Activistas de Greenpeace Suecia trepan las oficinas centrales de empresa nuclear en protesta por el peligroso almacenamiento de deshechos radioactivos

marzo 16, 2011 | Categoría: energía, Nuclear

Activistas de Greenpeace Suecia treparon esta mañana el frente de la sede central de la corporación SKB (compañía de gestión de residuos y combustibles nucleares) en Estocolmo. En la fachada, desplegaron un gran cartel con una imagen que simula la pintura ‘El Grito’ de Munch. Más activistas protestaron con máscaras de El Grito en la entrada de las oficinas con el mensaje “Una decisión – 100 000 años de consecuencias. Vota por el NO”.

Hoy, los ocho miembros del directorio de SKB van a decidir si deberían postularse como centro de almacenamiento final de deshechos radioactivos ante el organismo de seguridad de radiación de Suecia. SKB quiere enterrar los deshechos radioactivos letales de Suecia en el suelo durante “el resto de la eternidad”, a pesar de que el método fue rechazado por investigadores que postulan, por ejemplo, que existe el riesgo de que la radioactividad se filtre de los contenedores.

“Queremos que los miembros de la junta de SKB se den cuenta de que tienen una responsabilidad personal, moral y humana sobre más de 3000 generaciones futuras y su derecho a la seguridad. Estas ocho personas pueden elegir hoy el beneficio a corto plazo a la industria nuclear, que sería aparentar que el problema se resolvería definitivamente. O podrían tomar una decisión responsable a largo plazo y votar por que la empresa no se postule a aplicar un método muy riesgoso y altamente criticado”, dijo Martina Krüger de la campaña de Energía de Greenpeace.

El método que la corporación nuclear SKB quiere implementar es el mismo método que la industria viene usando desde que fue desarrollado hace 30 años. Desde entonces, no se hicieron investigaciones serias en busca de alternativas. El método KBS-3 consiste en que los deshechos nucleares sean enterrados en el lecho de roca, envueltos en cápsulas de acero y cobre con bentonita (un material absorbente que se usa en los cajones de desechos de los gatos) entre medio. Esta medida tiene que aislar los residuos de los humanos y el medioambiente durante al menos 100.000 años; es decir el doble de tiempo que llevan los humanos en Europa y diez veces más que el tiempo que Suecia lleva descubierta de hielo.

Pero tanto el método, como la forma en que SKB viene manejando sus propias investigaciones sobre el tema, recibieron duras críticas, especialmente de investigadores afiliados al KTH (el Instituto Real de Tecnología) y el Consejo Sueco de Deshechos Nucleares.

“Desde que el gobierno se abrió a la posibilidad de construir nuevas plantas nucleares en Suecia, la industria está ansiosa por deshacerse de uno de los obstáculos más importantes de la energía nuclear: el problema sin resolver de los residuos radioactivos. Pero esta ansiedad no tiene que hacer que SKB haga oídos sordos a las críticas y que intenten apurar una licitación basada en un método inferior”, dice Martina Krüger.


Publicado por Franco Meconi

1 Comentario

Luciano dijo, marzo 16, 2011 @ 4:48 pm

Comparto este texto del escritor Guillermo Herzel que puede contribuir al debate sobre la necesidad de prohibir la energía atómica y reemplazarla por formas verdes y no contaminantes.

CULPABLE HAY UNO SOLO

Cada día son más terribles las imágenes que nos llegan desde Japón. También las noticias respecto al número de muertos y desaparecidos, a las bajas temperaturas y a la nieve que se suman al drama. Y, especialmente, día a día más sombrías, las novedades vinculadas a los posibles escapes de radioactividad.
Este aspecto que tiene visos de tragedia nacional, podría convertirse en drama de la humanidad.

Vendrá el tiempo de los análisis. De los posibles reproches por la condiciones de los elementos de seguridad, de los recaudos que se tomaron y los que debieron tomarse y fueron soslayados
Habrá científicos y técnicos persiguiendo culpables y colegas de aquellos demostrando que esa energía es más limpia, más barata y más segura.

En el medio, como siempre ocurre, la humanidad.

Quizá no sea necesario ese debate. Podría resultar más provechoso escuchar a los pueblos originarios. Saber qué piensan de lo sucedido y, sobre todo, cómo plantean la relación con la madre naturaleza.

Lo ocurrido es exclusivo producto del capitalismo. Primero porque la tragedia ambiental no es ajena a estos sucesos. Luego por la inhumana y tradicional instalación de la renta por encima del interés común. Y finalmente, porque la energía nuclear es proveedora de los fabricantes de armas, con las cuales intentan quedarse con los últimos recursos de la Tierra.

Es de esperar que todos los pueblos del mundo sumen sus fuerzas para exigir a sus gobiernos la inmediata cancelación de los proyectos cimentados en la existencia de este tipo de energía y, en un plazo prudencial, el desmantelamiento de las centrales existentes.

Sería bueno consultar ahora al pueblo japonés respecto a la elección entre el aire acondicionado y todos los elementos del actual bienestar de la gente y esto que les está ocurriendo, cuyo final aún es imposible de predecir.

Guillermo Herzel

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