Activistas de Greenpeace Filipinas bloquean vertido tóxico en el río Marikina


Cuatro voluntarios de Greenpeace, vestidos con trajes especiales para el manejo de materiales tóxicos, instalaron un tapón de metal y concreto para frenar el vertido al río. También colocaron un cartel encima del caño con la leyenda “¡La contaminación del lago Laguna empieza aca!”.
Después, repartieron copias un informe de Greenpeace sobre la contaminación en la región del lago Laguna en Filipinas a las personas que se encontraban en el complejo, pidiéndoles que se detuviera el vertido de los contaminantes al río.
El caño de desagüe es uno de varios en la zona provenientes de distintas industrias, que descargan desechos tóxicos a los afluentes y que fueron analizados en junio de 2011.
El informe, además, detalla los resultados de las muestras tomadas en la zona, de un total de ocho muestras de agua, seis de sedimentos y dos de tierra tomadas en distintas zonas industriales. Los complejos analizados se seleccionaron siguiendo los siguientes criterios:
- -Plantas sospechadas de utilizar químicos tóxicos.
- -Plantas que vertían aguas residuales directamente al lago o a sus afluentes.
- -En algunos casos, las plantas ya habían sido identificadas por agencias estatales como contaminantes, y se encontraban en las listas roja o negra de la autoridad de desarrollo del lago Laguna o del departamento de medioambiente.
De las seis plantas analizadas, se identificó a cuatro como puntos de descarga de varios químicos persistentes y tóxicos. Las plantas incluyen a Mayer Textile y TNC Chemicals, y el parque industrial Carmelray1 en Calamba, Laguna, así como ciertas instalaciones dentro del complejo de Unilever-RFM.
“El informe nos permite hacer un panorama de la contaminación tóxica que se da en el lago Laguna y sus afluentes para que todos aquellos que se vean afectados puedan saberlo; se trata de las personas que dependen del lago Laguna para subsistir. El lago es una fuente de agua dulce importante de varias ciudades y municipios de Luzon, incluyendo partes de Manila. La gente no debería quedar a merced de la industria, y por eso Greenpeace exige que se adopen medidas para que la comunidad sepa cómo se tratan los residuos y qué se está vertiendo al río, medidas que se ha demostrado que han reducido la contaminación significativamente en los países en los que se han adoptado”, declaró Beau Baconguis, de la campaña de Tóxicos de Greenpeace en el Sudeste Asiático.
Sólo esta semana, las emisiones tóxicas en Pasay afectaron a toda una escuela, y a las autoridades les está siendo difícil encontrar a los culpables o determinar cuáles son los químicos nocivos. Las nuevas políticas obligarían a las empresas a dar a conocer los contenidos de sus descargas. Greenpeace sostiene que si este sistema se implementara en las Filipinas las comunidades estarían más preparadas, las autoridades tendrían más información para actuar y las industrias se verían más motivadas a implementar sistemas de producción más limpios.
“De momento, las industrias descargan químicos en nuestro agua y en el aire sin preocuparse por los efectos que tienen en la población, las comunidades y el medioambiente. Estas empresas deberían ser responsables de la contaminación que producen”, agregó Baconguis.
Publicado por Franco Meconi
LeuvuK dijo, enero 16, 2012 @ 10:12 am
Es cierto que la contaminación en numerosos aspectos y niveles es un objetivo a combatir. Vertidos químicos en ríos y mares, residuos petrolíferos y radiactivos, incineradoras, etc. Y al parecer también el CO2 es un elemento a controlar en este sentido. Sin embargo he conocido la opinión de numerosos científicos de alto nivel, que pertenecieron al Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, que argumentan contra quienes relacionan este gas directamente con el Efecto Invernadero. Sus argumentos parecen bastante sólidos. Y relativo a esto hay algo que está hace tiempo comentándose y debatiéndose. Me refiero a las Chemtrails o nubes químicas procedentes de los aviones (de uso civil y militar) que cruzan los cielos del planeta. Ahí, como mínimo, sí que tenemos una buena dosis de contaminación que se ve, ocupa y perdura durante horas de horizonte a horizonte. Me comentan que si fuesen estelas de condensación de los turborreactores desaparecerían a los pocos segundos … pero esto no ocurre así. ¿Qué están vertiendo? ¿Quizás sea uno de los principales factores que están alterando el clima? ¿Quién negará que al menos son una fuente masiva de contaminación? ¿Sería lo del CO2 una cortina de humo para humear nuestros cielos sin contemplaciones? ¿Y humearlos para qué? … Greenpeace debería abrir un frente de investigación sobre este fenómeno que todos vemos y percibimos pero que parece, que por su extensión y frecuencia, debe ser visto con normalidad, aunque realmente sea una de las mayores anormalidades realizadas por los seres humanos. Si en los mares y océanos quedaran estelas de residuos de semejante magnitud tras el paso de una embarcación seguro que Greenpeace actuaría de inmediato. ¿A qué se espera pues?