Greenpeace celebra que China finalmente le dijo NO al arroz transgénico


China, 1 de febrero de 2012. Después de siete años de arduo trabajo de equipos de activistas y el apoyo de muchísimos seguidores, en septiembre de 2011 el gobierno chino finalmente anunció que suspendería la comercialización de arroz transgénico.

Los orígenes del cultivo de arroz pueden rastrearse a los valles del río Yangtsé de China, hace unos 7.000 años. De un tiempo a esta parte, el arroz se convirtió en una parte fundamental de la vida y la cultura chinas. Rige la vida de millones de granjeros en los campos chinos, alimenta a más de mil millones de ciudadanos chinos cada año y es sinónimo de la cocina y la cultura chinas. Y en Yunnan, al sudoeste de China, es donde se cultiva la mayor parte del arroz.

En 2004, la campaña de la organización contra del arroz transgénico fue una de las primeras de un nuevo equipo que estaba armándose en China. El director de campañas de Greenpeace para el Este Asiático, Sze Pang Cheung, recuerda esos días con una sonrisa: “Lanzamos la campaña con una gira en colectivo de cinco días en Guangzhou”, cuenta. “En realidad era más bien una camioneta, y ni siquiera era nuestra. Nos la prestó otra organización ambientalista”. En octubre de 2004, Sze Pang Cheung y su equipo fueron a Yunnan donde varios locales usan métodos de cultivo tradicionales y sustentables. Les entregaron cámaras a los granjeros para que filmaran sus vidas marcadas por el arroz, incluyendo la utilización de patos en los arrozales, que se comen las pestes y fertilizan los campos, técnica que se viene utilizando desde hace 2.000 años.

La gira fue tan exitosa que las cámaras se dejaron durante un año y se lanzó un hermoso libro con las imágenes registradas. Pero justo cuando estaban por dirigirse al sur, el equipo recibió malas noticias; un grupo de científicos chinos aplicó a una licencia para vender cuatro variedades de arroz transgénico. Si bien eso no significaba que se fuese a comercializar el arroz inmediatamente, sí era un claro paso hacia esa dirección.


No cabía duda de que era una pelea importante. Así que cuando el equipo volvió de los campos de arroz, se dedicaron a la campaña. Primero desentrañaron la compleja red de actores involucrados en la puja por la comercialización.

“Para que un científico tenga un alto nivel de credibilidad necesita mantenerse al margen de los cuerpos de aprobación y de la industria. Pero en China, los científicos que desarrollaron el arroz transgénico son un grupo tan pequeño que aquellas personas que aprueban las becas de investigación, o los que aprueban productos en las juntas de bioseguridad, o los investigadores y las empresas son siempre los mismos o están muy relacionados”, explica Sze Pang Cheung.

Estos descubrimientos fueron entregados a la prensa. La red de engaños se publicó en Southern Weekend, un periódico de Guangdong. “Después de ese artículo, los científicos y expertos en arroz transgénico recibieron tantas llamadas que apagaron sus teléfonos durante tres meses”, agrega.

Isabelle Miester, nacida de Suiza, era una experimentada activista cuando se sumó al equipo chino en 2005. “Es más fácil atacar a una corporación por sus métodos sucios o sus productos”, explica. “¿Pero qué se hace cuando los malos son científicos de instituciones públicas o integrantes de juntas del gobierno? Los científicos deberían ser neutrales. No deberían ser a los que tenemos que atacar, así que esto fue todo un shock para mí”.

Isabelle decidió usar un método de campaña con características chinas: China es un país donde el dinero habla, el patriotismo es muy importante y la gente se toma la comida en serio. Así que la campaña se enfocó en el hecho de que el arroz transgénico era una amenaza para la soberanía gastronómica. Un grupo de empresas multinacionales – y no los agricultores chinos – desean hacer fortunas con la comercialización de arroz transgénico.

Para finales de 2009 parecía inevitable que la mayoría del arroz producido en China fuese transgénico. Tiempo después de haberlo hecho, el gobierno anunció que había aprobado dos variedades de arroz transgénico a pesar de no tener certificados de bioseguridad en su momento.

Los políticos chinos comenzaron a tener dudas sobre la modificación genética, seguidos por varias celebridades chinas, incluida la hija de Mao Tse Tung, y el padre del arroz híbrido de China, Yuan Longping. Varios académicos chinos firmaron un petitorio en contra del arroz transgénico y lo enviaron al parlamento.

“La presión sobre el ministerio de agricultura fue tan fuerte que tuvo que anunciar que no se aprobó ninguna variedad de arroz transgénico y que éste seguía siento ilegal”, explica Isabelle.

El momento era perfecto para una campaña a gran escala en contra del arroz transgénico. El equipo expuso al gigante estadounidense Walmart por vender arroz transgénico en China y le inició acciones legales. El equipo también repartió guías de compra a medio millón de consumidores chinos a través de internet y los teléfonos celulares. El público chino se sumó a la campaña, llamando a las empresas exigiéndoles que dejaran de vender arroz transgénico.

La activista de Greenpeace Lorena Luo nunca olvidará a una lectora tan devota que se ofreció a comparar todas las marcas en su supermercado local usando la guía de Greenpeace. La mujer, después, se ocupó de llamar a todas las marcas de la lista roja y les dijo que como consumidora deseaba que dejaran de vender arroz transgénico. Demostró una perseverancia que estuvo a la altura de muchos activistas.

El arroz transgénico pasó a las primeras planas; la televisión, las revistas, los diarios y las páginas de Internet se sumaron al debate. Isabelle se pidió a su equipo que contactaran a las empresas para que asumieran el compromiso público de dejar de fabricar arroz transgénico. Dos grandes corporaciones, Cofco y Yhai Kerry aceptaron y varios supermercados se comprometieron a no usar ingredientes transgénicos en sus propias marcas y a vender sólo frutas, verduras y granos frescos.

Y entonces, en septiembre de 2011, llegó la gran noticia que todos esperábamos. La mayor revista económica de China, el Economic Observer, citó una fuente cercana al ministerio de agricultura que decía que China había suspendido la venta de arroz transgénico.

Si bien la lucha todavía no se terminó – todavía es necesario que el gobierno chino revalúe sus inversiones en productos transgénicos y se enfoque en la agricultura sustentable – no cabe duda de que la campaña que llevó siete años de trabajo duro fue todo un éxito.

Publicado por Franco Meconi

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Gran victoria en Alaska: la Corte respalda la protección para leones marinos en peligro de extinción

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Por décadas estuvo claro que los niveles no sustentables de pesca afectaron no sólo a la población de peces, sino también a las especies que se alimentan de ellos. Por ejemplo, en Alaska, la pesca industrial ha eliminado gran parte de los peces que comen los leones marinos de Steller y lobos marinos.

El Servicio Nacional de Pesquería Marina (SNPM) confirmó esto recientemente a través de un extenso análisis con la mejor ciencia disponible conocida como “Opinión biológica”. SNPM descubrió que eran necesarias medidas de preservación y cerró a la pesca de arrastre algunas de las aguas alrededor de las islas Aleutianas.

La industria pesquera y sus amigos en el gobierno de Alaska rápidamente atacaron a la SNPM, arremetieron contra sus científicos en los medios e incluso ante el Congreso. Greenpeace, Oceana y Earthjustice intervinieron a favor de la SNPM, apoyando la ciencia y estableciendo que las clausuras eran necesarias, aunque probablemente no fueran suficientes. Las cortes estuvieron de nuestra parte, defendiendo la ciencia y las nuevas medidas proteccionistas de la SNPM.

Hemos recorrido un largo camino desde la última vez que estuvimos en una sala de tribunal para proteger a leones marinos de Steller de la pesca no sustentable. Después de que demandamos a la SNPM en 1998 por no haber impedido a las pesqueras que extrajeran muchísimo alimento para leones marinos, los tribunales nos dieron la razón. Más de una década después, es bueno ser capaz de apoyar los esfuerzos de la entidad.

Por supuesto, todavía hay un largo trecho por recorrer. Las medidas adoptadas para evitar la extinción de leones marinos de Steller parece haber detenido su extinción en la mayoría de lugares, pero algunas partes de su hábitat todavía están en muy mal estado.

Tal vez lo que es peor, el SNPM parece haber aprendido muy poco de la experiencia con lobos marinos. Hace diez años, salvar a estos lobos requirió una demanda, una lista de especies en Peligro de Extinción y una medida para obligar a la agencia a protegerlos. Mientras tanto, no se hace nada para detener el continuo descenso de la población de estos animales, que está claramente relacionada con la sobrepesca de aquellos peces que constituyen su alimento.

La batalla continúa.

Publicado por Cecilia Alemano

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¡Hasta la próxima misión!

El Barco Esperanza terminó su misión en el Pacífico Sur. Felipe Vallejo nos cuenta qué fue lo mejor de estos meses a bordo y nos deja algunas imágenes que resumen la vida en altamar:


Viajar en barco es una experiencia increíble, y más cuando estos viajes tienen una misión con la que te identificas y visitas lugares que siempre has soñado. Es lo que me pasa siempre que me embarco con Greenpeace, y esta expedición defendiendo el Pacífico 2011 no ha sido una excepción.


Estar varios meses lejos de tu tierra y de tu gente siempre es difícil y uno extraña todo: la novia, la familia, los amigos, la comida, la cama y el baño propios…¡TODO! Pero a la vez sientes que lo que sacrificas vale la pena porque puedes vivir “otra vida” dentro de los barcos; conoces gente muy interesante de la que aprendes mucho, haces amigos que te van a durar toda la vida, conoces lugares que antes sólo habías imaginado mientras veías un mapa, y lo más importante de todo, haces algo real y tangible para luchar por ideas y principios que tienes dentro de ti y en los cuales crees con convicción.

En esta expedición al Pacífico Sur hemos aprendido más acerca de lo que pasa con el atún y con todas las especies que caen como pesca incidental y que se convierten en víctimas de prácticas no sustentables que usa la industria pesquera en todo el mundo. También hemos podido ver lo que sucede cuando los países deciden proteger zonas del océano, y hemos sido testigos de cómo la vida y la diversidad marinas abundan en estas áreas marinas protegidas.

Durante algunos meses pudimos ver una gran cantidad de barcos pesqueros y todos ellos eran de países lejanos. Esa es otra de las grandes injusticias de esta historia: más del 80% de la pesca en esta zona del Pacífico no es aprovechada por los países que la conforman sino por grandes industrias extranjeras que, al haber terminado con los peces cerca de sus costas, ahora viajan miles de kilómetros para pescar donde todavía queda algo y, sin haber aprendido nada, hacen lo mismo que ya hicieron en otros mares. Hemos intentado impedir que sigan haciendo esto, hemos liberado peces que cayeron como “pesca incidental” en las líneas de barcos pesqueros, hemos controlado que se cumpla la prohibición de pescar con DAP (Dispositivos Agregdores de Peces) en ciertas zonas o los hemos sacado del agua, hemos encontrado y reportado varios casos de pesca pirata, pero principalmente, hemos tratado de enviar el mensaje al mundo de lo que está sucediendo aquí todos los días del año y desde nuestras oficinas en varios países seguiremos peleando para que los países involucrados tomen medidas que salven al atún.

La vida en el Esperanza no es la de un crucero de turismo: es un barco de trabajo y por lo tanto uno siempre está haciendo su labor, ayudando a alguien, limpiando (o ensuciando) algo, moviéndose de un lado a otro.

Siempre he querido poder contar o describir lo que hacen mis compañeros de viaje en sus actividades diarias mientras están lejos de sus casas y de sus familias, poder transmitir lo que sentimos al estar varios meses en el mar, y aunque escribir no es mi fuerte, este blog me ha servido para intentarlo.

Desde Greenpeace trasmitimos la necesidad de crear una red de reservas marinas en todos los océanos, incluyendo aguas internacionales, en las que no sea permitido utilizar ciertas técnicas de pesca que están llevando a la extinción a muchas especies de millones de años que significan un importante porcentaje de las economías y la nutrición de todos los países del Pacífico Sur.

Ahora que este viaje terminó quisiera agradecerles por haber seguido estos relatos y espero que les ayuden a tener una idea de cómo es la vida en uno de nuestros barcos y que sepan que es gracias a su apoyo que podemos navegar y proteger los océanos de todo el mundo. Les dejo unas fotos para que conozcan a algunos de los tripulantes y vean lo que vivimos en estos meses en altamar.


¡Que las disfruten!

Una vez más, muchas gracias por apoyarnos y seguir nuestras aventuras. ¡Hasta el próximo viaje!

Felipe.


Publicado por Felipe Vallejo

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Greenpeace participó del Iº Congreso Latinoamericano de Biodiversidad

Greenpeace participó en un simposio del Iº Congreso Latinoamericano (IV Argentino) de Conservación de la Biodiversidad 2010, realizado a fines de noviembre en San Miguel de Tucumán.

El mismo se llamó “BIODIVERSIDAD Y SOCIEDAD CIVIL: UNA VINCULACIÓN QUE CRECE”  y sus oradores fueron:

Greenpeace Argentina: “Campañas públicas para la conservación de la biodiversidad. El caso de la campaña de bosques.” Disertante: Hernán GIARDINI

Fundación Nativa (Bolivia): “Visión transfronteriza para la conservación de la biodiversidad”. Disertante: Freddy CHÁVEZ

Fundación ProYungas: “Los paisajes productivos protegidos: una alternativa de conciliación entre desarrollo sustentable y conservación de la biodiversidad”. Disertante: Teresita LOMÁSCOLO

Aquí abajo una nota del diario La Gaceta que cuenta sobre el mismo.

CONGRESO DE BIODIVERSIDAD | JORNADA FINAL
Tres ONG convocan a entablar el diálogo ambiental

“El compromiso social ha aumentado significativamente en los últimos diez años”, manifiesta Hernán Giardini, de Greenpeace.

Cuarenta palabras resumen un simposio de la última jornada del I Congreso Latinoamericano (IV Argentino) de Conservación de la Biodiversidad. Ordenadas alfabéticamente componen esta interesante sucesión: alianza, ambientalista, apoyo, bosque, capitalismo, ciudadano, compromiso, comunidad, concientización, conflicto, confrontación, consenso, conservación, contaminación, diálogo, difusión, discusión, empresa, equilibrio, ética, estrategia, futuro, gobierno, hábitat, honestidad, información, ley, límite, lucha, motivación, movilización, oportunidad, pasado, plan, presión, reacción, rentabilidad, reserva, responsabilidad y solución.

No es casual que la enumeración comience por “alianza”. Es lo que pide el boliviano Freddy Chávez, representante de la Fundación Nativa, que, junto a otras ONG de su país, Paraguay y Argentina, propone nada más ni nada menos que la Organización de las Naciones Unidas declare “Reserva de la biósfera” a la zona de influencia final del Río Pilcomayo. “La biodiversidad no está circunscrita a límites políticos y los países tampoco se organizan en función de los accidentes de la biodiversidad. Los ecosistemas no terminan donde termina Argentina y comienza Bolivia, y, por ende, requieren estrategias de conservación que adviertan esa circunstancia”, reflexiona Chávez.

Ponerse de acuerdo entre quienes piensan distinto -y defienden intereses supuestamente opuestos- pero están unidos por los mismos desafíos ambientales. La tucumana Teresita Lomáscolo, miembro de la Fundación Proyungas, propone desactivar los conflictos a partir del diálogo. Según su opinión, ningún plan de conservación puede prescindir de los actores del sector privado, que, ¡atención!, tienen en sus manos el 93% del territorio nacional (sólo 2,5 millones de hectáreas están comprendidas en algún supuesto de área protegida). “La empresa puede conservar el ambiente sin resignar su rentabilidad. Pero hay que mostrarle cómo”, explica la bióloga.

A veces el primer síntoma de esa apertura es una confrontación abierta. Sí, una campaña de concientización de alto impacto mediático del estilo de las que perfecciona Greenpeace y que Hernán Giardini, coordinador de la campaña de biodiversidad de esa ONG, presenta como puntas de lanza para acciones más profundas. “Nosotros llamamos la atención del ciudadano para una causa concreta y buscamos que se produzcan los cambios: la norma, la reserva, la interrupción de la contaminación. Pero esa conciencia ambiental queda despierta y puede exigir más por sus propios medios”, observa con optimismo.


Imponer o convencer

Las experiencias y propuestas de Chávez, Lomáscolo y Giardini llenan de contenido el simposio “Biodiversidad y sociedad civil: una vinculación que crece”. La cuestión interesa especialmente a estudiantes y jóvenes investigadores, que, al final de las exposiciones individuales, plantean valiosas preguntas (a veces lo más rico de una mesa panel no está en la disertación preparada, sino en el intercambio espontáneo entre los oradores y su público).

A un entrerriano le interesa la palabra “compromiso”. Interroga si es cierto que la comunidad está tan interesada como parece en los problemas ambientales. Giardini responde: “por diferentes razones, la participación de la población en este tipo de asuntos ha crecido significativamente en los últimos diez años. Greenpeace pasó de 30.000 a 80.000 socios. Si bien es cierto que la tecnología ayuda, porque a veces sólo hace falta un clic en una página web, ya nadie duda de que a la gente sí le importan los recursos naturales”.

Otro miembro de la audiencia inquiere sobre las posibilidades reales de un proyecto tan vasto y complejo como la Reserva de la biósfera del Río Pilcomayo (aquella zona conforma uno de los sistemas ecológicos de mayor diversidad biológica y cultural de América del Sur). Chávez admite el tamaño del reto y dispara: “no hay ningún antecedente de reservas trinacionales, pero nosotros confiamos en que los gobiernos pueden compatibilizar sus marcos legales si la ciudadanía demanda ese tipo de decisión… esta eventual reserva exige, en última instancia, elaborar una visión de desarrollo transfronterizo común y auténticamente fundado en criterios ambientales”.

Una asistente invoca el vocablo “ley” y se pregunta -y pregunta a los expositores- hasta qué punto hay que buscar la conservación por la vía del diálogo si lo que corresponde es cumplir con los niveles de protección previstos en el ordenamiento jurídico vigente. Lomáscolo, que ya se había pronunciado en favor de quitar las etiquetas que impiden entablar una conversación constructiva, ensaya un pequeño discurso a propósito del planteo: “tenemos diferentes intereses en función de nuestras convicciones ideológicas, políticas, religiosas y económicas. Pero esa realidad no es razón suficiente para cortar el intercambio. Históricamente nos ha hecho mal no hablar sobre nuestros problemas… las decisiones ambientales no pueden prescindir de los empresarios y, de a poco, ellos ven la conveniencia de abrirse a la conservación. No podemos no aprovechar esa oportunidad inicial”.

Cualesquiera sean los cambios ambientales posibles, no cabe duda de que estos sobrevendrán a partir de la proactividad de la sociedad civil, de acuerdo con los pronósticos coincidentes de Chávez, Lomáscolo y Giardini. Y de una sociedad civil que se mueve, donde los científicos dejan el laboratorio y aprenden de política; los ejecutivos advierten los efectos positivos de implicarse en proyectos de conservación, y los ciudadanos reclaman medidas ambientales a sus gobiernos. Ningún actor puede faltar en la solución, la última de las 40 palabras enunciadas lúdicamente al comienzo de esta nota.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/410205/Informaci%C3%B3n_General/Tres-ONG-convocan-entablar-dialogo-ambiental.html

Publicado por Hernan Giardini

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Activistas de Greenpeace en Indonesia pidieron al gobierno de EE.UU que aumente la financiación para luchar contra la deforestación

Activistas de Greenpeace Indonesia se manifestaron hoy en Yakarta, tras la conferencia de prensa que ofrecieron los presidentes Barack Obama y Susilo Bambang Yudhoyono, en donde declararon públicamente que EE.UU. sólo ofrecerá fondos limitados para proteger las selvas y turberas del país. Desplegando una bandera con la siguiente leyenda: “Obama: Reduce las Emisiones, No Los Bosques”, la organización desafió al gobierno de Estados Unidos a aumentar drásticamente el apoyo financiero que le otorga a Indonesia para combatir la deforestación, reducir sus emisiones de carbono y de esta forma aplacar el efecto invernadero de manera considerable.

El desafío surgió luego de que EE.UU e Indonesia firmaran un Acuerdo Integral, que establece que EE.UU donará $7 millones de dólares para la creación de un Centro de Cambio Climático e inicialmente destinará $ 10 millones de dólares para proyectos designados a proteger las turberas. El convenio también incluye $ 119 millones para la asociación SOLUSI (ciencia, océanos, uso del suelo y sociedad e innovación), que incluye varias iniciativas ambientales como una segunda Ley de para la Conservación de Bosques Tropicales, la Silvicultura y el Cambio Climático.

“Aunque le damos la bienvenida a la mayor cooperación que habrá entre los EE.UU. e Indonesia para encarar a la deforestación, estos fondos no son suficientes para enfrentar el impacto que produce la deforestación en Indonesia. Además, de aumentar el suministro de fondos, los EE.UU. deben asegurar que el dinero sea gastado sabiamente, dando prioridad a la protección de los bosques naturales, turberas y el bienestar de las comunidades que dependen de ellos “, dijo Rolf Skar, integrante de la campaña de Bosques de Greenpeace Estados Unidos.

“Por otra parte, además de trabajar a nivel internacional, los EE.UU. debe poner su propia casa en orden y reducir sus propias emisiones de carbono“, continuó Skar.

En las próximas negociaciones de la Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (que se realizará a fines de mes en Cancún), Indonesia tiene previsto anunciar los detalles del acuerdo que está negociando con Noruega. El país nórdico prometió pagarle a Indonesia $ 1 billón de dólares que se usarán como fondos para la protección de los bosques y turberas. Resulta central para este convenio que se logre un acuerdo sobre el cumplimiento de una moratoria de dos años sobre las nuevas concesiones para explotar comercialmente bosques y turberas, que por el momento tienen una fecha de explotación a partir del 01/01/2011.

“Para ser eficaz, la moratoria de dos años debe incluir los millones de hectáreas de bosques que ya están planificados para ser explotados comercialmente por la industrial del aceite de palma y las empresas de papel. Además, también la plena protección debe regir para las turberas porque son una fuente ricas en carbono”, dijo Bustar Maitar, integrante de la campaña de Bosques de Greenpeace del Sudeste de Asia. “Como resultado, las empresas tendrían que aumentar significativamente su productividad. Por otra parte solo se emplearían las tierras que ya han sido deforestadas. Ésto sería bueno para la economía de Indonesia, su gente y el medio ambiente.”

Millones de hectáreas de selvas tropicales y turberas de Indonesia ricas en carbono ya fueron destruidas desde que el presidente Obama vivió en Indonesia cuando era niño. Esto fue así por la expansión industrial del aceite de palma y las empresas de papel. Y trajo consecuencias gravísimas al planeta: actualmente Indonesia es el tercer emisor de gases invernaderos, luego de EE.UU y China.


Publicado por Sol Silber

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La Convención de Diversidad Biológica acordó un plan para frenar la desaparición de especies

El acuerdo, suscripto por 193 países, propone extender la superficie de áreas protegidas. Argentina anunció la creación de tres nuevos espacios marítimos, dos en Santa Cruz y uno en Chubut. Críticas de Greenpeace.

Por Rocío Ilama (Página 12)

La Convención de Diversidad Biológica (CBD) cerró ayer en Nagoya, Japón, y luego de 15 días de debate dio a conocer un nuevo “plan estratégico” de 20 puntos-metas para trabajar en los próximos diez años, con el objetivo de frenar la desaparición de especies. Uno de los aspectos que más contribuye a preservar la diversidad biológica corresponde a adoptar medidas sobre las áreas protegidas, que fue uno de los ejes del encuentro: el plan estratégico para la próxima década fija como objetivo “aumentar al 17 por ciento las áreas terrestres protegidas para cada región o ecosistema en todo el mundo, cuando en la actualidad la cifra global es del 12 por ciento de la superficie de la Tierra y, en Argentina, del 7,7 por ciento”, explicó a Página/12 Diego Moreno, director general de Fundación Vida Silvestre, organización que integró la representación argentina en la convención.

La situación es distinta respecto del área marítima protegida, que “no avanzó demasiado”, reconoció Moreno: la meta establecida para el 2020 apunta a que los países se comprometan a conservar el diez por ciento de los mares del mundo. “Pero ese porcentaje es el mismo que cerró la CBD hace ocho años y todavía no se alcanzó”, advirtió el coordinador de la campaña de océanos de Greenpeace para Latinoamérica, Milko Schvartzman, quien consideró que “en general los resultados de la convención no fueron positivos”.

De este encuentro participaron 193 países, con representantes de sus gobiernos y de ONG. El principal ausente es Estados Unidos, que no ha ratificado nunca la CBD. Las naciones partícipes se comprometieron a adoptar medidas tendientes a promover la protección de especies y ecosistemas. Si bien desde la convención se destacó el avance del plan acordado, entre los fundamentos para aprobarlo se señaló que “la meta de 2010 para la diversidad biológica no se ha logrado, al menos a nivel mundial”.

Para Moreno, el acuerdo fue “positivo” y se convirtió en “el primer paso” hacia la preservación de la biodiversidad, aunque también aclaró que desde Fundación Vida Silvestre aún se están analizando los resultados.

Schvartzman, por el contrario, consideró que “más allá de algunos aspectos positivos, la CBD fue un fracaso”. “Los gobiernos no alcanzaron las metas que se habían fijado hace ocho años y tampoco se determinaron metas más ambiciosas que generen un compromiso real de los países”, dijo. Ejemplo de ello es que “el porcentaje de área marítima protegida que se cerró ahora –diez por ciento– es el mismo que el fijado ocho años atrás y que todavía no se alcanzó”, explicó a este diario el directivo de Greenpeace. “Se fijó para 2012 un diez por ciento de área marítima protegida y hoy a nivel mundial estamos en un seis por ciento, que corresponde mayormente a aguas territoriales. En aguas internacionales la áreas protegidas están debajo del uno por ciento”, advirtió.

Los dos ambientalistas coincidieron en que lo solicitado como “ideal” por las organizaciones ambientalistas del mundo era llegar al 20 por ciento de áreas protegidas en todo el globo, tanto de tierras como océanos.

En representación del gobierno argentino, y como cabeza de la delegación, estuvo la directora de Asuntos Ambientales de Cancillería, Silvia María Merega. En ese escenario, la Argentina formuló un anuncio que contribuirá a la protección de su biodiversidad: la creación de tres nuevas áreas marítimas protegidas, dos de ellas en la provincia de Santa Cruz y una en Chubut. De esta manera, “con la incorporación de estas superficies, las áreas marinas protegidas en el país llegan a 1,18 por ciento, lo cual es un paso positivo”, reconoció Schvartzman.

El directivo de Greenpeace consideró que el balance general de la convención fue “negativo”, pero evaluó dos iniciativas como “positivas”. Una de ellas fue “mantener la prohibición de todos los proyectos de geoingeniería –agregando componentes químicos al ecosistema– que tienen la intención de disminuir los efectos del cambio climático, pero lo que hacen es cambiar negativamente ecosistemas completos”, comentó.

El otro aspecto es que se adoptó un protocolo para controlar y regular el acceso e intercambio de información genética de las especies entre los países. “Es un avance para disminuir la piratería genética. Es que, muchas veces, esa información es utilizada por empresas privadas con fines comerciales y no se comparten los beneficios y los datos obtenidos con los países donde existen esas especies”, resaltó Schvartzman.

Otras metas fijadas en la Convención de Diversidad Biológica son de gran importancia. Entre ellas –explicó Moreno–, los países se comprometieron a reducir la deforestación para 2020, y acordaron acciones para controlar la sobrepesca, que a nivel mundial es una situación bastante crítica, manifestó el representante de Vida Silvestre.

Algunos aspectos quedaron pendientes para ser cerrados en 2012, señaló Moreno, como por ejemplo la definición del financiamiento para cumplir con estos acuerdos. Así, “los países en desarrollo reclaman asistencia financiera a los desarrollados para poder cumplir con el convenio”, indicó. Este aspecto para nada menor quedó postergado para dentro de dos años.

Si bien este plan carece de carácter vinculante en el plano legal, “tiene un peso muy importante, ya que los Estados asumen un compromiso y nosotros como organizaciones ambientales exigiremos su cumplimiento”, afirmó Schvartzman.

Publicado por Hernan Giardini

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La Ley de Bosques continúa desfinanciada

Por cuarto año consecutivo el “Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos”, establecido en la Ley de Bosques, estaría incompleto. El proyecto de Ley de Presupuesto 2011 enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional asigna tan sólo $ 300 millones para el mismo, lo que representa menos de un cuarto de lo establecido por la ley.

La Ley nacional 26.331 de Presupuestos Mínimos para la Protección Ambiental de los Bosques Nativos establece claramente en su artículo 31 que dicho fondo debe constituirse cada año con, al menos, el 0,3% del presupuesto nacional, lo que implicaría una suma no menor a $ 1.119 millones.

A lo que, según la norma, debería sumarse el 2% del total de las retenciones a las exportaciones de productos primarios y secundarios provenientes de la agricultura, ganadería y sector forestal. Con este aporte el fondo debería ascender a cerca de $1.500 millones.

Dichos fondos se deberán distribuir entre las provincias que sancionen por ley provincial el Ordenamiento Territorial de sus Bosques Nativos bajo los criterios de la ley 26.331. El 30% de esos fondos buscan fortalecer la capacidad técnica y de control de las provincias y fomentar las actividades productivas que los pequeños productores rurales y comunidades indígenas realizan en los bosques, y el 70% restante estará destinado a compensar a los titulares que realicen tareas de conservación y manejo sostenible.

Greenpeace considera fundamental que el Congreso Nacional incorpore la partida correspondiente en el presupuesto del año 2011, y que la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación establezca claramente su funcionamiento, mediante la elaboración participada de una norma que, de forma transparente y contemplando mecanismos de contralor adecuados, permita que el mismo cumpla la esencial función que le ha asignado de la ley.


Publicado por Hernan Giardini

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Animación sobre la Ley de Bosques de Córdoba


Publicado por Hernan Giardini

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Greenpeace España realiza manifestación en Madrid contra los transgénicos

El 17 de abril 15.000 personas se manifiestaron en Madrid para protestar contra los transgénicos bajo el lema “Por una alimentación y una agricultura libre de transgénicos”. Agricultores, ecologistas y consumidores de todo el Estado recorrieron la ciudad para exigir al Gobierno que siga los pasos de países como Francia, Alemania o Austria, y prohíba el cultivo de maíz transgénico en el país. España es el país de la Unión Europea que más hectáreas dedica al cultivo de organismos modificados genéticamente (OMG). Éste se desarrolla bajo una absoluta falta de transparencia y control, con numerosos casos de contaminación de cosechas y alimentos. Mirá el video de la manifestación aquí:

Publicado por Laura Colombo

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Monsanto admite que el algodón transgénico no es eficaz

La empresa proveedora de productos para la agricultura Monsanto recientemente admitió que su tecnología no funciona, según informó el diario indio The Hindu.

Monsanto es el desarrollador del algodón transgénico o algodón bt (Bacillus thuringiensis) una de las primeras tecnologías de cultivo genéticamente modificado (GM) que estuvo comercialmente disponible a partir de la década del 90.  De esta manera, el algodón bt nació diseñado para ser resistente a los principales insectos y plagas.

Sin embargo, año tras año agricultores, indígenas y científicos han estado viendo cómo en los campos de algodón bt las plagas se volvían resistentes a las toxinas de la ingeniería genética de Monsanto y, por lo tanto, se hacía necesario aplicar grandes cantidades de pesticidas.

Monsanto siempre ha negado esa situación. Entonces ¿Tendrá algo que ver con esta confesión el rechazo masivo que generó en la India la reciente llegada de la “berenjena bt”?
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Publicado por Laura Colombo

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