La Nación: Entrevista a Martín Prieto, Director Ejecutivo de Greenpeace Argentina

 

El diario La Nación publicó ayer en su suplemento “Enfoques” una interesante entrevista a nuestro Director Ejecutivo, Martín Prieto en la cual responde a las preguntas, cuestiones y dilemas que generalmente aparecen cuando se habla de Greenpeace, de su trabajo, su financiamiento, su posición frente a los problemas ambientales y frente a los gobiernos. La compartimos con ustedes:

“Detrás de todo problema ambiental hay un negocio”

Por Luciana Vázquez

Director de Greenpeace en la Argentina, Prieto denuncia una deuda ecológica grave en el país, afirma que el Gobierno está “sacrificando glaciares por minería” y señala que por efecto del cambio climático en todo el mundo “mueren más de 300.000 personas al año”

Curioso. El director ejecutivo de la filial argentina de Greenpeace, el abogado Martín Prieto, es optimista. A la hora del balance obligado después de veinticinco años de presencia sostenida de Greenpeace en el país, Prieto no lo duda: “Muy positivo”, dice.

El dato clave de su optimismo es el compromiso creciente de los argentinos en temas medioambientales. Prieto tiene cifras que lo demuestran. Cientos de miles de seguidores de Greenpeace en Twitter, en Facebook, cientos de miles de mails y llamadas teléfonicas en las campañas de mayor éxito, decenas de miles de socios. Más que en Chile, más que en Brasil, más que en México.

Sin embargo, la Argentina no logra bajar su huella de carbono: 4,8 toneladas métricas de dióxido de carbono per cápita, según datos del Banco Mundial en 2008. Más que Chile, con 4,4. Más que México, con 4,3 per cápita. Más que Brasil, con 2,1.

De cómo medir el impacto y la eficacia de Greenpeace con el dato de una Argentina contaminante. De los dilemas en el tema medioambiental. De las mineras, la soja y los celulares. De la responsabilidad de los Estados, las empresas y la gente. De todo eso habló con Enfoques este activista medioambiental que contestó todo con la mesura de un hombre de derecho.

¿Cuál es el balance después de veinticinco años de presencia en la Argentina?

-Nuestro balance es muy positivo. Contra el prejuicio de que al argentino no le interesa la cuestión ambiental, es sorprendente su nivel de participación en temas ambientales. Ochocientas mil personas reciben nuestros mails para participar de nuestras campañas con llamadas de teléfono o mails. Ochenta y cinco mil socios hacen donaciones todos los meses, con las que Greenpeace se financia. Es su única fuente de financiación.

-¿Los socios son personas particulares?

-Sí. Ninguna empresa ni ningún gobierno puede ser socio de Greenpeace.

-Pero sí puede serlo el CEO de una empresa, por ejemplo.

-Sí, siempre que no haga una donación superior a los diez mil pesos por mes, en cuyo caso es sometido a una evaluación para determinar si la donación puede tener incidencia en la toma de decisiones. Si fuera así, la respuesta es muchas gracias, pero no. La regla es la independencia para así tener las manos desatadas para poder reclamarle a quien sea.

-¿En qué otros países de América Latina está Greenpeace y cuál es el peso de su presencia?

-En Chile, en México y en Brasil. En Brasil tenemos treinta y cinco mil socios. En Chile, seis mil. En México, cincuenta mil. En comparación con la población, el número de socios en la Argentina es muy alto.

-La mayoría de los socios, ¿cuánto dinero aporta?

-Cuarenta pesos por mes. Además, un millón de personas nos sigue en Facebook. Doscientas cincuenta mil nos siguen por Twitter. El mejor ejemplo del nivel de participación es la campaña que llevó a la aprobación de la ley de bosques. Trabajamos denunciando la desaparición de bosques en el norte argentino a raíz de la expansión de la frontera agropecuaria por el boom de la soja. El proyecto de ley, que ponía un freno a ese avance, se había aprobado en Diputados, pero no había un solo senador dispuesto a votarla. Con la campaña logramos que un millón y medio de argentinos les reclamara a los senadores. El Senado terminó aprobando la ley por unanimidad.

-Uno de los debates en torno al movimiento medioambientalista atañe a su grado de efectividad para frenar el cambio climático.

-Quizás el signo más interesante de nuestro trabajo es que hemos logrado que un millón de argentinos trabaje de modo coordinado para conseguir resultados ambientales. En una democracia, ese dato es imposible de ser ignorado por los políticos y en un mercado, por las empresas. Lo que pasó con Ledesma es otro buen ejemplo. Ledesma quería desmontar Sauzalito-Yuto, una superficie de selva de yungas en la provincia de Jujuy, para aumentar la superficie de su plantación de caña de azúcar. Veinte mil argentinos le escribieron pidiéndole que no lo hiciera, y Ledesma suspendió la medida por un año y finalmente, en 2007, se comprometió a preservar ese bosque para siempre.

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Publicado por Laura Colombo

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Nuevo video de Kumi Naidoo, director de Greenpeace Internacional: “Vivir por una causa”



Con motivo del pronto cumplimiento del tercer aniversario como Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional (será en noviembre), Kumi Naidoo escribió un emotivo post en el que reflexiona sobre qué es lo que lo acercó a Greenpeace, cómo ve los nuevos desafíos que enfrenta la organización y presenta la primer pieza de una serie de videos personales. Lo compartimos con ustedes:

“Este noviembre se cumplen tres años desde que fui nombrado Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional. Llegar a Greenpeace representó para mi una oportunidad de poder ser parte de una organización que ha tomado – y sigue tomando – un papel de liderazgo a la hora de advertir acerca de los peligros de la destrucción del medioambiente y el cambio climático.

Greenpeace es un movimiento que ha realizado sus campañas de manera consistente a través de acciones directas no violentas y, en una era donde la desobediencia civil parecería ser la única manera en que podemos presionar a nuestros gobiernos, la manera en que Greenpeace trabaja es la más prometedora.

Sin embargo, seguimos siendo una organización que evoluciona, y mientras reflexiono sobre casi tres años de mandato, me gustaría compartir con ustedes algunas de las cosas que creo que Greenpeace representa hoy.

Me gustaría que consideraran un lado distinto de Greenpeace; el lado que yo llegué a conocer. Para hacer esto, hoy también estoy lanzando una serie de videos web como parte de una nueva serie llamada ‘Viviendo para una Causa’.

En la serie, presento una mirada “desde adentro” de Greenpeace, apuntada a las personas que saben de nosotros pero quizás nunca pensaron en involucrarse con nosotros. También intento alcanzar a las personas que no hayan querido colaborar en el pasado.


Día a día me siento inspirado por la pasión y ambición de los activistas de Greenpeace – nuestra cara pública – pero también por los muchos individuos del “detrás de escenas” que ayudan a que nuestra organización opere sin sobresaltos.

Después de asumir mi nuevo papel en Greenpeace me sorprendí al ver que muchos de mis preconceptos sobre la organización no eran ciertos, y es esta sorpresa la que quiero compartir.

Ya sea la imagen del “activista hippie” con una gran barba, o la “anarquía de izquierdas” que nos suelen endilgar, mis percepciones de Greenpeace fueron desafiadas en casi todos los frentes.

Vivimos en un mundo hoy que ha visto de primera mano el fracaso del proceso multilateral en eventos como Rio+20, la fuerza y poder de los intereses corporativos en la arena política y el reducido espacio democrático que se le da a los movimientos civiles.

Todo esto hace que sea necesaria una nueva forma de activismo. Como una organización orgánica e internacional, Greenpeace está bien posicionada para responder a estos desafíos. De hecho, en los últimos tres años, cambiamos mucho la manera en que realizamos nuestras campañas y como nos organizamos.

Cambios en recursos

Uno de los cambios más importantes es a nivel político, donde reconocemos la creciente importancia del sur global.

Estamos cada vez más enfocando nuestros recursos en países como Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los llamados “BRICS”, y durante mi gestión fue allí donde se realizaron algunas de nuestras mejores campañas.

En China, donde no es sencillo operar para ninguna organización como la nuestra, la campaña global “Detox” (Desafío contra la contaminación) tuvo mucho éxito a la hora de asegurar compromisos de corporaciones globales que incluyen a Nike, Adidas y H&M, además de la mayor marca de indumentaria deportiva china Li-Ning.

Estas marcas internacionales ahora están responsabilizándose por sus cadenas de insumos y están trabajando con proveedores para eliminar el uso y vertido de químicos nocivos de sus procesos de producción y productos para 2020.

Esto tendrá un profundo impacto en ríos, lagos y vías fluviales en grandes países productores como China.

Respuesta de crisis

En Fukushima el año pasado demostramos nuevamente nuestra capacidad de responder de manera veloz en tiempos de crisis.

Tras el terremoto de marzo de 2011 y el resultante desastre nuclear, la red de especialistas en radiación de nuestro equipo nuclear investigó, documentó y expuso el alcance de la contaminación radioactiva más allá de la denominada zona de exclusión.
Ofrecieron información independiente a un público asustado, forzando a las autoridades relevantes a mejorar las medidas de protección.

Cada vez nos enfocamos más en responsabilidad corporativa y, en Indonesia, realizamos una campaña en contra de empresas multinacionales vinculadas con la deforestación.
Gracias a la presión de todos los que nos apoyan, empresas como Nestle y Mattel cambiaron sus fuentes de materia prima para ayudar a proteger los bosques y turberas de Indonesia.

Confrontación pacífica

A pesar de haber cambiado en varios aspectos, Greenpeace sigue siendo una organización que dice la verdad de frente ante el poder.

Si bien preferimos el diálogo, no tenemos miedo de confrontar de manera pacífica a las industrias destructivas y crear un sentido de urgencia por la acción.

El año pasado, cuando abordé la plataforma Leiv Eiriksson de Cairn Energy en las costas de Groenlandia – por lo que fui arrestado luego – llevé conmigo un petitorio firmado por 50.000 personas que nos apoyan de todo el mundo.

En contraste, este año, como parte de nuestra campaña de “Salvá el Ártico”, ya juntamos más de un millón de firmas de personas que nos apoyan en nuestro pedido de prohibir las perforaciones en busca de petróleo en el Ártico.

Esta es una clara señal de que más y más personas están perdiendo la fé en la habilidad de sus gobiernos de liderar, y por qué las organizaciones como Greenpeace siguen siendo importantes hoy.

Si todavía no sos miembro, es hora de ponerte a pensar en serlo.

Si bien apreciamos el apoyo financiero, cada vez más buscamos apoyo “social” a través de las varias actividades online de nuestras campañas.

Tu compromiso al final va a traer recompensas y no hay nada más recompensante que haber vivido por una causa.

Publicado por Franco Meconi

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Perfil: La historia de Leonardo Silva, el miembro más antiguo de Greenpeace Argentina


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"Como ser ambientalista en un país donde el tema interesa poco" es el título de la nota realizada por el diario Perfil en la cual publica una muy buena entrevista a nuestro compañero Leonardo Silva, director del área de Logísitca de la organización. Después de un repaso por su historia personal, el miembro más antiguo de Greenpeace realiza un análisis del comportamiento de los gobiernos con respecto a los temas ambientales y nos cuenta la importancia de la presión pública a la hora de generar cambios. Compartimos la nota con ustedes:

Por Clara Fernández Escudero

"Leonardo Silva tiene 37 años, y un cuarto de siglo –el mismo que lleva la organización en nuestro país– trabajando en sus filas. Empezó a los doce como voluntario, ordenando recortes, fue preso, formó gente y hoy dirige las acciones que se hacen en la vía pública para llamar la atención sobre un tema. Dice que, en un país sin políticos preocupados por la agenda verde más que en tiempo de elecciones, la conservación la defiende la gente, que toma las causas como propias.

A los doce años, a Leonardo Silva no le importaba restarle tiempo al fútbol, ni al colegio, ni a los jueguitos electrónicos ni a las chicas; un interés que, confiesa, llegó un poco más tarde. Tres veces por semana, cuando terminaba la jornada escolar en el Euskal Echea de Llavallol, se tomaba un largo colectivo hasta Congreso. En la Capital no estudiaba idiomas ni aprendía a tocar un instrumento: durante horas, encerrado en una oficina de dos ambientes con otras cinco personas, ordenaba recortes de diarios.

Los recortes –que al principio eran apenas unos pocos, pero media década más tarde ya llenaban un par de sobres– daban cuenta de la irrupción, tímida al principio y con más fuerza cada vez, de una organización que ya llevaba más de una década en Europa y Estados Unidos, pero que en estas latitudes era todavía, simplemente, sinónimo de “esos que se juntan para salvar ballenas”.

Para Leonardo, Greenpeace era otra cosa: se había transformado en parte indisoluble de su vida. Veinticinco años más tarde, el todavía muy joven Silva –tiene 37, una mujer dedicada al ambientalismo y un hijo al que está a punto de ir a buscar al colegio en bicicleta– es, en realidad, un veterano: es el miembro más antiguo de la oficina local y, hoy, su director de Logística. Es decir, quien se encarga de organizar las acciones –que no suelen pasar desapercibidas– que llevan a cabo los voluntarios para hacerse oír sobre un tema particular.

“Al poco tiempo de fundarse en Argentina, en 1987, un chico que iba a mi colegio les pidió permiso a los curas para darnos una charla sobre Greenpeace. Cuando terminó, le pregunté cómo podía hacer para colaborar. A los pocos días estaba en la oficina, ordenando los recortes”, dice, sentado en el comedor del edificio “verde” que alberga hoy a la organización en Buenos Aires.

Militante. Como gran parte de la población a fines de los 80, los Silva no eran especialmente dedicados al cuidado del planeta. La democracia era reciente, y cualquier tipo de organización desconocida despertaba interrogantes con reminiscencias de la década anterior: “¿En qué te estás metiendo?”. Pero Leonardo sentía que lo suyo iba por otro lado. “Lo primero fue el amor por los animales. No entendía el concepto de un pajarito como mascota”, ejemplifica.

En 1985, Greenpeace había saltado a las primeras planas de los diarios del mundo por el hundimiento del primer Rainbow Warrior, el barco emblemático de la institución. En Argentina, la opinión pública estaba ocupada con cuestiones más urgentes: entre otras, empezaba el juicio a las Juntas.

“‘Qué lindo lo que hacen, pero ¿quiénes son?’, me repetía mi viejo. Ellos eran militantes, pero no políticos, más bien religiosos, si tal cosa existe”, cuestiona. “Misionaban en villas, daban apoyo escolar, catequesis. Todo el tiempo libre que tenían lo dedicaban a eso. Sus inquietudes iban por ahí.”

Al plantearse su futuro universitario, no pudo elegir el que define como “el cliché de los ambientalistas”, biología marina: no quería irse de Buenos Aires, y sólo podía hacer esa carrera en Mar del Plata o en Puerto Madryn. Se decidió por la publicidad, pero no terminó. “Mi verdadera novia era Greenpeace, porque todo el tiempo libre que tenía se lo dedicaba a eso”, se ríe. “Estaba buscando mi identidad, y era un lugar donde formarme, aprender; pero al mismo tiempo se había transformado en un compromiso que no podía dejar. Pasó a ser miembro del staff, pero “lo único que tenían para ofrecerme era de cadete”. A los ocho meses, como “estaba todo por hacer”, lo nombraron coordinador de voluntarios.

El resto es historia: fue preso varias veces y aprendió a escalar, a colgarse en las alturas, a enfrentarse a quien hiciera falta. Pero no al principio: hasta que cumplió los 21, mandaba a los voluntarios más grandes que él –hay que ser mayor de edad para participar de las acciones en los espacios públicos– a poner el cuerpo. La cumbre de Río de Janeiro, Eco’92, fue la “mayoría de edad” del ambientalismo en el mundo. El tema había explotado. Hasta entonces, aquí, “nadie sabía que Greenpeace existía. En veinte años, a mí, que todavía soy joven, me sorprende la transición de cómo pasó de ser algo que nadie conocía a una institución de la que habían escuchado hablar, pero que no sabían que estaba en el país; y luego, a algo totalmente masivo.

En Argentina, Greenpeace tiene hoy casi cien mil socios activos, que donan dinero para que la organización se mantenga –la forma en la que se sostiene en todo el mundo– más un millón de ciberactivistas: “Nosotros lanzamos una denuncia, y al instante activamos nuestras redes. Ese cambio es fundamental: los pedidos llegan directamente a quienes estén involucrados –los gobiernos o las grandes corporaciones– casi inmediatamente. Si denunciamos la tala indiscriminada en el Chaco, el mismo día la Casa de Gobierno recibe 200 mil mails y llamadas telefónicas reclamando, pidiendo respuestas, exigiendo explicaciones”, se entusiasma.

Un tema verde. “Las cuestiones ambientales son parte de las agendas políticas en épocas de campaña, todos hablan de eso hasta que asumen los cargos. Y no es solamente responsabilidad de este gobierno: las agendas son deficientes históricamente, dice Silva. Lo que hacen desde Greenpeace es “estar a la vanguardia de reclamar a los gobiernos y a las grandes empresas que sientan el tema ambiental como una prioridad y no como un maquillaje, una herramienta de marketing o una salida elegante cuando el mal está hecho. Nunca previenen, y minimizan lo que pedimos, que el uso de los recursos sea sustentable, pueda autorregenerarse. Lo contrario de la minería”, ironiza.

Acá existe, sobre todo, una gran disociación entre la gente y los gobiernos y las corporaciones. La gente ha tomado mucha más conciencia individualmente, a pesar de la desinformación que hay, casi adrede, que los grandes actores. Greenpeace es sólo una pequeña parte de una serie de organizaciones a nivel mundial que mueven una agenda que la gente ha tomado como propia y de la que se hace cargo. La legitimidad que tenemos a nivel local no la teníamos hace 25 años, y a esa legitimidad, la que te da la gente que piensa como vos, es a la que más les temen los políticos y las megaempresas: a que no somos cincuenta tipos que salimos a la calle, sino que hay 100 mil que piensan –y pagan para sostenerlo– que el medio ambiente es un tema prioritario y varios millones más que nos acompañan en cada acción que emprendemos.

Como cuando tenía doce años, Leonardo es, básicamente, un optimista empedernido. “Una acción, que no es más que un mero acto de rebeldía que busca comunicar que hay algo que está mal, en sí no logra nada. Pero si eso se reproduce y cambia algo concreto, a partir de ahí sólo puede construir para arriba”, sostiene. Sus padres evangelizaban a través de la religión. El es un evangelizador “verde”. Es que lo que se hereda no se roba: sólo se transforma.

 

Publicado por Laura Colombo

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Rainbow Warrior: Más de 20 mil personas visitaron el nuevo barco de Greenpeace en Argentina

Más de 20 mil personas se acercaron este mes a conocer el Rainbow Warrior (Guerrero del Arco Iris) , el último barco en integrar la flota de Greenpeace. La embarcación había llegado el miércoles 11 de julio a Buenos Aires para festejar el 25 aniversario de Greenpeace en Argentina. Durante su estadía se organizaron múltiples actividades abiertas al público que nos estuvo vistando los días viernes 13, sábado 14, domingo 15 y viernes 20, sábado 21 y domingo 22 de julio en la Dársena Norte 6 de Puerto Madero.

La convocatoria fue todo un éxito. Muchísimas personas (amigos, parejas, familias con chicos de distintas edades) fueron recibidas por los voluntarios que les solicitaron sumar su firma a la campaña para salvar el Ártico de la exploración petrolera que amenaza su existencia.

Luego, los visitantes fueron invitados a la carpa de Movilización Pública, en la cual miembros de Greenpeace ofrecieron sacarles fotos utilizando cámaras web. Las personas pudieron posar eligiendo carteles con mensajes alusivos a Greenpeace, la protección del medioambiente y la visita al Rainbow Warrior. También pudieron fotografiarse posando como activistas "jaguares" de Greenpeace que luchan por la defensa de los bosques nativos.

Todas las fotos tomadas en ese momento se encuentran disponibles en esta galería online, separadas por día de visita para facilitar la búsqueda.

Si participaste de las fotos no dejes de entrar a la galería haciendo click aquí y compartí tu foto con tus amigos en las redes sociales para apoyar y difundir nuestro trabajo.

También se le ofeció a participar de un sorteo diario en el cual con sólo enviar un mensaje de texto con la palabra "barco" tuvieron la oportunidad de ganar un kit de materiales de Greenpeace (buzo polar, remera de los 25 años, taza, gorra y bolso de tela).

Los ganadores del sorteo fueron:

-13/07: Sabrina Hoffmann (n° 121)
-14/07: Micalea Duro (n° 178)
– 15/07 Norma Racciatti (n° 785)
-20/07 Lucía Lastreto(n°1119)
-21/07 Arturo Roberto Noir (n°:1671)
-22/07 Silvina alkerman (n° 2070)

Inmediatamente después los visitantes vieron el video conmemorativo a los 25 años de trabajo de Greenpeace en Argentina, que incluía un repaso por las campañas y acciones más destacadas de la organización desde 1987.

Luego del video las personas ya pudieron comenzar el camino para ingresar al barco, siendo guiados por un voluntario que les fue guiándolos sobre la visita.

Una vez a bordo, los grupos pudieron recorrer la nave, conocer su funcionamiento y conversar con miembros de la tripulación y voluntarios ambientalistas que ofrecieron charlas en puntos claves del Rainbow Warrior, explicando con detalle y respondiendo consultas.

A terminar la visita a bordo las personas fueron recibidas por los miembros del área de recaudación de fondos, quienes amablemente les ofrecieron convertirse en socios de la organización para permitir a Greenpeace continuar con su trabajo de manera independiente tanto política como económicamente.

Cabe destacar también que la visita incluyó actividades tales como muestras de fotos de las acciones más relevantes de Greenpeace en estos 25 años y charlas dadas por los responsables de las campañas de Greenpeace en Argentina: Bosques, Ártico, Energía Nuclear, Glaciares, Ricahuelo y Ballenas.

Y los niños pudieron disfrutar de actividades varias tales como espectáculos gratuitos de obras infantiles, dejar la huella de su manos en una bandera, colorear dibujos vinculados con Greenpeace, pintarse las caras con motivos de animales, plantar semillas en tierra.

Desde Greenpeace, agradecemos el apoyo de todos los que nos visitaron estos fines de semana porque son quienes nos permiten seguir creciendo, seguir denunciando las acciones que dañan nuestro planeta y fue una oportunidad única de establecer un contacto cara a cara que refuerza este compromiso. Reiteramos también el agradecimeinto ay especial a los más de 60 voluntarios que, con su buena predisposición y sus ganas, hicieron posible este evento.

 

Si estuviste ahí, ¡Contanos cómo la pasaste! Y Gracias!!

 

 

Publicado por Laura Colombo

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Rainbow Warrior en Argentina: ¡Tres días increíbles con más de 8 mil visitantes!

 

El barco más emblemático de Greenpeace, el Rainbow Warrior, que vino la semana pasada para festejar los 25 años de independencia de Greenpeace Argentina, estuvo abierto al público durante el fin de semana. Más de 8 mil personas tuvieron la oportunidad de recorrerlo y participar de las actividades programadas por la oficina de Greenpeace Argentina para la ocasión.

Hubo charlas informativas sobre nuestras campañas: bosques, Ártico, energía nuclear, glaciares, Ricahuelo y ballenas. En la carpa de Movilización Pública los visitantes se tomaron fotos con carteles para compartirlas con sus contactos, participaron por SMS de un sorteo por un kit de productos de Greenpeace y tuvieron la oportunidad de ver un video sobre los 25 años de la organización en Argentina. Además, en la carpa de Socios el público podía enterarse sobre cómo hacer para ayudarnos a seguir siendo independientes.

Los más chicos también tuvieron su espacio, donde jugaron, vieron obras de teatro, escucharon cuentos, sembraron sus propias plantas, y se maquillaron como jaguares y osos polares.

Fueron tres días intensos en los que pudimos conocer un poco más a quienes nos ayudan cada día a realizar nuestro trabajo.  Un agradecimiento muy especial a los más de 60 voluntarios que, con su buena predisposición y sus ganas, hicieron posible este evento.

Si estuviste ahí, ¡Contanos cómo la pasaste!. Si aún no pudiste venir, te esperamos el viernes 20 y sábado 21 de 10 a 18 o el domingo de 10 a 16.

¿Qué esperás para visitar el Rainbow Warrior? Registrate haciendo click aquí.

 

Publicado por Cecilia Alemano

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Greenpeace disfrutará de la cocina de Juliana Lopez May en el Rainbow Warrior

En el marco de actividades que estamos realizando con motivo de la visita del nuevo barco de Greenpeace, el Rainbow Warrior, también tenemos el gusto de contar con la presencia de profesionales que muy amablemente colaboran con la organización ofreciendo su trabajo.

Juliana Lopez May es cocinera e incursionó en televisión con varios programas en el canal Gourmet (Good Food, Naturalmente Juliana). Actualmente cuenta con su cocina-estudio en Tigre, lugar donde ofrece clases y desarrolla sus proyectos.

Hoy miercoles 18 de Julio, Juliana  cocinará para los socios de Greenpeace a bordo del Rainbow Warrior.

Le agradecemos a Juliana y también a todos aquellos que nos permiten seguir creciendo con independencia política y económica.

Estamos cumpliendo 25 años en Argentina y lo festejamos con el Rainbow Warrior y con vos. ¿Venís? Hacé click aquí

 

Publicado por Laura Colombo

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Greenpeace recibió a las celebridades a bordo del Rainbow Warrior


Anoche Greenpeace Argentina celebró sus 25 años de independencia política y económica en el país junto a personalidades como Nacha Guevara, Gastón Pauls, Ernestina Pais, entre otros.

El festejo comenzó por la tarde con un recorrido en el Rainbow Warrior, el barco emblemático de la organización ambientalista. El guía fue Pablo Bullrich, único argentino seleccionado para vivir 3 meses en el velero, quien relató con detalle la historia del barco y llevó a las celebridades por los recovecos más íntimos de la tripulación.

 

Elsa Serrano

Gabriel Schultz, Mirtha Busnelli, Clemente Cancela y Anita Pauls en la carpa de Greenpeace

Entre las figuras más destacadas, que han colaborado con la organización desde su fundación en 1987, estuvieron Enrique Piñeyro, Juan Micceli, Milo Lockett, Elsa Serrano, Anita Pauls, Mirtha Busnelli, Clemente Cancela, Gabriel Schultz, Eduardo Blanco, Boy Olmi, Fernando Castets, Adriana (creadora del Sapo Pepe), Gaby Hebstein,  Nicolás García Uriburu y Gabriel Oliveri.

Eduardo Blanco charlando con Hernán Nadal, coordinador de la campaña del Ártico

Martín Prieto, Director Ejecutivo de Greenpeace Argentina

Luego del tour, las personalidades más destacadas se trasladaron a una carpa, en donde el Director Ejecutivo de Greenpeace, Martín Prieto, dijo unas palabras: "Las celebridades son un vehículo muy importante para Greenpeace. Son la vía para explicar algunos conceptos técnicos relacionados al medio ambiente que son muy difíciles de explicar de otro modo. El público los reconoce y confía en ellos, es así que su voz hace que transmitir nuestras ideas se vuelve mucho más sencillo" .

Nacha Guevara y Martín Prieto

 

Gabriel Schultz

Nicolás García Uriburu

Milo Lockett

Ernestina Pais

Gaby Herbstein

Boy Olmi

Adriana

Enrique Piñeyro

Estamos cumpliendo 25 años en Argentina y lo festejamos con el Rainbow Warrior y con vos. ¿Venís? Hacé click aquí

 

 

Publicado por Laura Colombo

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A 27 años del atentado a Greenpeace: Nadie puede hundir un Arco Iris

 

Foto: El Rainbow Warrior hundido en 1985

En el día de hoy Greenpeace recuerda un momento crucial en su historia dado que se cumplen 27 años del del hundimiento del primer Rainbow Warrior. El “Guerrero del Arco Iris” había sido un barco pesquero adquirido por Greenpeace en 1978 y estuvo involucrado en grandes campañas de la organización, principalmente en aquellas contra la caza de focas. Pero en 1985, cuando el barco, bajo las órdenes del capitán Peter Willcox, se preparaba para partir hacia Mururoa (Francia), lugar en donde se realizaban ensayos nucleares, los servicios secretos franceses colocaron dos bombas en el casco y lo hundieron. El fotógrafo portugués Fernando Pereira murió en el atentado.

Este es un día muy especial dado que en pocos días está llegando a nuestro país el nuevo Rainbow Warrior, una embarcación que hoy tiene la responsabilidad de mantener en pie la premisa que acompañó a sus predecesores durante estos años y comandado también por Willcox. Compartimos con ustedes el relato de Bunny McDiarmid, una de las tripulantes del primer Guerrero, testigo del bombardeo:

Hoy es el 27 aniversario del hundimiento del Rainbow Warrior, cuando en 1985 sufrió el estallido de una bomba por agentes del servicio secreto francés en el puerto de Auckland, Nueva Zelanda.

Ya ha pasado mucho tiempo, pero cada año, en este momento, recuerdo en detalle y claro como el cristal toda esa jornada. Y recuerdo a Fernando.

Recuerdo todo lo que le pasó a Nueva Zelanda a Greenpeace y la importancia de lo que sucedió entonces. Y cómo sigue siendo crucial hoy en día.

Yo me encontraba abordo del Guerrero mientras navegábamos hacia Auckland el 07 de julio. Era un día frío de invierno, pero fuimos recibidos por un montón de barcos y botes. Muchos ellos pertenecían al Escuadrón de la Paz, un grupo de personas que protestaban cada vez un buque nuclear navegaba en las aguas de Nueva Zelanda.

Esta vez daban la bienvenida a uno de los suyos.

Me acuerdo muy bien cuando navegamos por la costa durante muchas horas oscuras antes del amanecer. Hice guardia desde la medianoche hasta las 4 de la madrugada y podía oler Nueva Zelanda antes de verla. Volvía a casa después de estar lejos siete años y también volvía a mi hogar como parte de Greenpeace que era una organizción muchísimo más pequeña que ahora, pero con la misma determinación y fuerza que nos sigue caracterizando desupués de tantos años

Foto: Bunny McDiarmid a bordo del Rainbow Warrior

Algo de lo que sucedió en el 1985 al Rainbow Warrior ha hecho de nuestra organización lo que es hoy…y no estoy hablando de las donaciones que recibimos por parte de muchas personas para poder recuperarnos

El Rainbow Warrior estaba desarrollando una campaña anti-nuclear en una región en la cual, algunos años antes, había asistido a los 360 miembros de la comunidad Rongelap a trasladarse lejos de su isla de origen (las Islas Marshall en el Pacífico Norte) para escapar de la contaminación provocada por ensayos nucleares de EE.UU. Con el Guerrero habíamos visitado Kiribati y Vanuatu – dos países que estaban luchando para evitar que Japón virtiera sus residuos radiactivos en la Fosa Mariana, una parte muy profunda del océano Pacífico Norte. Eso era lo que los países con centrales nucleares solían hacer en aquel entonces con sus residuos nucleares, los depositaban en 40 galones de concreto, los llevaban hacia el mar y listo. Problema resuelto, fuera de la vista.

Foto: Greenpeace y la evacuación de los habitantes de Rongelap

Paramos en Nueva Zelanda durante dos semanas para reabastecimiento y luego teníamos planeado ir hacia el este de Mururoa en la Polinesia Francesa, donde los franceses estaban haciendo sus ensayos nucleares. Nuestro plan era detener las pruebas, junto con una flotilla de barcos de Nueva Zelanda. El camino rumbo a Muroroa no era tarea fácil dado que nos encontrábamos en pleno invierno y debíamos luchar contra los vientos dominantes. Se trataba de un mes de navegación incómoda para muchos barcos que acaba de llegar allí. Muchas personas se habían pedido días en el trabajo, habían dejado a sus familias y planificaban estar ausente por varios meses. Pero esa era la fuerza de los sentimientos sobre la amenaza nuclear en Nueva Zelanda y en toda la región.

Con el tiempo, daría lugar a una zona sin peligro nuclear en el Pacífico Sur y en Nueva Zelanda. Y lo que pasó con el Rainbow Warrior en esa fría noche hace 27 años jugó un papel muy importante en conseguir que lleguemos a ese objetivo.

El Gobierno francés había autorizado a un equipo del servicio secreto que vino en barco y en avión  con los explosivos con la clara intención de que el Rainbow Warrior nunca saliera de Nueva Zelanda. En medio de la noche unos buzos pusieron dos bombas bajo el agua a un costado de la nave y sin previo aviso y mientras la tripuación dormía. Las bombas explotaron y hundieron el barco en cuatro minutos, asesinando a Fernando Pereira, nuestro fotógrafo.

 


Foto: Fernando Pereira

 

Es una historia importante- de cómo dos de los espías franceses, curiosamente incompetentes, fueron capturados rápidamente y se expuso el plan del Gobierno francés. Cómo en muy poco tiempo la policía de Nueva Zelanda logró detener a dos agentes del servicio secreto francés y volver a colocar al Guerrero caído a su lugar en medio de un puerto conmocionado.

Todo Nueva Zelanda se indignó y la noticia afectó al mundo entero. El atentado ocupó las primeras páginas de los diarios, fue noticia en muchos medios y boletines durante meses. El acontecimiento se llevó nuestras vidas pero también nos enseñó algunas lecciones valiosas.

Fue un golpe terrible para todos nosotros, para los que estábamos a bordo y para todos los que formaban parte de Greenpeace. Nuestra oficina francesa también se vio obligada a cerrar debido a las amenazas de violencia contra ella, pero la mayor pérdida fue Fernando. Un barco puede ser sustituido, aunque el Rainbow Warrior había llegado a ser mucho más que un casco y unas cubiertas de madera. Fue un golpe terrible para Nueva Zelanda, darse cuenta de cómo un aliado, un país amigo, podía llegar a hacer tal cosa.

Y no se trató sólo de un golpe a Greenpeace, afectó a toda la nación de Nueva Zelanda también. En los días y semanas que siguieron al atentado, la oficina local se llenó con donaciones de la gente, no sólo de dinero, sino bolsas de dormir, ropa, alimentos, albergues para la tripulación, lo que fuera necesario. La compañía Newman, a la cual los agentes le habían alquilado la camioneta en la que viajaron para colocar las bombas (y en la cual fueron, finalmente, atrapados) ofreció a Greenpeace el uso de dos coches de alquiler durante muchos meses.

Estaba claro que si el Gobierno francés pensaba que la violencia era la forma de silenciarnos entonces no entendía las razones del éxito de Greenpeace.

Después del bombardeo, descubrimos que algunos meses antes, uno de los espías franceses había estado trabajando en nuestra oficina de Auckland como voluntario y que había conseguido información sobre la llegada del Rainbow Warrior y había podido transmitirla. Hubiera sido fácil para Greenpeace convertirse en una organización cerrada y paranoica que no aceptara voluntarios y temerosa de la transparencia. Pero no lo hizo. Y no perdimos de vista nuestro compromiso con la no-violencia y por eso, la misión francesa, de hecho, sólo sirvió para hacernos más fuertes.

En última instancia, nos hizo tener cada vez más compromiso con la no violencia como una fuerza poderosa para el cambio positivo. Volvió a confirmar la maldad de los ensayos nucleares y las armas nucleares como medios para la seguridad mundial.

Nos llevó décadas de persistencia tenaz poder poner fin a los ensayos nucleares y requirió la ayuda de muchos países y organizaciones que trabajamos en unidad.

Aprendimos una lección muy importante que hoy nos sirve para poder combatir contra los gigantes del petróleo internacional que están a punto de arriesgarlo todo para perforar en busca de petróleo en el Ártico y en las profundas aguas de Nueva Zelanda.

Recordar y contar nuestra historia es importante, no sólo porque nos hace llorar y reír, sino también porque nos ayuda a recordar y nos inspira para seguir adelante.

Esta semana el nuevo Rainbow Warrior nos vistita para celebrar los 25 años de independencia política y económica de Greenpeace Argentina. ¿Te sumás al festejo? Vení a conocer al Guerrero del Arco Iris. Hacé click aquí.

 

 

 

 

Publicado por Laura Colombo

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Victoria para Greenpeace en México: cancelan proyecto inmobiliario que amenazaba el ecosistema de Cabo Pul

México, 15 de junio de 2012- Hoy para Greenpeace es un día de fiesta. La oficina mexicana, junto con la de España tienen el orgullo de informarle a los socios, voluntarios, ciberactivistas y a ciudadanos que, se canceló el proyecto depredador Cabo Cortés, en Baja California Sur.

Ambas oficinas trabajaron desde 2010 en la defensa de este ecosistema y fue en este año, con una campaña de votos para defender Cabo Pulmo, que duró tres meses, que consiguiero crear una masa crítica superior a las 221 mil ciudadanos que presionaron al jefe del ejecutivo, Felipe Calderón para que cancelara el megacomplejo turístico Cabo Cortés de la empresa Hansa Urbana.

La revocación del permiso para construir Cabo Cortés, cerca del parque marino de Cabo Pumo, fue posible sólo con la presión pública, protestas dirigidas a la Presidencia de la República y la denuncia contra funcionarios de Semarnat, que autorizaron irregularidades al proyecto de la empresa Hansa Urbana y minimizaron los graves impactos para un Área Natural Protegida de importancia mundial.

Greenpeace México expuso los impactos al medio ambiente, económicos y sociales que provocaría la edificación de Cabo Cortés en una zona semidesértica de Baja California Sur. Además, hizo pública la preocupación de académicos y otras organizaciones que ya alertaban sobre los riesgos que implicaría crear un desarrollo turístico de proporciones similares a la ciudad de Cancún.

Patricia Arendar, directora ejecutiva de Greenpeace México señaló “cancelar Cabo Cortés es un triunfo de los mexicanos que alzaron su voz para exigir a la Presidencia que se comprometa con la protección del medio ambiente y que deje de favorecer los intereses de empresas depredadoras, no sólo en Baja California Sur, sino en todo el territorio mexicano. El crecimiento económico y turístico de nuestro país, no es razón suficiente para destruir la biodiversidad. La cancelación del proyecto Cabo Cortés sienta un precedente de que este tipo de proyectos no deben volver a autorizarse en nuestro país”.

Cabo Pulmo es protegido por una comunidad no mayor a cien ciudadanos, ellos desde hace 15 años decidieron dejar las redes de pesca y dedicarse a la conservación de ese ecosistema, esto dio como resultado que la biodiversidad de la región se haya recuperado casi en 400 por ciento.

Fue la entereza de esta comunidad y el apoyo de 220 mil ciudadanos lo que hace posible que Cabo Pulmo esté a salvo de la depredación. Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de Océanos de Greenpeace México hizo una reflexión sobre las palabras usadas hoy por el presidente Felipe Calderón al hacer el anuncio de cancelación de Cabo Cortés: “Nos preocupa que el presidente Calderón deje abierta la puerta o la posibilidad de que se presente un buen proyecto asesorado por la Semarnat en una zona semidesértica, cuando de entrada saben que esto es imposible. El proyecto de Cabo Cortés no sólo es NO sustentable, sino que fue ilegal, por lo tanto Greenpeace exige rendición de cuentas, y que la Secretaría de la Función Pública se pronuncie de una vez por todas por la denuncia que Greenpeace hizo con fecha 6 de julio de 2011, abalada en su momento por más de 5 mil ciudadanos”.

“Basta de borrón y cuenta nueva, la ineptitud de los funcionarios debe ser sancionada de una vez por todas, si el señor Mauricio Limón, Mauricio Limón Aguirre, subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental, fuera un ciudadano honesto estaría de hoy renunciando”, agregó Arendar.

La campaña Salvemos Cabo Pulmo, que en tres meses recolectó más de 221 mil votos de ciudadanos de todo el país, contó con el apoyo de artistas como Diana Bracho, Cecilia Suárez, Patricia Yaca, Rubén Albarrán de Café Tacuba, Demián Bichir, Carmen Beato, Moyenei Valdez, Roco Pachukote, Mel Pacheco, Claudia Lizaldi, Ana Brenda; el grupo Argos; articulistas como Iván Restrepo, Sandra Lorenzano, Marielena Hoyo, Sara Sefchovich, así como los caricaturistas, Trino, Cintia Bolio y Román.

 

Publicado por Laura Colombo

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Revista Debate: El Director de Greenpeace Internacional explica cómo se van a ganar las batallas ambientales


El sábado pasado la revista “Debate” publicó una nota llamada “Estamos perdiendo el planeta” en la que el Director Ecejutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo es entrevistado por el diario Der Spiegel. A poco de celebar el Día Mundial del Medio Ambiente, Naidoo nos cuenta cuáles son la estrategias que Greenpeace deberá utilizar de ahora en adelante para proteger al planeta de amenazas como el cambio climático, una de las batallas ambientales más urgentes de la organización. Los invitamos a leerla:

“Estamos perdiendo el planeta”

Por Stefan Schultz, de Der Spiegel

El director de Greenpeace, Kumi Naidoo, explica su visión para un mundo sustentable. El activista busca relacionar la lucha contra el calentamiento global con la pelea contra la pobreza.

Los líderes políticos y empresariales se muestran interesados en hablar sobre la nueva era de la economía verde. Sin embargo, el panorama global resulta sombrío. Así, gobierno tras gobierno evaden sus responsabilidades en la lucha contra el cambio climático. Y la explotación de la naturaleza crece a un ritmo vertiginoso. En la conferencia climática de Durban, Sudáfrica, no se llegó a un acuerdo sobre la limitación de las emisiones de CO2, mientras economías en desarrollo como la India y China proyectan decenas de nuevas centrales eléctricas a carbón. Para peor, el Parlamento brasileño busca debilitar las leyes que protegen el bosque tropical.

Mientras tanto, los activistas ambientales de todo el mundo no han podido revertir, o incluso lentificar, estas tendencias. En efecto, el movimiento verde parece haber perdido impulso. Por ello, el director de Greenpeace, Kumi Naidoo, persigue una nueva estrategia. Está concentrando toda su atención en los países en vías de desarrollo. Naidoo busca relacionar la lucha contra el calentamiento global con la lucha contra la pobreza y, de esta manera, aumentar la cooperación de Greenpeace con las grandes compañías. Los críticos acusaron a Naidoo de debilitar la marca Greenpeace. Pero, Naidoo se defiende contra las acusaciones de que la organización que protege el medio ambiente se volvió una organización insípida.

El próximo Domingo 22 de Abril, Córdoba se suma a los festejos mundiales del Día de la Tierra. Greenpeace participará de la movilización mundial en la capital de la provincia para promover una mayor conciencia sobre la Cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable  (Rio+20) a realizarse en Río de Janeiro en junio de 2012.

Greenpeace parece no tener ningún poder en su lucha para proteger el medio ambiente. ¿Perdió la batalla?

Para millones de personas, especialmente en África, es demasiado tarde. Ya sienten el impacto del cambio climático, lo cual no significa que a través de la adaptación y la mitigación no puedan evitar las peores consecuencias o aliviar el sufrimiento. Pero tenemos que actuar ya mismo y empezar a hacer todo lo que podamos para proteger el clima. Sin duda no hemos perdido el poder, pero necesitamos apoyo. Otros intereses, como el lobby petrolero, tienen infinitamente más recursos financieros que nosotros, y por eso nos enfrentamos a ellos.

¿Cuál fue el último logro que consiguió Greenpeace?

Tenemos muchos, pero un gran ejemplo de nuestro trabajo más reciente es haber convencido a Nestlé para que deje de cooperar con Sinar Mas, el productor indonesio de aceite de palma. Esa compañía destruye enormes áreas de selva tropical para hacerle lugar a sus plantaciones, y gran parte de nuestro trabajo es fomentar que las empresas practiquen la responsabilidad ecológica.

Pero cuando la cuestión tiene que ver con problemas a gran escala, Greenpeace no ha conseguido grandes logros. Aumentan los arriesgados proyectos para la producción de energía, como la perforación petrolera en aguas profundas. Y la liberación de CO2 a nivel mundial sigue creciendo.

Desafortunadamente, es verdad. Estamos ganando importantes batallas estratégicas, pero estamos perdiendo el planeta.

¿Y cómo planea cambiar eso?

Tenemos que cambiar la comunicación de la protección climática y crear un sentimiento de esperanza, porque hay esperanzas. ¿Queremos ser decididos y ponerle freno al impacto del cambio climático ahora mismo? ¿O vamos a esperar hasta que se nos vaya de las manos? Se necesita un pensamiento humano proactivo para lograrlo, y creo que somos capaces de semejante cambio.

Hasta ahora, esos escenarios apocalípticos no han logrado cambiar la opinión pública. En Japón, explotó un reactor nuclear y un derrame de petróleo en el Golfo de México resultó ser el mayor desastre ecológico de la historia de Estados Unidos. Sin embargo, la mayoría de los países no hace nada para abandonar esas tecnologías.

Somos adictos a la energía sucia, es verdad. Y es una adicción que, como todas las adicciones, puede curarse. Pero no es fácil. Quizá lo que nos despierte es el hecho de que estamos hablando de un aumento dramático de tragedias climáticas: la República de Kiribati se hunde lentamente en el océano debido al aumento del nivel del mar; hay escasez de agua y un colapso de los sistemas agrícolas en varios países, millones de refugiados climáticos que huyen desde África a Europa y un devastador daño económico, social y ecológico que puede prevenirse. Nuestros líderes políticos son grandes perdedores. Deberían estar resguardando los intereses de sus ciudadanos, pero en cambio, hacen negocios con grandes empresas, y por lo tanto, aceptan la catástrofe con los ojos bien abiertos.

No obstante, los críticos acusan a Greenpeace de no hacer nada para prevenirlo. No pudieron cambiar el discurso público sobre la protección climática. Además, ahora usted quiere luchar contra la pobreza. ¿No está perdiendo aún más impacto con esa perspectiva tan amplia?

La lucha contra el cambio climático y la lucha contra la pobreza son las dos caras de la misma moneda. El cambio climático destruye la calidad de vida de millones de personas, hace que los pobres sean más pobres aún. Las soluciones al cambio climático como la descentralización de los sistemas de energía renovable también son una forma de sacar a la gente de la pobreza.

Por otro lado, ciertas tecnologías energéticas muy peligrosas pueden estimular las economías. Angola experimenta un “boom” gracias a las plataformas petroleras offshore. ¿Se puede convencer al gobierno de ese país para que detenga la producción con el objetivo de proteger el medio ambiente?

Las ganancias de esa industria están concentradas fundamentalmente en las manos de una elite política pequeña y corrupta, entonces sí, algunas personas viven un “boom”. Pero la palabra “peligrosa” aquí es la más importante de todas. Con el impresionante crecimiento de la energía renovable en todo el mundo, los derrames de petróleo y los desastres nucleares, esas industrias ya no son inversiones estables a largo plazo. Esa energía está basada sobre un modelo de negocios obsoleto, y no sólo por el impacto ambiental. Angola y otros países africanos tienen un potencial enorme para generar energía renovable, y las naciones emergentes deben aprender de los fracasos del desarrollo económico occidental. Evitar las tecnologías de energía sucia de Occidente es un paso importante en ese proceso.

¿De qué manera?

Lo podríamos hacer con la ayuda de la religión, por ejemplo. Lo ideal sería que el Papa le pregunte a la gente: ¿Creen realmente que Dios enterró petróleo y carbón para la extracción como la única opción para producir energía? Hay muchas otras fuentes de energía más fáciles de recoger: la solar, la eólica y la hidráulica, para nombrar sólo tres. Cuando uno ve el daño y la destrucción que se generan al obtener energía sucia, creo que el ser humano intuye que algo funciona mal.

Greenpeace asesora cada vez más a las grandes compañías en cuestiones ambientales. ¿No es una estrategia parecida a dormir con el enemigo?

No. Sería un error táctico no asesorar a esas compañías o evitar trabajar con ellas. Recibimos con agrado esas relaciones. Es importante sumar cualquier aliado que quiera proteger el medio ambiente. Es más fácil alcanzar nuestros objetivos mediante asociaciones, no con adversarios. Y las compañías se acercan a nosotros cada vez más. Quieren evitar que hagamos campañas contra ellas. Hace tiempo que Greenpeace tiene una postura sin aliados o enemigos permanentes. En cambio, mantenemos una posición neutral.

O las compañías usan a Greenpeace para intentar parecer más respetuosas del medio ambiente.

A veces, pero en este mundo transparente de las comunicaciones, esas compañías están a menudo muy expuestas. En realidad, muchos de los líderes de las compañías con los que hablo me dicen: “Nos encantaría que la compañía fuera más sustentable”. Pero están atados en el círculo vicioso de los informes trimestrales. Si el ecologismo afecta negativamente los balances de una compañía, ahuyenta inmediatamente a los inversores. Nosotros les facilitamos a los gerentes los argumentos pertinentes contra esa falacia.

La jerarquía de Greenpeace es muy rígida, con poca competencia para determinar estrategias. La estructura de la organización, ¿está a tiempo de cambiar los pensamientos de las personas?

Las comunicaciones siempre han sido buenas para organizaciones como Greenpeace. Tenemos mucha actividad en las redes sociales y un gran éxito a la hora de movilizar grandes grupos de seguidores: gracias a YouTube y Facebook, pudimos lograr que cientos de miles de personas se unieran a la campaña contra la cooperación de Nestlé con Sinar Mas.

Nuevamente, ésa fue una campaña en particular. ¿No necesitan también otras estrategias? Para cambiar el sistema, es necesario cambiar primero a las personas.

Es verdad. De todos modos, sería un error no hacer campaña o desatender los medios tradicionales como la televisión y la radio. La mayoría de las veces generamos más impacto a través de esos medios. Pero es posible que las redes sociales se vuelvan más importantes para nuestra estrategia.

¿Qué debe cambiar Greenpeace?

Nuestro enfoque general respecto de las campañas está cambiando. Lo que las organizaciones ambientales han comprendido es que los mensajes del tipo ‘diga que no’ ya no funcionan tanto como antes. La gente se desvincula muy rápidamente de ese mensaje. Necesitamos crear visiones inspiradores del mundo en el que nos gustaría vivir, no los escenarios apocalípticos que usted mencionó antes. Y eso es lo que está sucediendo. Ahora estamos trabajando en una campaña para la Revolución Energética, que es nuestra visión, sostenida por la ciencia, de un futuro con energías renovables. Entonces celebraremos nuestros éxitos tanto como los desafíos que tenemos por delante. Es algo muy diferente a los mensajes que promovíamos en el pasado.

Publicado por Laura Colombo

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