en contra de la planta en Fukushima durante años, mucho antes del terremoto y el tsunami. Otras se sumaron después de que la radiación empezó a afectar a sus familias y a sus chicos. La mayoría, explica la Sra. Uno, quiere conectarse con las demás y, entre la desesperación que las convoca, encontrar una luz de esperanza.
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Publicado por Franco Meconi
Greenpeace presentó hoy en Bruselas un mapa [1] que permite a los ciudadanos de cada país en Europa consultar cómo le fue a cada planta nuclear en pruebas de respuesta ante escenarios extremos. Los resultados demuestrasn que no son infalibles ni 100% seguras ante ese tipo de situaciones.
Después del desastre de Fukushima en Japón, Bruselas les ordenó a todos los operadores de plantas nucleares realizar pruebas y entregar y publicar los resultados para el 31 de octubre. Las pruebas tienen como objetivo ver si las plantas podrían soportar situaciones extremas como terremotos, inundaciones, pérdida de electricidad y fallas en el sistema de enfriamiento.
Al día de hoy, varios reguladores todavía no hicieron públicos los resultados, a pesar de haber sido intimados por el Grupo de Reguladores de Seguridad Nuclear Europeo (ENSREG, por sus siglas en inglés), el grupo que diseñó las pruebas [2].
El análisis preliminar de Greenpeace de las aproximadamente 10.000 páginas de informes publicados reveló que faltan resultados. Se suponía que las múltiples fallas de los reactores en Fukushima debían ser estudiadas, pero todavía no se conocesn los resultados. El análisis del peligro que supone un accidente aéreo en una planta también era parte de las pruebas pero en su gran mayoría fue ignorado.
La consultora de política nuclear de Greenpeace para la Unión Europea, Jan Haverkamp, dijo: “Fukushima nos enseñó que tenemos que pensar en lo impensable, y estas pruebas obligaron a los dueños de las plantas a hacer eso. Pero todavía quedan muchos baches; ¿por qué se ignoran los planes de evacuación de pueblos y ciudades, por qué no se considera la edad de los reactores, y por qué las autoridades prometieron evaluar los peligros de una falla simultánea en varios reactores y de choques de grandes aviones y sin embargo no han hecho las pruebas pertinentes?”.
Donde los entes reguladores nacionales son más independientes de los operadores, y por tanto pueden ser más rigurosos, se realizó una mayor cantidad de pruebas, como, por ejemplo, en Francia. Otros países casi no publicaron información relevante, incluyendo a la República Checa, Suecia y el Reino Unido. La República Checa presentó un informe de siete páginas sobre sus seis reactores, comparado con el informe de 117 páginas sobre un sólo reactor de Eslovenia.
Pasada la fecha límite de hoy, la Comisión Europea va a preparar un informe temporario para la reunión de los ministros de energía de la UE el 9 de diciembre de 2011.
La conlusión es que ninguna central nuclear garantiza seguridad. El error humano, problemas organizativos o técnicos, los desastres naturales o ataques terroristas, sabotaje o actos de guerra hacen que, incluso hasta las más nuevas y más sofisticadas, puedan conducir a fugas radiactivas similar a la de Chernobyl y de Fukushima.
Notas:
[1] El mapa se encuentra disponible en: http://maps.google.com/maps/ms?msid=216439168024541302060.0004adec9be811239da17&msa=0&ll=48.951366,9.316406&spn=15.482603,28.256836
[2] Las especificaciones de las pruebas del Grupo de Reguladores de Seguridad Nuclear Europeo, adoptadas por unanimidad por los entes reguladores de cada país en mayo de 201,1 exigen la publicación de todos los informes de reguladores y operadores.

Publicado por Franco Meconi

Desde el 11 de marzo, cuando se produjo el desastre nuclear en Fukushima, millones de japoneses deben convivir cada día con sus consecuencias, como la contaminación nuclear de los recursos alimentarios y la proliferación de puntos de radiación en áreas públicas, como las escuelas.
En respuesta, un grupo de mujeres de la ciudad de Fukushima está organizando una sentada de tres días, que comenzará el próximo 27 de octubre, frente al Ministerio de Economía en Tokio. Allí protestarán contra la energía nuclear y la amenaza que representa no sólo para su país, sino para el mundo entero. Ellas necesitan el apoyo de todos nosotros. Podés enviarles tu mensaje de solidaridad directamente a través de esta dirección de correo: kaori-izumi@ta3.so-net.ne.jp
Éste es el mensaje de apoyo de Sarah Burton, la Directora de Campañas de Greenpeace Internacional:
"Querida Kaori-Izumi: Sólo una pequeña nota para vos y tus compañeras, hermanas y aliadas. Quiero que sepan que las apoyo en su protesta anti nuclear. A través de mis colegas en Greenpeace Japón estoy muy al tanto de la situación que enfrentan.
Además, como abogada, me ha tocado representar hace muchos años a las mujeres de Greenham Common que se manifestaban en contra del depósito de armas nucleares en tierras públicas. Estas mujeres eran mis ídolas, y ustedes también lo son. Por favor, haz circular este mensaje. Con cariño y solidaridad, Sarah Burton".
Mientras en Tokio el gobierno y un comité asesor discuten una posible compensación por el desastre nuclear para aquellos habitantes que no fueron incluidos en los planes oficiales de evacuación, las mujeres de Fukushima se manifiestan en la vía pública.
Aquí un extracto del discurso pronunciado por una de ellas:
“Esto se trata de cómo vivimos. Necesitamos imaginarnos ese otro mundo posible. Pensar cómo nuestra prosperidad es construida sobre las bases de la discriminación y el sacrificio. Los humanos sólo somos una especie más.
¿Hay alguna otra especie capaz de sustraerse su propio futuro? Quiero vivir decentemente en armonía con este hermoso planeta. Quiero una vida rica y creativa. ¿Cómo podremos crear un mundo completamente diferente a uno que aún funciona con energía nuclear?”. (Discurso de Ruiko ante 60 mi personas en la marcha Anti Nuclear en Tokyo el 19 de septiembre de 2011).
La semana que viene las mujeres de Fukushima harán oír sus voces en una protesta pacífica. Sus demandas son simples:
1. Evacuar a los niños de Fukushima hacia sitios más seguros.
2. No reanudar el trabajo en las plantas nucleares que actualmente están fuera de funcionamiento.
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Publicado por Cecilia Alemano

Casi en simultáneo con el anuncio del gobierno argentino de avanzar con el desarrollo de la energía nuclear al poner en marcha la tercera central nuclear del país (Atucha II) y declarar sus intenciones de continuar su Plan Nuclear, la revista de noticias ambientales Grist publicó un artículo redactado por Arne Jungjohann, director del programa de Diálogo Global y Ambiental de la Heinrich Boll Foundation en Washington, D.C., sobre los verdaderos costos de la energía nuclear. Sus conclusiones demuestran que continuar apostando por el desarrollo de esta energía claramente no es negocio, que además de los riesgos que implica , también los costos económicos terminarán siendo elevados. Otra razón más para abandonar de una vez por todas ese camino. Compartimos la nota con ustedes:
“Hay malas noticias para los que apoyan la energía nuclear: La energía nuclear es aún más cara que lo que pensábamos. De acuerdo a un estudio publicado por Arthur D. Little, las cuatro empresas nucleares de Alemania (E.ON, RWE, EnBW, Vattenfall) van a tener que afrontar costos por 25 mil millones de dólares para cerrar sus reactores. Después del desastre de Fukushima, Alemania decidió decirle adiós a la energía nuclear, cerrando ocho reactores inmediatamente mientras que los nueve restantes se irán cerrando gradualmente hasta 2022.
De los muchos mitos que existen sobre la energía nuclear, sabíamos que el que postula que “la energía nuclear es barata” era falso. Lo impresionante es lo cara que resulta cuando se toman en cuenta todos los costos reales, de acuerdo a este analista de un banco público alemán:
“La cuantificación de los costos de desmantelamiento está en línea con nuestro estimado de mil millones de euros por bloque”, pero, “esos estimados contemplan varias incertidumbres”, dijo el analista de Ladensbank Baden-Wuerttemberg (LBBW) Bernhard Jeggle.
Por lo tanto, desmantelar un reactor nuclear cuesta por lo menos 1.400 millones de dólares. La ley exige a las empresas recaudar el dinero para financiar la baja de los reactores. Sin embargo, lo más probable es que terminen aumentando sus tarifas. En un mercado regulado sin competencia, el costo recaería en los contribuyentes. En un mercado sin regular, como Alemania, esto hace que la energía nuclear sea mucho menos competitiva. Los clientes pueden elegir a su proveedor de energía y cambiar a uno que no use energía nuclear; como las municipalidades o empresas de energía renovable (cosa que es muy sencilla). Al considerar todos los costos reales de la energía nuclear, nos acercamos a un campo de juego más parejo entre las distintas fuentes de energía. Se trata de la economía ambiental más básica: el mercado refleja los precios reales sólo si los costos externos (como la contaminación) se internalizan. Si tuviéramos un mercado perfecto y todos los costos externos de los combustibles fósiles (cambio climático, contaminación del aire) y nuclear (baja de los reactores, contaminación, seguros contra accidentes, almacenamiento de deshechos) se contemplaran, las energías renovables serían competitivas hoy en día.
En muchos países, la industria nuclear fue ayudada con millones de dólares en subsidios, mientras que las tecnologías emergentes recibieron muy poco apoyo comparativamente (en Estados Unidos, por ejemplo). Green Budget Europe, un “think tank” alemán, calculó que los subsidios a la industria nuclear durante el último medio siglo ascienden a 230 mil millones de dólares sólo en Alemania. Una cosa es apoyar el desarrollo de energías renovables y tecnologías de eficiencia. Otra es internalizar esos costos con los que las industrias nucleares y de combustibles fósiles cargan a nuestras sociedades. Eventualmente, tenemos que hacer ambas para pasar a una economía baja en emisiones de carbono, alimentada en su totalidad por energías renovables”.

Publicado por Franco Meconi

El gigante alemán Siemens, uno de los mayores proveedores eléctricos del mundo, anunció que abandonará completamente el rubro de la energía atómica. Esta decisión fue tomada meses después de que el parlamento alemán aprobara un plan para cerrar todas sus centrales nucleares para 2022, decisión que Peter Loescher, Director Ejecutivo de Siemens, calificó como “el proyecto del siglo”.
Esto reafirma una tendencia mundial de apartar la energía nuclear de las matrices energéticas por los altísimos riesgos que suponen para la población, sus enormes costos económicos, y la ignorancia sobre el destino final de residuos altamente radiactivos. El sector empresarial sigue a Estados como Alemania, Suiza e Italia en su decisión de abandonar esta energía.
Las relaciones de Siemens con Argentina en materia atómica fueron siempre muy estrechas. La empresa alemana fue la encargada de construir a fines de los sesenta en la provincia de Buenos Aires, la primera central atómica de nuestro país: Atucha I.
A mediados de la década de los ochenta, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) celebró un contrato con Siemens para construir Atucha II –la tercera central local, luego de Embalse, en la provincia de Córdoba-, pero las constantes demoras en su avance llevaron a Siemens a retirarse del negocio. Las obras las continuaron técnicos nacionales y desde el Gobierno estarán inaugurando esta planta en los próximos días.
¿Por qué Argentina apuesta por una tecnología que llama “de punta”, pero las principales naciones del mundo están abandonando? Porque llega tarde a un mercado que demostró privatizar los beneficios y socializar los riesgos, y dio lamentables e irrefutables evidencias de que al invertir en energía nuclear se juega con la vida humana: Chernobyl (URSS, 1986) y Fukushima (Japón, 2011).
El país tiene una visión cortoplacista y poco ambiciosa, ignorando la posibilidad de apostar por un futuro renovable como el que garantizan energías como la eólica. El mismo Director de Siemens declaró que el objetivo de Alemania de alcanzar un 35% de energías renovables para 2020 era “totalmente alcanzable”. Argentina tiene una Ley que promete un 8% de corte renovable para 2016, pero está lejos de su cumplimiento.
De corazón espero que los vecinos de Lima , Zárate y Embalse, no tengan nunca que salir a la calle como lo han hecho ayer 60.000 japoneses en Tokio, diciendo cosas como “estoy aquí hoy parcialmente para criticarme a mí mismo por haber sido tan indiferente a los riesgos nucleares hasta ahora”, palabras de una mujer que trabajaba en la Prefectura de Fukushima.
Sé que los argentinos tenemos la voluntad y la inteligencia para ver que no podemos poner una fuente energética tan riesgosa –y sin soluciones para sus residuos- antes que la vida humana. No dejemos que los lobistas atómicos hablen por nosotros. Digámosle NO a la energía atómica.
–
Mauro Fernández
Campaña Clima/Energía
Greenpeace Argentina
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Publicado por Mauro Fernandez

El sábado pasado se cumplieron 66 años del bombardeo nuclear en Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial. Tres días más tarde se bombardeó Nagasaki y ambos ataques se cobraron la vida de más de un cuarto de millón de personas entre las explosiones y la radioactividad que afectó a las zonas de los bombardeos.
Hoy, más de medio siglo más tarde, Japón está enfrentando una nueva crisis nuclear, consecuencia del terremoto sucedido el 11 de marzo. En Fukushima todavía hay zonas en las que se registran altos niveles de contaminación y la información por parte de las autoridades sigue siendo escasa y confusa.
Varios equipos de Greenpeace están realizando relevamientos en distintos puntos afectados por la radiación en Fukushima y la información registrada muestra un panorama muy distinto al que quiere presentar el gobierno japonés.
Un equipo está tomando mediciones en un jardín de infantes de la zona, recolectando una gran cantidad de muestras e intentando contener a la población que se muestra con muchas dudas y preguntas.
Tanto personal de esa escuela como los padres de los alumnos que asisten allí, ya habían encontrado puntos de radiación en determinados lugares y, por ello, están realizando un control preciso y detallado, tomando muestras y realizando un análisis del suelo. Incluso, crearon un sistema de red para poder determinar cuales son los mejores lugares para tomar muestras.
Por su parte, el equipo de Greenpeace ya recogió siete muestras de diferentes lugares con la intención de analizarlas. Si los resultados muestran altos niveles de contaminación, una vez más se realizará la demanda para que el gobierno de Japón a tome medidas eficaces para proteger a los niños, incluidos los recursos financieros y logísticos para que los chicos que viven en la zonas más contaminadas puedan ser evacuados.
Otro equipo, que está trabajando en las costas japonesas, descubrió altos niveles de radiación en los productos de pesca que se están vendiendo actualmente en los supermercados. La legislación actual no obliga a etiquetar los productos del mar con el origen, cosa que sí es obligatoria para las carnes, y esta es información vital para los consumidores. Esta información debe brindarse de manera urgente. En Fukushima e Ibaraki está a punto de comenzar la temporada de pesca de arrastre. Y esta es una carrera contra el tiempo, teniendo en cuenta que los mariscos son una parte importante de la dieta japonesa. Y, dado que no se puede confiar en la observaciones inadecuadas del gobierno la seguridad de las personas no está garantizada en el caso de que lleguen al mercado mariscos contaminados.
El manejo de la crisis por parte del gobierno de Japón ha sido muy pobre y ya es hora de que asuman la responsabilidad que les toca, para minimizar el impacto y contener la crisis. El aniversario de Hiroshima y Nagasaki debe servir para recordar el peligro que supone la tecnología nuclear -de usos civiles y militares- para la supervivencia del planeta. Es necesario que, de una vez y por todas, el pueblo japonés pueda salir adelante y tener un futuro sin contaminación radioactiva.



Publicado por Franco Meconi