Voluntarios de Greenpeace en Córdoba apoyan a los activistas acusados por protestar contra la energía nuclear.

En el año 2011, activistas de Greenpeace España y un fotoperiodista realizaron una manifestación pacífica en la central nuclear de Cofrentes, en España, reclamando que no se extendiera la vida útil a dicha central. Como consecuencia de ello, se enfrentan en este momento a un juicio en el podrían recibir una condena de dos años y ocho meses de cárcel por defender el medio ambiente. Desde Argentina, Noelia Romero, del Grupo de Voluntarios de Córdoba te cuenta por qué es importante sumar tu apoyo a los #Cofrentes17.

“Hace unos días nos enteramos de la posible condena que podrían recibir estas 17 personas que pusieron el cuerpo para pedirle al Gobierno de España que no le extendiera la licencia para seguir funcionando, más allá de su vida útil, a la central nuclear de Cofrentes; otra de las tantas centrales nucleares obsoletas que se encuentran alrededor del mundo.
La industria nuclear se autoproclama como limpia y segura. Sin embargo sabemos que esto no es cierto. Luego de décadas de energía nuclear, no existe una solución para los residuos radiactivos.

Uno de ellos es el combustible nuclear gastado, un desecho de alta radiactividad, que debe ser almacenado de forma segura por cientos de miles de años antes de ser considerado seguro. Asimismo, a lo largo de los años, quedó demostrado que la energía nuclear no es segura ya que se han producido diversos accidentes alrededor del mundo y algunos con consecuencias devastadoras como el de Chernobyl y Fukushima.

La industria nuclear y los sistemas regulatorios deberían proteger al público de los accidentes, sin embargo, millones de personas que viven en cercanías a reactores nucleares están en riesgo. En todo el mundo Greenpeace demanda el abandono de la energía nuclear y la transición hacia energías renovables y el hecho de que nuestro grupo esté llevando una campaña sobre energía nuclear nos movilizó y acercó más a la situación que están viviendo los 16 activistas y el fotoperiodista. Si bien estamos a miles de kilómetros, nos une la convicción y la esperanza de que algún día podamos vivir en un mundo donde la energía que consumimos provenga de fuentes limpias y renovables.

Sin embargo, en estos últimos años hemos sido testigos de los distintos mecanismos que utilizan las empresas y gobiernos para silenciar nuestros reclamos. Desde violencia hacia los activistas, multas elevadas hasta duras penas de cárcel. Es injusto que a aquellos que luchan por conservar el medio ambiente, quizás tengan que pasar 3 años tras las rejas. Quieren silenciar la protesta pacífica llevando a juicio a 17 personas que, como vos y yo, quieren nada más ni nada menos que un planeta sano.

Desde el Grupo de Voluntarios de Córdoba, nos solidarizamos con los #Cofrentes17, porque no queremos más criminalización del activismo ambiental pero sobre todo, y como lo proclama el artículo 45 de la Constitución de España,defender el medio ambiente es un DEBER y protestar, nuestro DERECHO”
Si querés solidarizarte con los activistas españoles aquí te dejamos 5 simples pasos para sumar tu apoyo.

Para conocer sobre la campaña “Córdoba No Nuclear” que lleva el Grupo de Voluntarios de Greenpeace en Córdoba ingresá a www.cordobanonuclear.org

Publicado por Laura Colombo

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El plan nuclear que mantiene de rehenes a los cordobeses

Se estaría considerando dilatar los tiempos programados para la parada obligatoria destinada a la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse. El grupo de Voluntarios de Greenpeace en Córdoba redactó este post donde expresa su preocupación ante dicha posibilidad y la falta de información pública al respecto:

Ayer en Córdoba se difundió la noticia sobre la prolongación de la salida de servicio de la planta atómica de Embalse. La falta de transparencia ha caracterizado los procedimientos realizados por el sector nuclear a lo largo de su historia. Hasta el momento no ha habido una explicación oficial por parte del agente regulador nuclear (ARN) en lo que respecta a las decisiones tomadas en la continuación del funcionamiento de la planta en los últimos tiempos, cuando ya se debería encontrar cerrada y en proceso de desmantelamiento.

La Central Nuclear Embalse representa el más alto nivel de ocultamientos tanto del sector nuclear como del Estado que lo avala. Ya a principios del año 2012 debería haber salido de servicio tras vencerse la habilitación original, sin embargo, en una clara demostración de lo poco que importa la opinión de los ciudadanos cordobeses, se decidió permitirle el funcionamiento por dos años más sin ningún criterio claro y científicamente sustentado.

Desde noviembre del año 2012, la coalición Córdoba No Nuclear, de la cual Greenpeace forma parte, viene denunciando las irregularidades del Plan Nuclear Argentino con respecto a la extensión de vida de la planta atómica (su falta de audiencia pública y de Estudio de Impacto Ambiental, entre otros). Paralelamente, se ha presentado un proyecto de ley, bajo el mecanismo de Iniciativa Popular, que pretende la desnuclearización de la provincia de Córdoba. Actualmente, el mismo se encuentra obstaculizado por el Poder Legislativo provincial a pesar de estar respaldado por más de 30.000 cordobeses.

La planta presenta un diseño obsoleto y cuenta con numerosos incidentes en su historial. Además, su plan de evacuación es insuficiente y plantea un radio de evacuación de 10 km, cuando las evidencias tras el desastre de Fukushima indican que se necesita movilizar a personas habitando hasta a 80 km del lugar de la tragedia. La seguridad es otro punto en contra de la planta ya que hace poco más de un año alrededor de 40 activistas ingresaron hasta la cúpula del reactor caminando y flameando banderas demostrando la deficiencia en los mecanismos de protección de este tipo de instalaciones.

Desde Greenpeace exigimos la apertura de información concerniente al plan de extensión de vida de la planta de Embalse y las decisiones que se van tomando hasta comenzar con dicho proceso. Es preciso un cambio urgente hacia las energías renovables en un marco de transparencia y seguridad para todos los ciudadanos.

Publicado por Cecilia Alemano

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Más de 70 detenidos en Día de Acción Global contra la Energía Nuclear en Europa

240 activistas de Greenpeace realizan acciones pacíficas simultáneas en Bélgica, Suiza, Suecia, Francia y España para poner de manifiesto la inseguridad de las centrales nucleares europeas, especialmente las más antiguas, como la Central Nuclear de Garoña en Burgos. Compartimos con ustedes imágenes de este Día de Acción Global en Europa, donde ya hubo al menos 76 detenidos:

 

La jornada de protesta coincidió con el Día Mundial de la Eficiencia Energética. La energía nuclear no sólo es costosa y anticuada, sino principalmente peligrosa. El desastre de Fukushima hace tres años demostró las falencias de esta fuente de energía. Cualquier error humano o incidente natural pone en peligro a grandes poblaciones. Estos cientos de activistas se pusieron en acción para denunciar que el 44 por ciento de los reactores en Europa son obsoletos, lo cual aumenta las chances de que sufran fallas severas.

Treinta activistas de la organización ecologista Greenpeace se concentraron, desde poco antes de las 8 de la mañana, frente a las puertas de la central nuclear de Garoña, Burgos, montados en vehículos de obra para simbolizar el desmantelamiento de la planta. Los ecologistas piden que no se concedan más oportunidades para la reapertura de la central nuclear, que está parada desde diciembre de 2012, y exigen que se ejecute un plan de desmantelamiento definitivo de las instalaciones por “los riesgos” que tiene su existencia incluso “estando parada”. Momentos la Guardia Civil intentó disuadir a los activistas con chorros de agua congelada. Luego llevaron detenidos a 9 de ellos y todavía no fueron liberados.

 

 


Acción en la central nuclear Borssele en Holanda

 

Acción en la central nuclear francesa Bugey. Llevaron detenidos a 23 activistas

 

En la central nuclear de Oskarshamn en Suecia fueron detenidos 24 activistas


Acción en la central nuclear de Beznau en Suiza

Acción esta mañana en la central nuclear de Tihange en Bélgica. Hubo 20 detenidos.

 

Publicado por Cecilia Alemano

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Tokio 2020: olimpíadas radiactivas

Esta tarde, en Buenos Aires, el Comité Olímpico Internacional eligió Tokio, la capital japonesa, como sede de los Juegos Olímpicos de 2020. Al mismo tiempo, en Japón, los trabajadores de la empresa a cargo de la colapsada planta nuclear de Fukushima, TEPCO, siguen intentando contener las filtraciones de agua radiactiva, que desde hace semanas están fuera de control.

En su gira para promocionar la capital japonesa como sede olímpica, el premier ministro, Shinzo Abe, minimizó la situación de Fukushima y declaró que el desastre nuclear “nunca tuvo ni tendrá impacto sobre Tokio” y que “la situación está bajo control”. Sin embargo, a dos años y medio del terremoto y el tsunami que dispararon la crisis atómica en Japón, el país no puede detener los impactos de la planta nuclear que ya perdió más de 300 toneladas de agua radiactiva, lo que llevó a que la autoridad regulatoria nuclear japonesa catalogue esta situación como nivel 3, en la escala INES de sucesos nucleares, un incidente de gravedad. Además, ya en marzo de 2011 cuando colapsó la central, Tokio (a 275 kilómetros de Fukushima) desarrolló un plan de evacuación para sus 33 millones de habitantes ya que de acuerdo a la dirección e intensidad del viento la ciudad podría haber sido gravemente contaminada por la radiación de Fukushima.

Los tanques y sótanos de los reactores afectados almacenan 300.000 metros cúbicos de agua radiactiva, el equivalente a 132 piletas olímpicas. El peligro es muy grande y la situación aún es grave. El gobierno japonés debe tomar medidas de emergencia para detener el desastre. Ya comprometió el desembolso de 400 millones de dólares provenientes de fondos públicos para frenar las filtraciones de agua radiactiva. El pueblo japonés no sólo sufre las consecuencias del desastre nuclear, sino que además está pagando de su bolsillo el costo de los impactos. Las empresas que ganaron dinero construyendo Fukushima, General Electric, Toshiba, Hitachi, siguen sin pagar un centavo.

El primer ministro Abe debe volver a Japón y hacerse cargo de la situación en Fukushima en lugar de minimizar los impactos de la energía atomica en sus giras globales para promocionar a Tokio como sede olímpica. Debe poner a los ciudadanos japoneses en primer lugar y no los intereses de la industria nuclear.

Sólo uno de los 54 reactores japoneses que generaban electricidad antes de Fukushima y el país no sufre apagones ni faltantes de energía. Japón y el mundo pueden comenzar la transición y abandonar definitivamente la energía atómica. Esta tecnología es muy cara, peligrosa y, además, marginal en la matriz energética global. Es posible abandonar el sendero nuclear. Para eso es necesario que sus impactos no se mantengan ocultos a la opinión pública y que los planes energéticos sean debatidos con transparencia. Si esto ocurre, la coherencia y razonabilidad económica, ambiental y los estándares de seguridad, dejarán a la nuclear definitivamente fuera de carrera, abriendo la puerta a un siglo XXI liderado por las energías renovables, limpias y seguras.

Mauro Fernández | Campaña de Clima y Energía | Greenpeace en Argentina
Contacto @mnfernandez

Publicado por Mauro Fernandez

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El peor incidente en la Central Nuclear de Fukushima en los últimos dos años

A dos años y medio del desastre de Fukushima, los reactores de la planta nuclear japonesa siguen fuera de control. Hace días se conoció una filtración; ahora la operadora TEPCO asume la descarga de 300 toneladas de agua altamente radiactiva que, en sólo una hora, podría exponer a un trabajador a 5 veces más radiación que la permitida para un año completo. Compartimos un artículo de Justin McKeating, autor del blog Nuclear Reaction de Greenpeace Internacional:

Imagen de satélite que muestra el daño en la planta japonesa de Fukushima después del terremoto del 11 de marzo de 2011.
Fuente: DigitalGlobe.

Las malas noticias no paran de llegar desde Fukushima. En este mismo momento un incidente grave está ocurriendo en la planta y una vez más la Compañía Eléctrica de Tokio, TEPCO, resulta totalmente incapaz de hacerle frente: 300 toneladas de agua altamente radiactiva se escaparon de los tanques de almacenamiento: la peor pérdida desde que comenzó el desastre en marzo de 2011.

La grave situación está siendo clasificada por la Autoridad Regulatoria de Japón como de grado 3 de acuerdo con la Escala Internacional de Eventos Nucleares de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

La fuente de la fuga es aún un misterio y no hay confirmación por parte de TEPCO de que se haya detenido. A su vez, la empresa niega que el agua se esté filtrando hacia el Océano Pacífico, pero los residuos radiactivos fluyen por tierra y es sólo una cuestión de tiempo que alcance el mar por aguas subterráneas.

Los niveles de radiación encontrados son los más altos en los últimos dos años y medio, desde que los reactores fueron destruidos. De acuerdo con TEPCO, el agua filtrada contiene 80 millones de bequereles por litro y una ubicación mide una radiación de más de 100 milisievert por hora. Los altos niveles de contaminación en el agua vuelven muy difícil para los seres humanos limpiarlo ya que los trabajadores se verían fácilmente expuestos a más del límite máximo permitido de radiación.

Niños caminan a lo largo de un camino donde un equipo de Greenpeace encontró niveles peligrosos de contaminación radiactiva.

¿Por qué TEPCO no está monitoreando estos tanques correctamente? La masiva cantidad de radiación peligrosa puede escapar sin que se haga algo al respecto, sumando un nuevo escándalo al historial de Fukushima.

¿Cuánta incompetencia por parte de TEPCO está dispuesto a tolerar el gobierno japonés? No hubo arrestos ni despidos. Entre tanto, el Primer Ministro Abe viaja por el mundo promocionando la industria nuclear. La situación es absurda.

La pregunta ahora es escalofriante: ¿Qué podría pasar después? Durante estos años las cosas fueron de mal en peor. ¿Pueden empeorar aun más? Nos estamos quedando sin maneras de describir esta pesadilla sin fin.

Ya es tiempo de que el gobierno japonés se haga cargo de los esfuerzos de socorro y de que los directivos de TEPCO rindan cuentas. Hoy urge un llamado de asistencia internacional. Se trata de una emergencia que ninguno de nosotros puede darse el lujo de ignorar.

 

Publicado por Cecilia Alemano

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Greenpeace: Juntos contra las armas nucleares

 

Foto: Greenpeace

Jen Maman es consejera para la paz en Greenpeace Internacional y  hoy escribió este texto con la colaboración de la Dra. Rianne Teule, experta en radiación nuclear y activista de Greenpeace y con Bunny McDiarmid, Directora Ejecutiva de Greenpeace Nueva Zelanda / Aotearoa para volver a expresar el rechazo de la organización a las armas nucleares,  Lo compartimos con ustedes:

A principios de este mes, los representantes de más de 130 gobiernos, agentes de las Naciones Unidas y la Cruz Roja se reunieron en Oslo invitados por el gobierno Noruego, para discutir las consecuencias humanas, ambientales y estructurales de las explosiones nucleares.

En Greenpeace seguimos luchando para frenar la proliferación de armas nucleares y no vamos a descansar hasta que erradiquemos su presencia por completo. Las armas nucleares han sido utilizadas dos veces y fueron testeadas en numerosas ocasiones. Y todavía los horrores de Hiroshima y Nagasaki no pusieron un fin a la carrera por adquirir armamento nuclear y probarlo, mostrando un completo desprecio por los derechos humanos y los hábitats naturales; tratando a poblaciones enteras como conejillos de Indias.

Tomemos el ejemplo del bello atolón de Rongelap, en las Islas Marshall. En 1985 los residentes de Rongelap le pidieron a Greenpeace que los ayude a relocalizarse. No tenían opción. Sus islas habían sido contaminadas en 1954 por un escape radioactivo producto de pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos en una operación denominada “Bravo”. Durante los años siguientes a dicha prueba, muchas de las mujeres expuestas a la radiación sufrieron problemas reproductivos y muchas otras desarrollaron diferentes tipos de cáncer. El buque de Greenpeace, Rainbow Warrior, ayudó a los 350 residentes a abandonar la isla que poblaron durante miles de años y a reubicarse en otra isla. A principios de los años 90 los Estados Unidos reconocieron el daño causado a los habitantes del lugar y luego de largas batallas legales acordaron pagar algunas compensaciones. Casi 30 años después, los antiguos pobladores del atolón aún viven en el exilio.

El daño heredado de las pruebas nucleares de hace 60 años se siente aún hoy. Esto es lo que convierte a las explosiones nucleares en verdaderamente monstruosas: sus impactos no se pueden limpiar ni borrar –la contaminación creada por radiación impactará no sólo en aquellos que vivan en la región en ese momento, sino también en las generaciones futuras. No hay tecnología capaz de limpiar la radiación de forma eficiente. Persiste durante un largo período de tiempo y la limpieza es un proceso caro y peligroso de alcances limitados.

Hay otro doloroso paralelismo entre los impactos de las armas nucleares y los desastres nucleares: el impacto social. Luego de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, la gente en Fukushuma está siendo estigmatizada por algún sector de la prensa y sitios de Internet que sugieren que las mujeres de Fukushima son “bienes dañados”. La estigmatización atravesará varias generaciones.  Por el bien de nuestros hijos y el de las generaciones futuras, debemos parar a nuestros el desarrollo de nuestros gobiernos en este ámbito, y elegir un futuro más verde y pacífico.

 

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Testimonio del fotógrafo herido por Gendarmería en acción de Greenpeace en central nuclear Embalse

 

Diario Miradas al Sur

El lunes pasado, al cumplirse dos años del desastre nuclear en Fukushima, Japón, decenas de activistas de Greenpeace junto a un reportero gráfico y un camarógrafo ingresaron de manera pacífica a la central de Embalse en Córdoba para demostrar sus enormes fallas de seguridad y el enorme riesgo que conlleva la energía nuclear. Durante la acción, el fotógrafo Diego Martínez y varios activistas de Greenpeace fueron agredidos por Gendarmería. Martínez, sufrió una rotura de ligamento cruzado en su rodilla, producto de una agresión de un gendarme y debió ser trasladado al Hospital de Santa Rosa de Calamuchita. El diario Miradas al Sur hoy publicó su testimonio personal sobre lo vivido. Desde la organización repudiamos los hechos agresivos y nos sorprende que Gendarmería ataque de forma tan brutal a activistas pacifistas mientras desatiende la seguridad de un recinto tan peligroso como una central nuclear. Compartimos el relato de Diego con ustedes:

“El pasado lunes me encontraba en la ciudad cordobesa de Embalse, haciendo una cobertura fotográfica para Greenpeace. El objetivo de los ambientalistas era mostrar la vulnerabilidad de la Central Nuclear Embalse, escalar el edificio del reactor y desplegar un enorme cartel con la leyenda “Basta de peligro nuclear”.

“Necesitamos que vos te quedes en la base junto con los otros activistas y que fotografíes la situación. No debería pasar nada, pero necesitamos que documentes cuando venga la gente de seguridad o el personal de la planta. Queremos demostrar, ante todo, la fragilidad que tiene esta planta nuclear, desde todo punto de vista”, me dijo Mauro Fernández, coordinador de la campaña. Eso fue todo lo que tenía que saber de la acción que se llevaría a cabo.

A las 10.30, de la misma forma que uno abriría el garaje de su casa, dos activistas abrieron el portón principal, y así entramos a la planta los 37 activistas vestidos con overoles naranja, un camarógrafo y yo. Sólo un guardia de seguridad privada intentó fallidamente detenernos y en aproximadamente cinco minutos nos encontrábamos todos bajo la escalera que sube al reactor. El guardia de seguridad apareció de nuevo con un gendarme e intentaron impedir el ascenso, pero los activistas rápidamente formaron un cordón humano y los escaladores ya estaban camino a su misión.

Durante los siguientes 25 minutos se fueron haciendo presentes diferentes personas de la planta que solicitaban a los activistas que se retiraran, a lo que una de las activistas le respondió que se trataba de una acción pacífica y que en breve nos iríamos,luego de desplegar una bandera con un mensaje antinuclear. Inmediatamente, comenzaron a llegar varios gendarmes. Uno de ellos nos sacaba fotos en forma individual.

Segundos después, varios oficiales rodearon al camarógrafo y otros tantos avanzaron en forma de semicírculo hacia mí contra una pared. No hubo un solo momento donde me hayan advertido de forma oral que me quedase quieto, que iba a ser detenido. Simplemente se acercaban e iban extendiendo los brazos para agarrarme. Les pedí por favor que no me tocaran, que era personal de prensa y estaba sólo trabajando. Vi que el intento de agarrarme no cesaba, intenté escapar pero un grupo de hombres vestidos de civil, aunque con el chaleco de Gendarmería, me cortó el paso.

Me sentí totalmente acorralado, alcé la cámara y comencé a disparar en ráfaga. En ese momento, un gendarme me tiró un manotazo hacia la cámara, logró quitármela y bajarme el brazo. De ahí una de las últimas imágenes que tomé.

Luego de esto quedé totalmente inmovilizado, con mis dos brazos por detrás tomados por no menos de 5 gendarmes. Una persona vestida de civil, perteneciente a la planta me quitó mi segunda cámara, que tenía colgando del chaleco. Uno de los gendarmes comenzó a doblarme el dedo anular hacia atrás de la palma con mucha fuerza.“Pará, me estas rompiendo el dedo; pará por favor”, le grité. Desesperado por el dolor intenté aflojar la tensión tirando el peso de mi cuerpo hacia un lado.

Con su pierna pegada a mi pierna izquierda el oficial me hizo una toma, amarrándome del hombro y ahí fue cuando sentí el crack en mi rodilla izquierda y caí al piso gritando de dolor: “¡Me rompiste la rodilla!”. En el suelo, recibí todo tipo de patadas y golpes en la nuca, al tiempo que me ponían las esposas.

Junto con los activistas quedamos detenidos en el destacamento de Gendarmería por una hora, hasta que me trasladaron, custodiado, al hospital Eva Perón de Santa Rosa de Calamuchita. Allí, un traumatólogo me diagnosticó rotura de ligamentos, a confirmar con una resonancia magnética. Mi equipo fotográfico hasta el día de hoy está incautado en Gendarmería pero, por suerte, pude esconder la tarjeta de memoria, hacerla llegar al editor de fotografía, Martín Katz, quien transmitió todas las imágenes a los medios, y as,í cumplir con mi tarea.

Ayer, el resultado de la resonancia comprobó la rotura de los ligamentos cruzados, el ligamento lateral derecho y una fractura de platillo tibial. Son dos operaciones diferentes y varios meses de recuperación.”

Nuestros activistas entraron en el recinto de Embalse caminando, sin encontrar ninguna oposición policial ni medida de seguridad o protección de acceso. Una vez dentro y sobre el edificio del reactor nuclear es cuando Gendarmería actuó con esta violencia. Desde hace más de cuarenta años Greenpeace ha realizado acciones para denunciar las agresiones al medio ambiente de forma totalmente pacífica.



Publicado por Laura Colombo

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Greenpeace a dos años del desastre nuclear: “Hay esperanza en Fukushima”

 

Hoy se cumplen 2 años desde que ocurrió un desastre que podría haberse evitado: la catástrofe nuclear de Fukushima (Japón). Para recordarlo, el Director Ejecutivo de Greenpeace de Japón, Junichi Sato, escribió unas palabras sobre la situación actual de las víctimas, la responsabilidad de las empresas involucradas y el futuro de la energía nuclear en su país. Lo compartimos con ustedes:

Al conmemorarse el segundo aniversario del desastre de Fukushima, en Japón aún sentimos la tragedia, pero también tenemos esperanza. Mientras que muchas personas lloran a las madres, padres, hermanos, abuelos y niños que se perdieron por el terremoto, quienes lograron huir del desastre natural han podido regresar a sus hogares, intentando reconstruir sus vidas y comunidades de la mejor manera posible.

Sin embargo, el desastre continúa para quienes siguen sufriendo los efectos de la contaminación radiactiva de Fukushima. Muchas zonas siguen siendo inhabitables, dejando a más de 160.000 personas evacuadas sin hogar y sin la posibilidad de reconstruir sus vidas por no contar con una compensación adecuada.

Muchas familias y comunidades están en bancarrota, la ruina financiera es común, así como los divorcios o las crisis nerviosas. Según estimaciones recientes, las tasas de cáncer probablemente aumentarán en la región de Fukushima. Esto tiene gran influencia en la mente de las personas y los suicidios están aumentando en la zona. Es falso decir que nadie ha perdido la vida como consecuencia del desastre nuclear.

Esta tragedia permanente para las víctimas de la catástrofe nuclear es consecuencia directa de un sistema que no proporciona compensaciones justas ante un desastre nuclear de tal magnitud. Este sistema protege esencialmente a la industria nuclear, no a las personas. Esto es una clara injusticia.

El costo estimado de la catástrofe de Fukushima ronda los 250 mil millones de dólares. Tepco, una de las empresas de servicios públicos de energía más grandes del mundo, debió ser nacionalizada por no poder hacerse cargo de esos costos. Finalmente, son los contribuyentes quienes están pagando la cuenta.

Peor aún así, el sistema ofrece una mayor protección a empresas como General Electric, Hitachi y Toshiba. Estas compañías construyeron la planta de Fukushima basándose en diseños defectuosos de reactores. Sin embargo, regulaciones laxas permiten que evadan sus responsabilidades y no paguen un centavo para ayudar a las víctimas. A su vez, estas empresas no demuestran demasiada voluntad para ayudar.

La gran diferencia entre los costos de un desastre nuclear y lo que paga la industria nuclear debería hacernos enojar a todos.
Esta realidad, al igual que otras verdades dolorosas sobre la energía nuclear, ha golpeado a miles de japoneses. Ellos se han levantado en señal de protesta.
El año pasado escribí acerca de la esperanza y la nueva "revolución Hydrangea". Cientos de miles de manifestantes inundaron las calles de Tokio en torno a la residencia del primer ministro y el parlamento. Estas protestas continúan, y el apoyo a la eliminación total de la energía nuclear en Japón va en aumento.

La gente está enojada, en primer lugar por la decisión del gobierno anterior de reiniciar una planta de energía nuclear después de que todas fueran apagadas tras los colapsos de Fukushima. Ahora también están enojados por los planes del nuevo gobierno de reactivar más reactores y reanudar su construcción.
Esta movilización social ha tenido cierto éxito, ya que ahora sólo están funcionando dos de los reactores de Japón. El resto permanece inactivo, y no pasará mucho tiempo hasta que los dos reactores que funcionan en la planta de Ohi una vez más sean cerrados por mantenimiento, dejando a Japón sin energía nuclear, una vez más.

Necesitamos poner fin a los desastrosos experimentos vinculados a la energía nuclear. Hemos demostrado que podemos vivir sin este tipo de energía el verano pasado, y lo haremos de nuevo.

Debemos seguir hablando, de forma clara y fuerte, sobre este desastre hecho por el hombre y erradicar para siempre la energía nuclear.

Durante la última semana, personas de Argentina, Bélgica, Canadá, Chile, Colombia, Francia, Alemania, Hong Kong, Sudáfrica, Corea del Sur, Suecia, Suiza, Austria, Dinamarca, Finlandia, India, Jordania, Luxemburgo , Eslovenia, España, Turquía y los EE.UU se unieron a nuestra campaña, exigiendo que las empresas responsables de la catástrofe nuclear se hagan cargo de los daños que causan.

Vos podés ayudarnos. No tenemos la posibilidad de detener desastres naturales, pero si evitar los generados por el hombre.

No podemos devolverle al pueblo de Fukushima lo que han perdido, pero si mantenernos unidos y asegurarnos que reciban una compensación justa y sean recordados, para que nadie sufra otra vez por una catástrofe nuclear.Esperamos que el gobierno japonés preste atención al reclamo de su gente y deje de hablar sobre energía nuclear, para finalmente impulsar las energías renovables.

Participá ahora – Exigi que General Electric, Hitachi y Toshiba que paguen por su responsabilidad en el desastre de Fukushima. Hacé click aquí

 



Publicado por Laura Colombo

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Greenpeace en Córdoba: llegó el momento

Hoy te quiero contar una noticia muy importante, de la que vos vas a poder formar parte. Pero antes, hagamos un poco de historia (¿te aburre la historia? ¡Pasá al último párrafo!). Desde sus orígenes, allá por 1971 en Canadá, Greenpeace pone el cuerpo pacíficamente para frenar los impactos de la energía atómica en el planeta. En aquella oportunidad fue contra las pruebas nucleares de Estados Unidos en el archipiélago de Amchitka. Años después, en 1985, en Mururoa, contra las pruebas atómicas de Francia; cuando el Servicio Secreto Francés hundió el buque insignia de la organización: el Rainbow Warrior.

Durante décadas, hemos trabajado contra la proliferación de armas nucleares, las pruebas atómicas y el disparate de generar electricidad con energía atómica. Si bien tuvimos éxito en frenar o demorar muchos proyectos, la realidad es que, a pesar de nuestro trabajo dentro del movimiento antinuclear global, tuvimos que lamentar desastres como el de Chernobyl o, hace mucho menos tiempo, en marzo de 2011, el de Fukushima, Japón.

Si bien el mundo parece aprender algunas lecciones y comenzar un abandono progresivo de la energía atómica, Argentina va en el camino opuesto. Uno de los mayores disparates del Plan Nuclear nacional es la intención de extender por 30 años más un reactor obsoleto y peligroso como el de Embalse, en la Provincia de Córdoba, a sólo 100 kilómetros de la Ciudad y que pone en riesgo a más de 4 millones de personas en 300 km. a la redonda, además de enormes extensiones de tierra fértil cultivable.

Este es un plan del Gobierno Nacional que está tomando de rehenes a los ciudadanos cordobeses por insistir con su Plan Nuclear reflotado de la última dictadura militar. No queremos una Córdoba rehén del peligro atómico durante treinta años más. Queremos una Córdoba limpia, segura y renovable. Una Córdoba que vuelva a ponerse al frente de los grandes cambios sociales necesarios para el país y lidere la [r]evolución energética que Argentina necesita. Que le cierre la puerta al reactor atómico de Embalse y a Dioxitek, y beneficie la inserción de fuentes renovables en su territorio.

Por eso, y conjuntamente con la sociedad civil cordobesa que durante años está avanzando en esta dirección, Greenpeace está trabajando fuertemente en la provincia para lograr el cierre definitivo de Embalse. Pero para hacerlo necesitamos ser más, fortalecernos y crecer. Por eso te necesitamos a vos. Buscamos gente como vos que se sume al Grupo de Voluntarios de Greenpeace en Córdoba y nos ayude a tener una provincia libre del peligro nuclear y liderando la transición energética necesaria en el país. Sumate ahora como voluntario de Greenpeace en Córdoba haciendo click en este enlace.

Nuestra próxima reunión de nuevos voluntarios es el próximo jueves 22 de noviembre a las 19 hs., en Av. Emilio Olmos 227, Ciudad de Córdoba. Si querés saber más sobre cómo podés ayudarnos, anotate AHORA como voluntario en este enlace, y confirmá tu asistencia a greenpeace.cba@gmail.com

Nos vemos pronto y gracias por tu apoyo.


Mauro Fernández | Campaña de Energía | Greenpeace en Argentina
Contacto: @mnfernandez

Publicado por Mauro Fernandez

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Megatormenta Sandy: Estados Unidos teme un nuevo Fukushima

Desde Greenpeace en Argentina ponemos nuestro pensamiento y nuestra energía con los ciudadanos estadounidenses afectados por la megatormenta conocida mundialmente como Sandy. Al mismo tiempo que exigimos que la regulación de las plantas nucleares priorice la seguridad pública y no cree el marco para un nuevo Fukushima.

La información oficial indica que los fuertes vientos y el creciente nivel del agua oceánica, producto de la megatormenta Sandy, ponen en peligro a varias plantas atómicas de la costa noreste de los Estados Unidos. Durante la tormenta ya son tres los reactores que se han apagado, mientras que otro se mantiene en alerta en New Jersey, por los altos niveles de agua registrados.

Los tres reactores apagados son Nine Mile Point 1 e Indian Point 3, en Scriba y Buchanan, New York, respectivamente; y Salem Unit 1, en Hancocks Bridge, New Jersey. Los dos primeros, sufrieron problemas en la red eléctrica. Salem Unit 1 sufrió inconvenientes en los sistemas de refrigeración del sistema secundario producto de los altos niveles del río y escombros hallados en la toma de agua.

En el siguiente enlace puede verse el comunicado completo de la Comisión Regulatoria Nuclear de los Estados Unidos (NRC, por sus siglas en inglés): http://www.nrc.gov/reading-rm/doc-collections/news/2012/12-043.i.pdf

¿No tienen suficiente para preocuparse los ciudadanos de la costa noreste estadounidense que, además, deben rezar para que todo salga bien en las plantas atómicas? ¿Por qué deben estar pendientes de que no ocurra un nuevo Fukushima?

Eso es parte del disparate en el que nos sumerge la tecnología nucleoeléctrica. En marzo de 2011, Japón debió lidiar con una triple catástrofe. El terremoto y el tsunami no podían evitarse; Fukushima sí. ¿Qué tipo de fuente energética es una que ante una inclemencia climática, en lugar de estar al servicio de la ciudadanía la pone aún más en riesgo? En pleno siglo XXI, existe la tecnología para abandonar definitivamente la nuclear y pasar a un futuro renovable, limpio y seguro tanto para la red eléctrica como para la población.

Una vez más, enviamos nuestro pensamiento a los ciudadanos estadounidenses para superar este difícil momento y esperamos que la vigilancia de la NRC se haga en forma constante y transparente, para garantizar la seguridad de la población.

 

Mauro Fernández | Campaña de Energía | Greenpeace en Argenina
Contacto: @mnfernandez

 



Publicado por Mauro Fernandez

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