Greenpeace: Juntos contra las armas nucleares

 

Foto: Greenpeace

Jen Maman es consejera para la paz en Greenpeace Internacional y  hoy escribió este texto con la colaboración de la Dra. Rianne Teule, experta en radiación nuclear y activista de Greenpeace y con Bunny McDiarmid, Directora Ejecutiva de Greenpeace Nueva Zelanda / Aotearoa para volver a expresar el rechazo de la organización a las armas nucleares,  Lo compartimos con ustedes:

A principios de este mes, los representantes de más de 130 gobiernos, agentes de las Naciones Unidas y la Cruz Roja se reunieron en Oslo invitados por el gobierno Noruego, para discutir las consecuencias humanas, ambientales y estructurales de las explosiones nucleares.

En Greenpeace seguimos luchando para frenar la proliferación de armas nucleares y no vamos a descansar hasta que erradiquemos su presencia por completo. Las armas nucleares han sido utilizadas dos veces y fueron testeadas en numerosas ocasiones. Y todavía los horrores de Hiroshima y Nagasaki no pusieron un fin a la carrera por adquirir armamento nuclear y probarlo, mostrando un completo desprecio por los derechos humanos y los hábitats naturales; tratando a poblaciones enteras como conejillos de Indias.

Tomemos el ejemplo del bello atolón de Rongelap, en las Islas Marshall. En 1985 los residentes de Rongelap le pidieron a Greenpeace que los ayude a relocalizarse. No tenían opción. Sus islas habían sido contaminadas en 1954 por un escape radioactivo producto de pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos en una operación denominada “Bravo”. Durante los años siguientes a dicha prueba, muchas de las mujeres expuestas a la radiación sufrieron problemas reproductivos y muchas otras desarrollaron diferentes tipos de cáncer. El buque de Greenpeace, Rainbow Warrior, ayudó a los 350 residentes a abandonar la isla que poblaron durante miles de años y a reubicarse en otra isla. A principios de los años 90 los Estados Unidos reconocieron el daño causado a los habitantes del lugar y luego de largas batallas legales acordaron pagar algunas compensaciones. Casi 30 años después, los antiguos pobladores del atolón aún viven en el exilio.

El daño heredado de las pruebas nucleares de hace 60 años se siente aún hoy. Esto es lo que convierte a las explosiones nucleares en verdaderamente monstruosas: sus impactos no se pueden limpiar ni borrar –la contaminación creada por radiación impactará no sólo en aquellos que vivan en la región en ese momento, sino también en las generaciones futuras. No hay tecnología capaz de limpiar la radiación de forma eficiente. Persiste durante un largo período de tiempo y la limpieza es un proceso caro y peligroso de alcances limitados.

Hay otro doloroso paralelismo entre los impactos de las armas nucleares y los desastres nucleares: el impacto social. Luego de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, la gente en Fukushuma está siendo estigmatizada por algún sector de la prensa y sitios de Internet que sugieren que las mujeres de Fukushima son “bienes dañados”. La estigmatización atravesará varias generaciones.  Por el bien de nuestros hijos y el de las generaciones futuras, debemos parar a nuestros el desarrollo de nuestros gobiernos en este ámbito, y elegir un futuro más verde y pacífico.

 

Publicado por Natalia Berninzoni

0 Comentarios

Testimonio del fotógrafo herido por Gendarmería en acción de Greenpeace en central nuclear Embalse

 

Diario Miradas al Sur

El lunes pasado, al cumplirse dos años del desastre nuclear en Fukushima, Japón, decenas de activistas de Greenpeace junto a un reportero gráfico y un camarógrafo ingresaron de manera pacífica a la central de Embalse en Córdoba para demostrar sus enormes fallas de seguridad y el enorme riesgo que conlleva la energía nuclear. Durante la acción, el fotógrafo Diego Martínez y varios activistas de Greenpeace fueron agredidos por Gendarmería. Martínez, sufrió una rotura de ligamento cruzado en su rodilla, producto de una agresión de un gendarme y debió ser trasladado al Hospital de Santa Rosa de Calamuchita. El diario Miradas al Sur hoy publicó su testimonio personal sobre lo vivido. Desde la organización repudiamos los hechos agresivos y nos sorprende que Gendarmería ataque de forma tan brutal a activistas pacifistas mientras desatiende la seguridad de un recinto tan peligroso como una central nuclear. Compartimos el relato de Diego con ustedes:

“El pasado lunes me encontraba en la ciudad cordobesa de Embalse, haciendo una cobertura fotográfica para Greenpeace. El objetivo de los ambientalistas era mostrar la vulnerabilidad de la Central Nuclear Embalse, escalar el edificio del reactor y desplegar un enorme cartel con la leyenda “Basta de peligro nuclear”.

“Necesitamos que vos te quedes en la base junto con los otros activistas y que fotografíes la situación. No debería pasar nada, pero necesitamos que documentes cuando venga la gente de seguridad o el personal de la planta. Queremos demostrar, ante todo, la fragilidad que tiene esta planta nuclear, desde todo punto de vista”, me dijo Mauro Fernández, coordinador de la campaña. Eso fue todo lo que tenía que saber de la acción que se llevaría a cabo.

A las 10.30, de la misma forma que uno abriría el garaje de su casa, dos activistas abrieron el portón principal, y así entramos a la planta los 37 activistas vestidos con overoles naranja, un camarógrafo y yo. Sólo un guardia de seguridad privada intentó fallidamente detenernos y en aproximadamente cinco minutos nos encontrábamos todos bajo la escalera que sube al reactor. El guardia de seguridad apareció de nuevo con un gendarme e intentaron impedir el ascenso, pero los activistas rápidamente formaron un cordón humano y los escaladores ya estaban camino a su misión.

Durante los siguientes 25 minutos se fueron haciendo presentes diferentes personas de la planta que solicitaban a los activistas que se retiraran, a lo que una de las activistas le respondió que se trataba de una acción pacífica y que en breve nos iríamos,luego de desplegar una bandera con un mensaje antinuclear. Inmediatamente, comenzaron a llegar varios gendarmes. Uno de ellos nos sacaba fotos en forma individual.

Segundos después, varios oficiales rodearon al camarógrafo y otros tantos avanzaron en forma de semicírculo hacia mí contra una pared. No hubo un solo momento donde me hayan advertido de forma oral que me quedase quieto, que iba a ser detenido. Simplemente se acercaban e iban extendiendo los brazos para agarrarme. Les pedí por favor que no me tocaran, que era personal de prensa y estaba sólo trabajando. Vi que el intento de agarrarme no cesaba, intenté escapar pero un grupo de hombres vestidos de civil, aunque con el chaleco de Gendarmería, me cortó el paso.

Me sentí totalmente acorralado, alcé la cámara y comencé a disparar en ráfaga. En ese momento, un gendarme me tiró un manotazo hacia la cámara, logró quitármela y bajarme el brazo. De ahí una de las últimas imágenes que tomé.

Luego de esto quedé totalmente inmovilizado, con mis dos brazos por detrás tomados por no menos de 5 gendarmes. Una persona vestida de civil, perteneciente a la planta me quitó mi segunda cámara, que tenía colgando del chaleco. Uno de los gendarmes comenzó a doblarme el dedo anular hacia atrás de la palma con mucha fuerza.“Pará, me estas rompiendo el dedo; pará por favor”, le grité. Desesperado por el dolor intenté aflojar la tensión tirando el peso de mi cuerpo hacia un lado.

Con su pierna pegada a mi pierna izquierda el oficial me hizo una toma, amarrándome del hombro y ahí fue cuando sentí el crack en mi rodilla izquierda y caí al piso gritando de dolor: “¡Me rompiste la rodilla!”. En el suelo, recibí todo tipo de patadas y golpes en la nuca, al tiempo que me ponían las esposas.

Junto con los activistas quedamos detenidos en el destacamento de Gendarmería por una hora, hasta que me trasladaron, custodiado, al hospital Eva Perón de Santa Rosa de Calamuchita. Allí, un traumatólogo me diagnosticó rotura de ligamentos, a confirmar con una resonancia magnética. Mi equipo fotográfico hasta el día de hoy está incautado en Gendarmería pero, por suerte, pude esconder la tarjeta de memoria, hacerla llegar al editor de fotografía, Martín Katz, quien transmitió todas las imágenes a los medios, y as,í cumplir con mi tarea.

Ayer, el resultado de la resonancia comprobó la rotura de los ligamentos cruzados, el ligamento lateral derecho y una fractura de platillo tibial. Son dos operaciones diferentes y varios meses de recuperación.”

Nuestros activistas entraron en el recinto de Embalse caminando, sin encontrar ninguna oposición policial ni medida de seguridad o protección de acceso. Una vez dentro y sobre el edificio del reactor nuclear es cuando Gendarmería actuó con esta violencia. Desde hace más de cuarenta años Greenpeace ha realizado acciones para denunciar las agresiones al medio ambiente de forma totalmente pacífica.



Publicado por Laura Colombo

3 Comentarios

Greenpeace a dos años del desastre nuclear: “Hay esperanza en Fukushima”

 

Hoy se cumplen 2 años desde que ocurrió un desastre que podría haberse evitado: la catástrofe nuclear de Fukushima (Japón). Para recordarlo, el Director Ejecutivo de Greenpeace de Japón, Junichi Sato, escribió unas palabras sobre la situación actual de las víctimas, la responsabilidad de las empresas involucradas y el futuro de la energía nuclear en su país. Lo compartimos con ustedes:

Al conmemorarse el segundo aniversario del desastre de Fukushima, en Japón aún sentimos la tragedia, pero también tenemos esperanza. Mientras que muchas personas lloran a las madres, padres, hermanos, abuelos y niños que se perdieron por el terremoto, quienes lograron huir del desastre natural han podido regresar a sus hogares, intentando reconstruir sus vidas y comunidades de la mejor manera posible.

Sin embargo, el desastre continúa para quienes siguen sufriendo los efectos de la contaminación radiactiva de Fukushima. Muchas zonas siguen siendo inhabitables, dejando a más de 160.000 personas evacuadas sin hogar y sin la posibilidad de reconstruir sus vidas por no contar con una compensación adecuada.

Muchas familias y comunidades están en bancarrota, la ruina financiera es común, así como los divorcios o las crisis nerviosas. Según estimaciones recientes, las tasas de cáncer probablemente aumentarán en la región de Fukushima. Esto tiene gran influencia en la mente de las personas y los suicidios están aumentando en la zona. Es falso decir que nadie ha perdido la vida como consecuencia del desastre nuclear.

Esta tragedia permanente para las víctimas de la catástrofe nuclear es consecuencia directa de un sistema que no proporciona compensaciones justas ante un desastre nuclear de tal magnitud. Este sistema protege esencialmente a la industria nuclear, no a las personas. Esto es una clara injusticia.

El costo estimado de la catástrofe de Fukushima ronda los 250 mil millones de dólares. Tepco, una de las empresas de servicios públicos de energía más grandes del mundo, debió ser nacionalizada por no poder hacerse cargo de esos costos. Finalmente, son los contribuyentes quienes están pagando la cuenta.

Peor aún así, el sistema ofrece una mayor protección a empresas como General Electric, Hitachi y Toshiba. Estas compañías construyeron la planta de Fukushima basándose en diseños defectuosos de reactores. Sin embargo, regulaciones laxas permiten que evadan sus responsabilidades y no paguen un centavo para ayudar a las víctimas. A su vez, estas empresas no demuestran demasiada voluntad para ayudar.

La gran diferencia entre los costos de un desastre nuclear y lo que paga la industria nuclear debería hacernos enojar a todos.
Esta realidad, al igual que otras verdades dolorosas sobre la energía nuclear, ha golpeado a miles de japoneses. Ellos se han levantado en señal de protesta.
El año pasado escribí acerca de la esperanza y la nueva "revolución Hydrangea". Cientos de miles de manifestantes inundaron las calles de Tokio en torno a la residencia del primer ministro y el parlamento. Estas protestas continúan, y el apoyo a la eliminación total de la energía nuclear en Japón va en aumento.

La gente está enojada, en primer lugar por la decisión del gobierno anterior de reiniciar una planta de energía nuclear después de que todas fueran apagadas tras los colapsos de Fukushima. Ahora también están enojados por los planes del nuevo gobierno de reactivar más reactores y reanudar su construcción.
Esta movilización social ha tenido cierto éxito, ya que ahora sólo están funcionando dos de los reactores de Japón. El resto permanece inactivo, y no pasará mucho tiempo hasta que los dos reactores que funcionan en la planta de Ohi una vez más sean cerrados por mantenimiento, dejando a Japón sin energía nuclear, una vez más.

Necesitamos poner fin a los desastrosos experimentos vinculados a la energía nuclear. Hemos demostrado que podemos vivir sin este tipo de energía el verano pasado, y lo haremos de nuevo.

Debemos seguir hablando, de forma clara y fuerte, sobre este desastre hecho por el hombre y erradicar para siempre la energía nuclear.

Durante la última semana, personas de Argentina, Bélgica, Canadá, Chile, Colombia, Francia, Alemania, Hong Kong, Sudáfrica, Corea del Sur, Suecia, Suiza, Austria, Dinamarca, Finlandia, India, Jordania, Luxemburgo , Eslovenia, España, Turquía y los EE.UU se unieron a nuestra campaña, exigiendo que las empresas responsables de la catástrofe nuclear se hagan cargo de los daños que causan.

Vos podés ayudarnos. No tenemos la posibilidad de detener desastres naturales, pero si evitar los generados por el hombre.

No podemos devolverle al pueblo de Fukushima lo que han perdido, pero si mantenernos unidos y asegurarnos que reciban una compensación justa y sean recordados, para que nadie sufra otra vez por una catástrofe nuclear.Esperamos que el gobierno japonés preste atención al reclamo de su gente y deje de hablar sobre energía nuclear, para finalmente impulsar las energías renovables.

Participá ahora – Exigi que General Electric, Hitachi y Toshiba que paguen por su responsabilidad en el desastre de Fukushima. Hacé click aquí

 



Publicado por Laura Colombo

0 Comentarios

Greenpeace en Córdoba: llegó el momento

Hoy te quiero contar una noticia muy importante, de la que vos vas a poder formar parte. Pero antes, hagamos un poco de historia (¿te aburre la historia? ¡Pasá al último párrafo!). Desde sus orígenes, allá por 1971 en Canadá, Greenpeace pone el cuerpo pacíficamente para frenar los impactos de la energía atómica en el planeta. En aquella oportunidad fue contra las pruebas nucleares de Estados Unidos en el archipiélago de Amchitka. Años después, en 1985, en Mururoa, contra las pruebas atómicas de Francia; cuando el Servicio Secreto Francés hundió el buque insignia de la organización: el Rainbow Warrior.

Durante décadas, hemos trabajado contra la proliferación de armas nucleares, las pruebas atómicas y el disparate de generar electricidad con energía atómica. Si bien tuvimos éxito en frenar o demorar muchos proyectos, la realidad es que, a pesar de nuestro trabajo dentro del movimiento antinuclear global, tuvimos que lamentar desastres como el de Chernobyl o, hace mucho menos tiempo, en marzo de 2011, el de Fukushima, Japón.

Si bien el mundo parece aprender algunas lecciones y comenzar un abandono progresivo de la energía atómica, Argentina va en el camino opuesto. Uno de los mayores disparates del Plan Nuclear nacional es la intención de extender por 30 años más un reactor obsoleto y peligroso como el de Embalse, en la Provincia de Córdoba, a sólo 100 kilómetros de la Ciudad y que pone en riesgo a más de 4 millones de personas en 300 km. a la redonda, además de enormes extensiones de tierra fértil cultivable.

Este es un plan del Gobierno Nacional que está tomando de rehenes a los ciudadanos cordobeses por insistir con su Plan Nuclear reflotado de la última dictadura militar. No queremos una Córdoba rehén del peligro atómico durante treinta años más. Queremos una Córdoba limpia, segura y renovable. Una Córdoba que vuelva a ponerse al frente de los grandes cambios sociales necesarios para el país y lidere la [r]evolución energética que Argentina necesita. Que le cierre la puerta al reactor atómico de Embalse y a Dioxitek, y beneficie la inserción de fuentes renovables en su territorio.

Por eso, y conjuntamente con la sociedad civil cordobesa que durante años está avanzando en esta dirección, Greenpeace está trabajando fuertemente en la provincia para lograr el cierre definitivo de Embalse. Pero para hacerlo necesitamos ser más, fortalecernos y crecer. Por eso te necesitamos a vos. Buscamos gente como vos que se sume al Grupo de Voluntarios de Greenpeace en Córdoba y nos ayude a tener una provincia libre del peligro nuclear y liderando la transición energética necesaria en el país. Sumate ahora como voluntario de Greenpeace en Córdoba haciendo click en este enlace.

Nuestra próxima reunión de nuevos voluntarios es el próximo jueves 22 de noviembre a las 19 hs., en Av. Emilio Olmos 227, Ciudad de Córdoba. Si querés saber más sobre cómo podés ayudarnos, anotate AHORA como voluntario en este enlace, y confirmá tu asistencia a greenpeace.cba@gmail.com

Nos vemos pronto y gracias por tu apoyo.


Mauro Fernández | Campaña de Energía | Greenpeace en Argentina
Contacto: @mnfernandez

Publicado por Mauro Fernandez

0 Comentarios

Megatormenta Sandy: Estados Unidos teme un nuevo Fukushima

Desde Greenpeace en Argentina ponemos nuestro pensamiento y nuestra energía con los ciudadanos estadounidenses afectados por la megatormenta conocida mundialmente como Sandy. Al mismo tiempo que exigimos que la regulación de las plantas nucleares priorice la seguridad pública y no cree el marco para un nuevo Fukushima.

La información oficial indica que los fuertes vientos y el creciente nivel del agua oceánica, producto de la megatormenta Sandy, ponen en peligro a varias plantas atómicas de la costa noreste de los Estados Unidos. Durante la tormenta ya son tres los reactores que se han apagado, mientras que otro se mantiene en alerta en New Jersey, por los altos niveles de agua registrados.

Los tres reactores apagados son Nine Mile Point 1 e Indian Point 3, en Scriba y Buchanan, New York, respectivamente; y Salem Unit 1, en Hancocks Bridge, New Jersey. Los dos primeros, sufrieron problemas en la red eléctrica. Salem Unit 1 sufrió inconvenientes en los sistemas de refrigeración del sistema secundario producto de los altos niveles del río y escombros hallados en la toma de agua.

En el siguiente enlace puede verse el comunicado completo de la Comisión Regulatoria Nuclear de los Estados Unidos (NRC, por sus siglas en inglés): http://www.nrc.gov/reading-rm/doc-collections/news/2012/12-043.i.pdf

¿No tienen suficiente para preocuparse los ciudadanos de la costa noreste estadounidense que, además, deben rezar para que todo salga bien en las plantas atómicas? ¿Por qué deben estar pendientes de que no ocurra un nuevo Fukushima?

Eso es parte del disparate en el que nos sumerge la tecnología nucleoeléctrica. En marzo de 2011, Japón debió lidiar con una triple catástrofe. El terremoto y el tsunami no podían evitarse; Fukushima sí. ¿Qué tipo de fuente energética es una que ante una inclemencia climática, en lugar de estar al servicio de la ciudadanía la pone aún más en riesgo? En pleno siglo XXI, existe la tecnología para abandonar definitivamente la nuclear y pasar a un futuro renovable, limpio y seguro tanto para la red eléctrica como para la población.

Una vez más, enviamos nuestro pensamiento a los ciudadanos estadounidenses para superar este difícil momento y esperamos que la vigilancia de la NRC se haga en forma constante y transparente, para garantizar la seguridad de la población.

 

Mauro Fernández | Campaña de Energía | Greenpeace en Argenina
Contacto: @mnfernandez

 



Publicado por Mauro Fernandez

2 Comentarios

Las falsas esperanzas de los controles de radiación en Japón

La semana pasada, Greg McNevin, responsable de comunicaciones sobre energía nuclear de Greenpeace Internacional, junto a tres equipos de expertos en mediciones de radiación salieron a las calles de las ciudades de Fukushima e Iitate, ambas ubicadas en una región altamente contaminada, para medir y evaluar las amenazas de contaminación. En base a su experiencia, Greg escribió unas palabras para compartir con nosotros:

“Como en anteriores viajes, pudimos comprobar que han disminuido las dosis de exposición a la radiación en unas pocas áreas, pero aún quedan muchas otras densamente pobladas en las que no ha sucedido lo mismo. Lo más preocupante, sin embargo, son las estaciones de seguimiento gubernamentales que hay por la ciudad.

A principios de este mes ciudadanos y científicos expresaron su preocupación porque el gobierno japonés estaba manipulando las lecturas de radiación de estas estaciones de control oficiales.

La historia era familiar para nosotros, ya que en marzo de este año, durante la realización de controles de radiación en un parque en las afueras de Watari, nos encontramos con un puesto de control oficial de radiación recién instalado. Esta estación mostró un nivel relativamente bajo de contaminación en comparación con los niveles que se habían medido previamente, pero estaba colocada justo en medio de una pequeña área que había sido claramente descontaminada. Habían cambiado el suelo, pero nada más salir del área mencionada, los niveles de contaminación aumentaron considerablemente, manteniéndose mucho más altos en todo el parque… excepto en la zona que rodeaba al poste.

Desde el 16 hasta el 19 de octubre Greenpeace ha comprobado 40 puestos de vigilancia en toda la ciudad de Fukushima. En el 75% de los casos las lecturas de radiación en el área lindante a los puestos fueron inferiores a las lecturas de su entorno inmediato. Sin embargo, los niveles de contaminación a un radio de 25 metros de los puestos eran hasta seis veces mayores que en los propios puestos de control.

Las autoridades sostienen que no tienen la intención de inducir a error. Pero para quienes viven o pasan por allí, las cifras maquillan los verdaderos niveles de radiación. Paralelamente, los trabajos de descontaminación siguen siendo irregulares. Nuestros equipos encontraron que aún quedan muchos puntos de elevada actividad en todas las comunidades y poco se está haciendo por limpiarlos.

Solo vimos unos pocos grupos de trabajadores de limpieza en la ciudad de Fukushima en la semana que estuvimos allí. Por el contrario, sí observamos a muchos trabajadores de descontaminación en la región de Iitate. Se trata de una zona montañosa, boscosa, y es muy complicado eliminar allí toda la contaminación del medio ambiente. Incluso una vez que se hayan limpiado las casas y lugares de trabajo, el riesgo de recontaminación del área es alto: cada ráfaga de viento, tormenta, lluvia o nieve derretida en primavera, volverá a traer nuevas concentraciones de radiación.

En este viaje hemos hablado con residentes de Iitate, y lo que todos tienen en común es un claro descreimiento hacia la información oficial, y poca confianza en la capacidad del Gobierno para solucionar los problemas de contaminación radiactiva con los que conviven todos los días. Hay una sensación palpable de pérdida, y si bien es claro que la gente desearía volver y reconstruir sus vidas, muchos saben que la vida tal y como la conocían ya no volverá. Con sus casas, lugares de trabajo y campos contaminados, ahora están buscando dar un cierre a la situación y recibir una justa compensación para poder empezar de nuevo en otro lugar.

Esto no solo pone de manifiesto una vez más la implacable minimización de la gravedad y el alcance de este desastre nuclear por parte del Gobierno japonés , sino que también habla, una vez más, de su incapacidad para poner la salud y la seguridad de su población por delante de intereses políticos. Se está subsidiando la caza de ballenas, en vez de utilizar el dinero para reconstruir Fukushima o para dotar a los trabajadores de una planta de controles sanitarios adecuados.”

Resultados de las mediciones:

Traducción de Raquel Montón (@raquelmonton) responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace

Sumate al movimiento anti-nuclear. Decile NO a la energía nuclear, hacé click acá



Publicado por Diego Solari

0 Comentarios

Lituania votó: “¿Nuclear? No, gracias”

 

Tengo una excelente noticia para contarte. Este domingo, el gobierno de Lituania realizó un referéndum para conocer la posición de la población respecto a la construcción de una nueva planta atómica en la ciudad de Visaginas en sustitución de la Central Nuclear de Ignalina cerrada en 2009, y la gente se hizo escuchar. Más del 65% le dijo NO a la construcción la nueva planta atómica. Desde Greenpeace felicitamos al pueblo de Lituania por ese claro y rotundo NO al avance de la energía atómica.

En las semanas previas al referéndum, el gobierno lituano negó el acceso al país a expertos invitados al Parlamento con una posición contraria a la energía nuclear. Algunos miembros del Parlamento llegaron a catalogar a los críticos de esta tecnología como agentes de Rusia, e incluso de traidores.

A pesar de esta batalla desigual, de la costosa campaña de relaciones públicas de la industria nuclear y la connivencia del gobierno, el referéndum no sólo fue una victoria del pueblo lituano. Fue una victoria de la democracia, contra la intimidación del sector nuclear apoyado por el gobierno central.

En Sudamérica, sólo Brasil y Argentina tienen reactores atómicos para generar electricidad. Argentina avanza con el Plan Nuclear de su última dictadura militar y no abre ningún proceso participativo, ni de deliberación pública. Así pretende extender la operación del reactor atómico de Embalse, en la provincia de Córdoba, que comparte propiedades de diseño con Chernobyl, está sobre una falla sísmica y, como si fuera poco, tiene su vida útil de diseño vencida. Embalse es la primera usina nuclear de Sudamérica que debe apagarse definitivamente.

Por otro lado, Brasil ya prometió que no construirá nuevas plantas atómicas, al menos hasta 2021, y demostró que la energía nuclear es innecesaria para el desarrollo del país y de la región. El gobierno argentino debe darse cuenta de que puede prescindir de esta tecnología cara y peligrosa para satisfacer su demanda eléctrica y producir más para la región.

Esta tecnología cara, sucia y extremadamente peligrosa puede ser sustituida por fuentes renovables, limpias y seguras, cuyos recursos abundan en nuestro continente. Para un futuro sustentable, justo y armónico con la naturaleza, es necesario comenzar un abandono gradual del paradigma fósil y nuclear. Nada justifica avanzar con esta tecnología a la espera de un nuevo Chernobyl o un nuevo Fukushima en nuestro continente. En Chernobyl, la industria nuclear culpó al sistema político soviético. En Fukushima a la ferocidad de la naturaleza. ¿A quién culpará cuando un reactor sufra un accidente grave en Sudamérica?

El ejemplo de Lituania es una gran inspiración. Podemos tener un futuro energético soberano, limpio, seguro y renovable.

Hacé escuchar tu voz. ¡Decile NO a la energía atómica en Sudamérica! Hacé click aquí.

 

Mauro Fernández | Campaña de Energía | Greenpeace en Argenina
Contacto: @mnfernandez

 

 



 

Publicado por Mauro Fernandez

2 Comentarios

Nuevo video de Kumi Naidoo, director de Greenpeace Internacional: “Vivir por una causa”



Con motivo del pronto cumplimiento del tercer aniversario como Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional (será en noviembre), Kumi Naidoo escribió un emotivo post en el que reflexiona sobre qué es lo que lo acercó a Greenpeace, cómo ve los nuevos desafíos que enfrenta la organización y presenta la primer pieza de una serie de videos personales. Lo compartimos con ustedes:

“Este noviembre se cumplen tres años desde que fui nombrado Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional. Llegar a Greenpeace representó para mi una oportunidad de poder ser parte de una organización que ha tomado – y sigue tomando – un papel de liderazgo a la hora de advertir acerca de los peligros de la destrucción del medioambiente y el cambio climático.

Greenpeace es un movimiento que ha realizado sus campañas de manera consistente a través de acciones directas no violentas y, en una era donde la desobediencia civil parecería ser la única manera en que podemos presionar a nuestros gobiernos, la manera en que Greenpeace trabaja es la más prometedora.

Sin embargo, seguimos siendo una organización que evoluciona, y mientras reflexiono sobre casi tres años de mandato, me gustaría compartir con ustedes algunas de las cosas que creo que Greenpeace representa hoy.

Me gustaría que consideraran un lado distinto de Greenpeace; el lado que yo llegué a conocer. Para hacer esto, hoy también estoy lanzando una serie de videos web como parte de una nueva serie llamada ‘Viviendo para una Causa’.

En la serie, presento una mirada “desde adentro” de Greenpeace, apuntada a las personas que saben de nosotros pero quizás nunca pensaron en involucrarse con nosotros. También intento alcanzar a las personas que no hayan querido colaborar en el pasado.


Día a día me siento inspirado por la pasión y ambición de los activistas de Greenpeace – nuestra cara pública – pero también por los muchos individuos del “detrás de escenas” que ayudan a que nuestra organización opere sin sobresaltos.

Después de asumir mi nuevo papel en Greenpeace me sorprendí al ver que muchos de mis preconceptos sobre la organización no eran ciertos, y es esta sorpresa la que quiero compartir.

Ya sea la imagen del “activista hippie” con una gran barba, o la “anarquía de izquierdas” que nos suelen endilgar, mis percepciones de Greenpeace fueron desafiadas en casi todos los frentes.

Vivimos en un mundo hoy que ha visto de primera mano el fracaso del proceso multilateral en eventos como Rio+20, la fuerza y poder de los intereses corporativos en la arena política y el reducido espacio democrático que se le da a los movimientos civiles.

Todo esto hace que sea necesaria una nueva forma de activismo. Como una organización orgánica e internacional, Greenpeace está bien posicionada para responder a estos desafíos. De hecho, en los últimos tres años, cambiamos mucho la manera en que realizamos nuestras campañas y como nos organizamos.

Cambios en recursos

Uno de los cambios más importantes es a nivel político, donde reconocemos la creciente importancia del sur global.

Estamos cada vez más enfocando nuestros recursos en países como Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los llamados “BRICS”, y durante mi gestión fue allí donde se realizaron algunas de nuestras mejores campañas.

En China, donde no es sencillo operar para ninguna organización como la nuestra, la campaña global “Detox” (Desafío contra la contaminación) tuvo mucho éxito a la hora de asegurar compromisos de corporaciones globales que incluyen a Nike, Adidas y H&M, además de la mayor marca de indumentaria deportiva china Li-Ning.

Estas marcas internacionales ahora están responsabilizándose por sus cadenas de insumos y están trabajando con proveedores para eliminar el uso y vertido de químicos nocivos de sus procesos de producción y productos para 2020.

Esto tendrá un profundo impacto en ríos, lagos y vías fluviales en grandes países productores como China.

Respuesta de crisis

En Fukushima el año pasado demostramos nuevamente nuestra capacidad de responder de manera veloz en tiempos de crisis.

Tras el terremoto de marzo de 2011 y el resultante desastre nuclear, la red de especialistas en radiación de nuestro equipo nuclear investigó, documentó y expuso el alcance de la contaminación radioactiva más allá de la denominada zona de exclusión.
Ofrecieron información independiente a un público asustado, forzando a las autoridades relevantes a mejorar las medidas de protección.

Cada vez nos enfocamos más en responsabilidad corporativa y, en Indonesia, realizamos una campaña en contra de empresas multinacionales vinculadas con la deforestación.
Gracias a la presión de todos los que nos apoyan, empresas como Nestle y Mattel cambiaron sus fuentes de materia prima para ayudar a proteger los bosques y turberas de Indonesia.

Confrontación pacífica

A pesar de haber cambiado en varios aspectos, Greenpeace sigue siendo una organización que dice la verdad de frente ante el poder.

Si bien preferimos el diálogo, no tenemos miedo de confrontar de manera pacífica a las industrias destructivas y crear un sentido de urgencia por la acción.

El año pasado, cuando abordé la plataforma Leiv Eiriksson de Cairn Energy en las costas de Groenlandia – por lo que fui arrestado luego – llevé conmigo un petitorio firmado por 50.000 personas que nos apoyan de todo el mundo.

En contraste, este año, como parte de nuestra campaña de “Salvá el Ártico”, ya juntamos más de un millón de firmas de personas que nos apoyan en nuestro pedido de prohibir las perforaciones en busca de petróleo en el Ártico.

Esta es una clara señal de que más y más personas están perdiendo la fé en la habilidad de sus gobiernos de liderar, y por qué las organizaciones como Greenpeace siguen siendo importantes hoy.

Si todavía no sos miembro, es hora de ponerte a pensar en serlo.

Si bien apreciamos el apoyo financiero, cada vez más buscamos apoyo “social” a través de las varias actividades online de nuestras campañas.

Tu compromiso al final va a traer recompensas y no hay nada más recompensante que haber vivido por una causa.

Publicado por Franco Meconi

0 Comentarios

El desastre de Fukushima fue producido por el hombre

 

Un informe realizado por la comisión de investigación creada a instancias del Parlamento de Japón en diciembre pasado, concluyó que el desastre nuclear de Fukushima del 11 de marzo de 2011, fue “provocado por el hombre”. Esto comprueba lo que venimos advirtiendo en Greenpeace desde el momento de la tragedia, y que documentó en el informe “Las Lecciones de Fukushima”, publicado en marzo de 2012.

“El accidente de la central nuclear de Fukushima fue resultado de la connivencia entre el Gobierno, los reguladores y Tepco (Tokyo Electric Power, empresa propietaria de la planta), y la falta de gobernabilidad de dichas partes”, señala el estudio de la comisión independiente de investigación, en referencia al peor desastre atómico que ha vivido el mundo desde Chernobyl, en 1986. “Traicionaron de hecho el derecho de la nación a estar a salvo de accidentes atómicos. Por tanto, concluimos que fue causado claramente por el ser humano”.

Esto ocurre el mismo día en el que, por primera vez después de Fukushima, una central nuclear comienza a generar electricidad nuevamente luego de haber sido detenida, lo que obliga al Primer Ministro japonés Yoshihiko Noda a repensar la peligrosidad de reactivar las centrales nucleares, y es un golpe a la industria atómica que a lo largo de su historia ha buscado en lo ajeno la fuente de sus desgracias.

Es hora de hacerse cargo. En Chernobyl la industria culpó al sistema político soviético, en Fukushima a la naturaleza, ¿ya estarán pensando a quién echarle la culpa si algo sale mal en la Central Nuclear Embalse, en Córdoba?

Su vida útil ya se venció en marzo de 2012 y ahora opera sólo por una licencia otorgada por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), que no quieren hacer pública; tuvo fallas en los canales combustibles y debieron sacarla de servicio para cambiarlos, por el desgaste del tiempo y la operación en el reactor; está ubicada sobre una falla sísmica –la falla de Santa Rosa–, y así y todo, se pretende que siga funcionando casi hasta 2014, cuando saldría de servicio para extender su vida útil ¡30 años más! Esto pone en riesgo de evacuación o contaminación radiactiva a 4,4 millones de personas en hasta 300km alrededor de la planta, incluyendo la ciudad de Córdoba, uno de los mayores centros urbanos del país. Que no nos quiten también a nosotros el derecho a vivir sin desastres nucleares en nuestra tierra.

El concluyente informe de la comisión parlamentaria de investigación sobre Fukushima, debe dar una lección al sistema institucional nuclear argentino, en el que todos sus órganos –regulador (ARN), operador de las centrales (Nucleoeléctrica), promotor de la industria (Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA)– dependen del Gobierno Nacional, tanto directamente como a través de alguno de sus ministerios o secretarías. Incluso la ARN, que debe ser firme regulador de la actividad nuclear, comparte el edificio con la CNEA que la promueve. Un detalle simbólico, pero no menor para tener en cuenta los cercanos vínculos que hay en el sector.

A un año y medio de Fukushima, Argentina aún no tiene realizadas las pruebas de estrés y seguridad de sus plantas, sin embargo continúa haciendo promesas y firmando contratos para inaugurar Atucha II y extender la vida de Embalse, todo con dinero de los ciudadanos , aunque dejando su seguridad en última prioridad.

No podemos hacer la vista gorda a las condescendencias de esta índole en un sector tan sensible como el de la energía atómica. Celebramos que la comisión haya desenmascarado las trampas del sector nuclear. Con tu ayuda, seguiremos trabajando para que estos desastres no sigan ocurriendo, y para exigir que se garantice tu derecho a la energía sin poner en riesgo tu seguridad ni la de ningún argentino.

 

Mauro Fernández | @mnfernandez
Campaña Clima/Energía
Greenpeace Argentina


No esperes a sufrir consecuencias de un desastre latente para involucrarte y exigir el fin de la era nuclear en Argentina. Sumate y participá junto a nosotros. Decile NO a la energía atómica.

Publicado por Mauro Fernandez

1 Comentario

Cien mil personas contra la reactivación nuclear en Japón

 

Cien mil personas se manifestaron en Tokio frente a la Casa del Primer Ministro, Yoshihiko Noda, para protestar contra la reactivación de los dos primeros reactores después del desastre de Fukushima. Greenpeace acompañó el reclamo y hoy desde Argentina y otras oficinas del mundo, escribimos a las embajadas de Japón para exigir el fin de la era nuclear y que el país lidere una revolución energética basada en eficiencia y renovables.

Mauro Fernández, coordinador de la campaña de Clima y Energía de Greenpeace en Argentina, nos cuenta la importancia de esta manifestación:

Ayer comenzó a regir por ley, un régimen de tarifas fijas para la generación renovable –conocido como feed-in-tariffs–, que favorecen su inserción en la red eléctrica y aumentan su competitividad. Por otro lado, este próximo miércoles, dos reactores de la central nuclear de Ohi, Prefectura de Fukui, se convertirían en los primeros en volver a aportar energía nuclear a la red, por decisión del Primer Ministro, después del desastre de Fukushima.

Esto pone al gobierno de Japón ante una encrucijada histórica. Puede tomar el camino de las energías limpias, seguras y renovables, destinando sus esfuerzos a lograr una mejor competitividad y fomentando su despegue definitivo, o bien volver a un pasado que golpeó a su país con fuerza y sin compasión, dejando enormes pérdidas económicas para Japón, más de 13.000 km2 de tierra contaminados –equivalente a cinco ciudades de Buenos Aires–, la mayor descarga de elementos radiactivos al Pacífico, 150.000 evacuados (en un radio de hasta 80km a la redonda de Fukushima), y 573 muertes registradas como inducidas por el desastre nuclear.

Desde el desastre de Fukushima, los reactores japoneses comenzaron a apagarse gradualmente tanto por controles de rutina como por cuestiones de seguridad que los dejaban fuera de juego. El 5 de mayo de 2012, al detener el funcionamiento del reactor de Tomari, Japón quedó totalmente libre de energía atómica, sin sufrir de apagones, en gran parte por la adopción de medidas de eficiencia.

La tercera economía más importante del mundo, y tercera potencia nuclear en cantidad de reactores (54), demostró cómo podía sobrevivir y sobreponerse a una triple catástrofe (terremoto, tsunami y desastre nuclear) sin la necesidad de recurrir a la energía nuclear. Así y todo, puede alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2020, acordados en el Protocolo de Kyoto (1).

Con todas las condiciones dadas para que el país abandone definitivamente el peligro nuclear, el Primer Ministro Yoshihiko Noda ordenó la reactivación de dos reactores en la central nuclear de Ohi, prefectura de Fukui, incumpliendo los procedimientos establecidos luego del desastre de Fukushima, sin completar las pruebas de estrés de la central (como la resistencia sísmica o la construcción de muros de contención de tsunamis), ni designar una organización independiente que revise el estado de seguridad de los reactores.

La respuesta del pueblo japonés indignado no se hizo esperar. Cien mil personas salieron a la calle en lo que fue una de las manifestaciones más importantes en la historia de Japón, en forma absolutamente pacífica y con técnicas de resistencia no violenta, encadenándose a las vallas frente a la Casa del Primer Ministro en Tokio, y exigiendo el fin de la era nuclear en Japón. Nadie fue arrestado, y hoy la movilización se movió a Ohi, donde los activistas bloquearon el ingreso a la central durante más de doce horas.

Me enorgullece y emociona profundamente ver cómo un pueblo puede tomar la calle en el legítimo reclamo de sus derechos, de su seguridad y la de sus familias, exigiendo poner un freno a la energía nuclear e incidir participativamente en su futuro como nación. Tenemos que tomar el ejemplo de nuestros hermanos japoneses que se recuperaron de un desastre a base de coraje, activismo y participación directa.

Desde Greenpeace en Argentina enviamos una carta al Primer Ministro, Yoshihiko Noda, a través de la Embajada local, exigiendo que se frene la puesta en marcha de los reactores de Ohi, se abandone la reactivación nuclear y se invierta en el despegue renovable que podrá poner a Japón en la ruta hacia el cumplimiento de sus metas de reducción de emisiones a 2020, asegurando su economía y política energética a largo plazo.

Es inadmisible que los gobiernos sigan demostrando su adicción atómica a espaldas de los pueblos a los que representan. No tomes como ajenos los planes atómicos de Argentina. No esperes a sufrir consecuencias de un desastre latente para involucrarte y exigir el fin de la era nuclear en Argentina. Sumate y participá junto a nosotros. Decile NO a la energía atómica.

 

Mauro Fernández | @mnfernandez
Campaña Clima/Energía
Greenpeace en Argentina

 

Para leer la carta que envió hoy Greenpeace a la embajada de Japón por la reactivación nuclear, hacé click aquí

(1) El escenario de [r]evolución energética para Japón realizado por Greenpeace –descargá la versión en inglés–, muestra como Japón puede diversificar su matriz energética abandonando los combustibles fósiles sin caer en la trampa de la nuclear, y aún así alcanzar sus metas de reducción de emisiones de CO2 para 2020.

Publicado por Mauro Fernandez

2 Comentarios

Diseño y Desarrollo: Citricox
Gestionado con WordPress

Ingresá tu email: