Una voluntaria te cuenta cómo fue participar en un reclamo público por una Córdoba No Nuclear

Desde 2012 el grupo de voluntarios de Greenpeace en Córdoba viene trabajando, junto a otras organizaciones en el proyecto de ley Córdoba No Nuclear, cuyo texto propone liberar el territorio provincial del peligro atómico. Hace una semana, los voluntarios reclamaron a Alicia Pregno, presidenta de la Legislatura, que promueva el debate nuclear en la provincia. Alfonsina, una voluntaria que participó te cuenta en primera persona su experiencia:


“Durante muchas reuniones nos hablaron de los principios de Greenpeace y las preocupaciones que se debían tener durante una actividad. Desde que ingresé, esperaba tener la oportunidad de ponerlo en práctica y unir mi pedido en una protesta no violenta. El momento llegó, los nervios, la ansiedad y la intriga comenzaron a sentirse. Millones de preguntas pasaban por mi cabeza ¿Cómo será? ¿Qué debo hacer? ¿Y si me sale mal? Pero no se ocurría un mejor lugar donde estar.

Las consignas eran claras y concisas, caminar rápido, todos juntos, pararse en la formación que teníamos con la cinta roja en la boca y estar atentos por algún cambio de formación. Simple. Pero tan complejo a la vez. Porque que en esa sencilla actividad, representamos al pedido de 30 mil cordobeses que piden una Córdoba No Nuclear.

De repente ya estábamos ubicados en la posición que nos correspondía, ya habían comenzado las miradas ajenas, la intriga en las personas, el apoyo de algunos, el desacuerdo de otros, pero ya estábamos ahí, con nuestra cinta roja en la boca.

El sentimiento de ese momento, de estar luchando en conjunto por algo y hacer públicas nuestras convicciones, es indescriptible. Esas miradas cómplices, el lograr entendernos con cada uno de los voluntarios sólo con un gesto; la atención minuciosa de los compañeros que se preocupaban por nuestro bienestar ; el orgullo de escuchar las felicitaciones de las personas que pasaban, y nos decían frases como “Gracias chicos, muy bien sigan así”. La protesta que llevábamos adelante estaba dando frutos. Las personas se acercaban para ver cómo se podía ayudar, cómo difundir, los medios llegaban y hacían eco de nuestro pedido.


No todos estaban de acuerdo con nuestro reclamo. En particular un comentario me llegó: “¿Para qué hacen eso? Si no van a lograr nada”. En ese momento me sentí aún más orgullosa de ser parte de la protesta que estábamos realizando. Y todo tuvo más sentido, porque no podemos permitir que nos silencien. La Central de Embalse está operando con su licencia original de diseño vencida desde el 2012 y pretenden extender su vida útil 30 años más. Esto pone en peligro a millones de los habitantes que elegimos esta provincia. Córdoba se merece y debe tener el debate nuclear que la ocasión requiere. Yo elijo hacer esta lucha por mi, por los que quiero, por los que vendrán; pero también por los que no están de acuerdo.

Los comentarios negativos se disuelven en el aire cuando la convicción es fuerte, y no hay obstáculos que no se superen. Esto es solo el comienzo, solo empezamos a prender el motor de algo grande, y si todos empujamos para el mismo lado, vamos a mover montañas. Entre todos podemos lograr un cambio y un mundo mejor es posible.”

Vos tambien sos parte de este reclamo. Entrá a www.cordobanonuclear.org y pidamos juntos una provincia de energías limpias y sin peligro nuclear.


Publicado por Cecilia Alemano

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Conocé cuáles son los principales desafíos ambientales para el nuevo mandato de Dilma Rousseff en Brasil

Después de una reñida elección, los votantes decidieron que Dilma Rousseff continuará los próximos cuatro años al frente de la presidencia de la república. En cuanto a políticas medioambientales la pregunta es si acumulará cuatro años de atraso. A juzgar por su falta de compromiso con el tema durante las elecciones, es posible que sí.


Dilma se negó a presentar propuestas ambientales durante las elecciones. Sostuvo que seguirá con la línea de su primer mandato. Y esto puede ser una muy mala noticia para el área del medio ambiente.

A cargo de Brasil, Dilma tuvo una administración que ha hecho que el país vaya a contrapelo de la protección de la naturaleza. ¿Era su lapicera la que firmó la amnistía para los criminales ambientales en el nuevo código forestal? Como resultado, la caída de la deforestación del Amazonas se interrumpió y, en el último período de medición, el país registró un aumento del 29% en la destrucción de los bosques. Datos recientes demuestran que este año tenemos una nueva tendencia alcista.

El gobierno actual también permite ejecutar proyectos de ley en el Congreso que ponen en peligro Unidades de Conservación y Tierras Indígenas. La preocupación por la preservación de bosques aumenta al verificarse el fracaso de Rousseff en crear nuevas áreas protegidas en el país. En comparación, en su primer mandato, Lula creó 20 millones de hectáreas de bosques protegidos y Fernando Henrique otros 8 millones. Dilma no ha llegado a los talones de ninguno de ellos, con 0,7 millones, muchas de las cuales se pusieron en protección hace unos días, al calor de la elección.

La meseta también se ve en el problema de la tala ilegal y la violencia en la Amazonia. Debido a la falta de gobernabilidad, la industria maderera está destruyendo el bosque en silencio y de manera agresiva e ilegal. La situación se ve alimentada por la falta de control y supervisión. No sólo los árboles son víctimas: la violencia recae contra los partidarios de los pueblos tradicionales y los derechos de la tierra, con asesinatos por hombres armados e impunidad derivada de la ausencia del Estado.

En el ámbito internacional, el país perdió el papel vital que desempeñó en las discusiones sobre la protección de los bosques para ser protagonista de escenas lamentables. En una reunión reciente de la ONU, el gobierno brasileño se negó a firmar la declaración de Nueva York, un documento que pide el fin de la deforestación en todo el mundo. La declaración cuenta con 150 firmas, incluyendo 20 estados, 40 empresas que operan a nivel mundial y más de 32 países. El gobierno no sólo debió haber firmado el documento, si no que debió contribuir a que su contenido fuera aun más ambicioso. En su lugar, sólo se disculpó, diciendo que no conocía el texto. Países como Togo, Liberia, Etiopía, Francia, Alemania y los EE.UU. conocían y firmaron el documento.

Los problemas con la agenda ambiental continúan en materia de generación de energía. A pesar de anunciar en todo el mundo que el país invierte en energías renovables, el Plan Decenal de Expansión de Energía, anunciado en septiembre, predice que el 70% de las inversiones en el sector se dirige a los combustibles fósiles. Para las energías renovables como la eólica, la solar y la biomasa, será sólo del 9,2%, y para los biocombustibles, sólo el 6,5%. Casi la mitad de las inversiones previstas para la expansión de la electricidad instalada se enfrenta a las grandes centrales hidroeléctricas, sobre todo en la Amazonía, que traen enormes impactos sociales y ambientales.

Tales decisiones sólo profundizan una crisis energética por la que transita el país. Hubo un aumento promedio del 30% en la factura de la luz de los brasileños. En los últimos cuatro años ha habido un aumento del 500% en las emisiones del sector eléctrico de los gases que calientan el planeta. Las soluciones a problemas tales como la energía solar, que podría abastecer a más de 10 millones de hogares, lo que genera más de 200 mil puestos de trabajo y descenso tanto de la factura y el costo ambiental del país, no son tenidas en cuenta.

En los últimos cuatro años, las emisiones brasileñas de sectores como la industria, la energía y la agricultura nunca dejaron de aumentar. El transporte público ha más que duplicado sus emisiones durante la última década, sin contar las pérdidas para la población de unos 100 millones de dólares anuales debido a los atascos de tráfico y el transporte público insuficiente.

Gran parte de esta pérdida se debe a la elección de la inversión en el transporte individual por sobre el transporte público. La prueba es que de los aproximadamente US $ 150 millones de dólares prometidos en los últimos años para la movilidad urbana, sólo el 30% fue de hecho convertida en mejoras para la población.

El saldo al final del primer mandato de Dilma, es que la disminución de la deforestación del Amazonas está amenazada, y que persiste una visión miope y sesgada en temas de energía y movilidad urbana, que hace caso omiso de los riesgos y pasa por alto el potencial de las fuentes de energía como el viento y el sol, abundantes en el país, pero abandonadas por el gobierno actual.

Rousseff no dijo qué hará en los próximos cuatro años. Pero cada día le exigiremos una responsabilidad más digna con el medio ambiente, a partir de la corrección de los errores de su primer mandato.


Publicado por Cecilia Alemano

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Por qué rupturas como la de LEGO y Shell abren una gran oportunidad para las empresas de tecnologías limpias


James Murray, editor del prestigioso sitio británico sobre economía sustentable businessGreen.com, escribió en su blog a propósito del fin de la sociedad de la fabricante de juguetes LEGO con la petrolera Shell, luego de nuestra campaña. Murray observa una interesante e imperdible oportunidad para las empresas de tecnología limpia de ocupar los espacios que dejan vacantes los viejos contaminadores del siglo XX.


La ruptura de LEGO con Shell ¿Podría ser una oportunidad para las empresas de tecnología limpia?

La última victoria en la campaña de Greenpeace contra los planes de Shell de explotar el Ártico podría presentar una gran oportunidad para los proveedores de energías y tecnologías verdes.

Uno puede amar u odiar a Greenpeace, pero hay que admirar su eficacia. Si la regla de todo casino es que la “casa siempre gana”, en las comunicaciones corporativas se puede decir que “Greenpeace siempre gana” . Los dictadores rusos y los gigantes de la industria de los combustibles fósiles pueden ser sumamente poderosos, pero cuando se trata de la guerra asimétrica entre los departamentos de relaciones públicas corporativas frente a los intrusos que se manifiestan con carteles satíricos casi siempre hay un solo vencedor.

“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”, escribió una vez Pablo Neruda. Del mismo modo, uno puede hacer unas cuantas declaraciones lamentando la injusticia de ser blanco de las ONG´s, y poner de relieve cómo la deforestación o perforar en el Ártico son temas complejos, pero no puede impedir que Greenpeace lo haga ver como un gran cretino que destruye el planeta.

La última empresa en reconocer esta realidad fue la fabricante de juguetes LEGO que con un tono de fatalidad anunció este mes que terminaría su asociación comercial con Shell. “Como hemos dicho antes, creemos firmemente que Greenpeace debería tener una conversación directa con Shell”, sostuvo Jørgen Vig Knudstorp, presidente ejecutivo del Grupo LEGO, antes de confirmar que “a fin de evitar cualquier malentendido y asegurar que nuestra atención no se desvíe de nuestro compromiso de ofrecer experiencias de juego creativas e inspiradoras” la empresa no renovaría su contrato de co-promoción con Shell.

Sin embargo, esto no es una entrada de blog acerca de si Greenpeace hizo bien o no en incluir a LEGO en su campaña para preservar uno de los últimos territorios vírgenes del mundo. (Ante la pregunta de si vale la pena protestar contra las compañías de combustibles si, después de todo, la economía mundial sigue siendo alimentada por la energía que ayudan a proporcionar, podríamos pensar que sí es realista pedir una mejor forma de combustibles fósiles. Consecuentemente, es válida la protesta contra las actividades específicas de ciertas petroleras y sus socias, que se benefician financieramente de ellas a la vez que las ayudan a obtener su legitimidad y licencia para operar.)

No, esto no es un post acerca de la ética de las protestas verdes; ésta es una entrada de blog acerca de lo que ocurre a continuación.

Como dice el viejo refrán, la desgracia de un hombre es la fortuna de otro. Una vez que LEGO se ve agraviada por Greenpeace, se crea una vacante para una campaña de promoción conjunta alternativa con una firma global diferente. El acuerdo con LEGO permitía a Shell vender su marca asociada a juguetes. Si Elon Musk, de Tesla o Carlos Ghosn, de Nissan, aún no llamaron a las oficinas de LEGO en Dinamarca con una propuesta de una estación de carga de coches eléctricos de LEGO, entonces se están perdiendo una gran oportunidad.

Shell utilizó a LEGO durante años para naturalizar y promover los autos y estaciones de servicio entre los niños. Las empresas líderes en coches eléctricos y otras tecnologías limpias deben mirar con atención para aprender de los maestros de la comercialización de combustibles fósiles.

La asociación de LEGO con Shell es sólo uno de muchos ejemplos donde las marcas de combustibles fósiles trabajan con las marcas más amadas. Todos estos casos presentan una gran oportunidad de mercado para las empresas de tecnología limpia. Por ejemplo, la Tate Gallery de Londres ¿se seguiría resistiendo a abandonar el patrocinio de la BP (British Petroleum) si un competidor de energías limpias igualara la generosidad filantrópica del gigante petrolero?

Se puede debatir si las asociaciones artísticas, caritativas y comerciales que se permiten innumerables marcas son un ejemplo de cómo las grandes empresas benefician a las comunidades en las que operan o si son un cínico ejemplo de lobby encubierto y lavado de reputación. Pero la realidad es que desde los equipos deportivos esponsoreados hasta los fabricantes de juguetes; desde museos a estudios de Hollywood preferirían trabajar con las modernas empresas de tecnología limpia más que con los viejos contaminadores del siglo pasado.

Es una ventaja que quienes trabajan en los departamentos de marketing y comunicación de los proveedores de tecnología limpia deben tener en cuenta. Después de todo, ¿quién no quiere jugar con un vehículo eléctrico de LEGO que se cargue en una estación eléctrica LEGO impulsada por una turbina eólica LEGO y un panel solar LEGO?


Publicado por Cecilia Alemano

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Gustavo Cordera, alarmado por la grave situación de los bosques en Salta y otras provincias del país

En el programa Duro de Domar en Canal 9, el reconocido cantante y compositor Gustavo Cordera manifestó su preocupación por la situación de los bosques bajo el actual gobierno nacional y en particular apuntó al gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quien está permitiendo desmontes que violan la Ley de Bosques: "¿Cómo se apoya a gobernadores que están destruyendo Salta? Urtubey, por ejemplo…", disparó.

Más de 266 mil personas ya le escribieron al gobernador Urtubey para que para de destruir nuestros últimos bosques nativos. Sumate ahora. Entrá a www.salvalosbosques.org.

Publicado por Cecilia Alemano

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¡Urgente! Agreden a ciudadanos y activistas de Greenpeace que intentaban salvar árboles en Turquía

Al noroeste de Turquía, habitantes de la villa de Yirka y activistas de Greenpeace fueron arrestados cuando se oponían pacíficamente a la construcción de una planta de carbón que ponía en peligro las plantaciones de olivos que son su medio de vida y su tradición:



"Yo cosecho aceitunas" dice el hashtag de la campaña que muestra a un pequeño junto a sus cajones de olivas


En la villa de Yirka, al noroeste de Turquía, el grupo Kolin, dedicado principalmente a la construcción, está intentando arrasar con kilómetros de plantaciones de olivos para instalar una planta de carbón. Funcionarios de esta compañía ingresaron junto a cien guardias de seguridad al área de los olivares para cortar los árboles en forma ilegal, a pesar de que hay una causa judicial en curso, a la par que agredieron y detuvieron a habitantes de la zona y a activistas de Greenpeace.

Estos árboles son el sustento de la población, que los utiliza para comercializar sus frutos, las aceitunas, así como el aceite que se obtiene de ellas. Desde que empezó el conflicto, Greenpeace Mediterráneo se unió a los manifestantes y presentó una demanda en su nombre. La organización sostiene que el Grupo Kolin debe esperar a que la Justicia regule la situación antes de continuar. Pero cientos de olivos ya fueron deforestados. Y ahora, cuando los habitantes del lugar y nuestros activistas trataron de intervenir pacíficamente, utilizaron la violencia contra ellos.

Nuestro abogado , Deniz Bayram, declaró que el objetivo de Kolin es “cortar todos los árboles de la zona esquivando todo proceso judicial. Antes que obtener permisos prefieren pagar multas y seguir adelante con su actividad ilegal", aseguró.

La Kolin Company incursionó en el área de olivares por primera vez el 17 de septiembre, para el proyecto de una central térmica; entonces cortaron 13 árboles. Después de ese día, los aldeanos comenzaron una guardia nocturna con el fin de proteger sus campos de olivos, pero la compañía ya logró talar más de 900 árboles.

El mes pasado nuestro barco Rainbow Warrior visitó Turquía para protestar contra la expansión de la industria del carbón. La tripulación del barco y miles de personas en todo el mundo estamos de pie con la gente del pueblo de Yırca para proteger de la construcción de una nueva central de carbón.

¡Es urgente! Acompañá el reclamo el reclamo de los pobladores de Yirca en Twitter con los hashtag #ZeytinimiKesme y #ProtectOliveTrees.


Publicado por Cecilia Alemano

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Infobae: “Intentaron silenciar una protesta justa”, dice el activista Hernán Pérez Orsi a un año de ser liberado en Rusia


Detenido en septiembre de 2013 junto a Camila Speziale y 28 compañeros en Murmansk, Rusia, por evitar un derrame de petróleo, el activista argentino Hernán Pérez Orsi hoy reivindica la defensa del medio ambiente, sea para proteger el Ártico o los bosques del noroeste de nuestro país. "La lucha es la misma", asegura. La compartimos con ustedes:



La nota publicada en en la edición dominical de Infobae.com

El ecologista argentino, que permaneció dos meses en prisión por participar de una protesta contra una instalación petrolera en el Ártico, relató para Infobae su experiencia en tierra rusa y llamó a seguir resistiendo contra la depredación del medio ambiente

Por: Hernán Pérez Orsi

Hace un año un grupo de treinta personas de diecinueve países enfrentamos en Rusia un proceso legal por cargos de piratería. Con acusaciones infundadas, sin evidencia alguna y con un sistema judicial cooptado por el poder político, se intentaba silenciar una protesta justa, legítima y pacífica.

En aguas internacionales, intentamos frenar la expansión de la frontera petrolera en el círculo polar Ártico, por parte de una de las empresas con el peor historial medio ambiental. El ya jaqueado clima mundial no puede soportar la carga que significaría quedarse sin su “Aire Acondicionado”, como llamamos a esta región que cumple un papel fundamental en la regulación de la temperatura del planeta.

Fue la necesidad de dar a conocer a la sociedad lo importante de la preservación del Ártico para su subsistencia lo que movió mi voluntad y la de mis 29 compañeros.

Hoy en nuestro país, además de la petrolera, hay otra frontera destructiva que crece: la sojera, cuya expansión está arrasando con los bosques nativos del norte argentino, un irrecuperable patrimonio natural. Grandes latifundistas, en complicidad con autoridades gubernamentales nada comprometidas con el mandato social del pueblo que los eligió, hacen trizas la Ley de Bosques, sancionada en 2007 y que juraron cumplir.

Con sus topadoras, arrasan con los derechos de quienes habitan este suelo, al que lo hacen con el frágil ecosistema del que no sólo dependen innumerables especies de flora y fauna, sino también un pueblo que sufre y ahoga en lágrimas el dolor de ver la destrucción a la que se somete su tierra ancestral.

Es la misma historia que se repite en muchas y diversas comunidades de la Argentina: terratenientes ávidos de la renta extraordinaria que ofrece el monocultivo, gobiernos cómplices con una idea de progreso del siglo XIX y un irrespeto por la ley propio de forajidos. La comunidad Wichí, aunada con la tierra, sufre estos avatares y es pasto que rumian terratenientes, políticos y oportunistas.

Hace un año en Rusia, sufrimos la sublimación de la criminalización de la protesta. Hoy son otros, como los hermanos Tejada, que resisten contra aquellos que desean saciar su sed por el petróleo y la soja, en su tierra ancestral formoseña y pagan con cárcel su voluntad de no ser parte de ese saqueo.

Cuando tuve la oportunidad de agradecer a Adolfo Peréz Esquivel su intervención y la de otros diez premios Nobel por la Paz en pos de nuestra liberación, me dijo algo que cada vez cobra mayor singnificado en mí: “La lucha es una sola”. Defendámosla.


Publicado por Cecilia Alemano

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Naomi Klein sobre la ruptura de LEGO con Shell: “Cómo hacer que los contaminadores paguen de verdad”


La periodista e investigadora canadiense Naomi Klein, autora de "No logo", "La doctrina del shock " y "Esto cambia todo: el capitalismo vs el clima", escribió un artículo para el diario inglés The Guardian donde destaca el divorcio entre la fabricante de juguetes LEGO y la petrolera Shell -tras una intensa campaña de Greenpeace- y señala la importancia de minar cada vez más la licencia social de las compañías basadas en los combustibles fósiles para que absorban los costos de la contaminación y su actividad sea por fin vista públicamente como lo que es: moralmente ilegítima. Compartimos con ustedes esta nota titulada “Cambio climático: cómo hacer que los grandes contaminadores realmente paguen":



Fotografía: Jiri Rezac /Greenpeace / PA

Cuando se supo, a través de un llamado telefónico, que la Universidad de Glasgow votó a favor de desinvertir su fondo de 128 millones de libras en las empresas de combustibles fósiles, , yo me encontraba en una habitación llena de activistas por el cambio climático en Oxford. Todos se pusieron a celebrar inmediatamente. Había un montón de abrazos y algunas lágrimas. Esta era grande – la primera universidad en Europa en tomar una medida como ésta.

Al día siguiente hubo más celebraciones en los círculos climáticos: la fabricante de juguetes LEGO anunció que no renovaría su contrato comercial con la petrolera Shell, un acuerdo de co-branding de muchas décadas que enseñó a niños de distintas generaciones cargar los tanques de sus vehículos de plástico en estaciones Shell. “Shell está contaminando la imaginación de nuestros niños”, decía un video de Greenpeace que enseguida se convirtió en viral, atrayendo más de 6 millones de vistas Entre tanto la presión aumentaba sobre la Tate Gallery en Londres para que terminara su relación con la British Petroleum.

¿Qué está ocurriendo? ¿Las compañías de combustibles fósiles – tóxicas para nuestro ambiente- se están volviendo tóxicas también en las relaciones públicas? Así parece. Estas empresas tienen en sus reservas mucho más carbono de lo que la atmósfera puede absorber de forma segura. Por eso la alcaldía de Oxford votó por desprenderse de ellas, y así lo hizo también la Asociación Médica Británica.

A nivel internacional, hay cientos de campañas de desinversión en combustibles fósiles activas en la universidad, muchas de ellas dirigidas a los gobiernos locales de la ciudad; las fundaciones sin fines de lucro y las organizaciones religiosas. Las victorias son cada vez más grandes.

En mayo, por ejemplo, la Universidad de Stanford de California anunció que se desprendería de su dotación de carbón de 18.7 billones de dólares. Y en vísperas de la cumbre del clima de la ONU en septiembre en Nueva York, una parte de la familia Rockefeller – un nombre sinónimo de petróleo – anunció que se despojaría de sus posesiones de combustibles fósiles y que expandería la inversión en energías renovables.

Algunos se muestran escépticos. Señalan que nada de esto va a lastimar a las compañías petroleras o de carbón – otros inversores se apoderarán de sus existencias y la mayoría de nosotros seguiremos comprando sus productos. Nuestras economías, después de todo, siguen siendo adictas a los combustibles fósiles y las opciones renovables y asequibles a menudo están fuera del alcance. ¿Entonces estas batallas sobre las inversiones en combustibles fósiles y patrocinios son sólo una farsa? ¿Una manera de limpiar nuestras conciencias, pero no el ambiente?

La crítica pasa por alto el profundo poder y potencial de estas campañas. En el fondo, todos están apuntando a la legitimidad moral de las compañías de combustibles fósiles y pore ende de los beneficios que se derivan de ellas. Este movimiento está diciendo que no es ético asociarse con una industria cuyo modelo de negocio se basa en desestabilizar a sabiendas los ecosistemas más vitales del planeta.

Cada vez que una nueva institución o marca decide cortar lazos, cada vez que el argumento de la desinversión se hace público, se refuerza la idea de que los beneficios de los combustibles fósiles son ilegítimos – Que “éstas son ahora las industrias delincuentes“, en palabras del autor Bill McKibben. Y es esta ilegitimidad la que tiene el potencial de romper el punto muerto hacia una acción climática significativa. Porque si esos beneficios son ilegítimos, y esta industria es la villana, estamos un paso más cerca del prinicipio que ha estado penosamente ausente hasta el momento: el que contamina paga.

Tomemos por caso a los Rockefeller. Cuando Valerie Rockefeller Wayne explicó su decisión de venta, dijo que fue precisamente porque la riqueza de su familia se hizo a través del petróleo que estaban “bajo una mayor obligación moral”, de usar esa riqueza para detener el cambio climático.

Esa, en pocas palabras, es la razón de ser de aquello de que “quien contamina paga”. Este principio sostiene que cuando una actividad comercial crea daños a la salud pública y al medio ambiente, los contaminadores deben asumir una parte significativa de los costos de reparación. Pero no puede detenerse en individuos y fundaciones, ni el principio puede ser aplicado sólo voluntariamente.

Tal como analizo en mi libro Esto cambia todo: el capitalismo contra el clima, las compañías de combustibles fósiles vienen prometiendo una transición hacia la energía limpia hace más de una década la BP (British Petroleum) se relanzó como “Beyond Petroleum” (Más allá del petróleo), sólo para seguir retrocediendo en cuanto a energías renovables y duplicar la inversión en los sucios combustibles fósiles. Richard Branson se comprometió a gastar 3 mil millones de dólares de las ganancias de Virgin para encontrar un combustible verde milagroso y para luchar contra el calentamiento global – mientras aumentaba fuertemente su flota aérea. Claramente, los contaminadores no van a pagar esta transición a menos de que los obliguen a hacerlo por ley.

Hasta la década del ´80 había todavía un principio rector de la ley de las decisiones ambientales en América del Norte. Y ese principio no ha desaparecido totalmente – lo que explica que la Exxon y BP se vieran obligadas a solventar la recuperación luego de los desastres de Valdez y Deepwater Horizon.

Pero con la era del fundamentalismo de mercado afianzada en la década de 1990, las sanciones y regulaciones sobre los contaminadores fueron sustituidos por complejos mecanimos de mercado e iniciativas voluntarias diseñadas para minimizar el impacto sobre las corporaciones.

Cuando se trata del cambio climático, el resultado de las llamadas soluciones “win-win” (que buscan el beneficio para ambas partes) resultó en una doble pérdida: las emisiones de efecto invernadero aumentan mientras el soporte para las acciones climáticas disminuye, en buena medida porque las políticas son percibidas –con cierta razón- como un traspaso de los costos hacia los consumidores que deja a las grandes corporaciones contaminantes libres de responsabilidad.

Esta cultura del sacrificio desequilibrado tiene que parar – y los Rockefeller, curiosamente, están mostrando el camino de cómo hacerlo. Gran partes de la credibilidad pública de la Standard Oil, el imperio que John D Rockefeller co-fundara en 1870 evolucionó hacia Exxon Mobil. En 2008 y 2012, Exxon obtuvo cerca de $ 45 mil millones en ganancias, que sigue siendo el mayor beneficio anual jamás registrado en los EE.UU. por una sola compañía.

Los beneficios astronómicos que estas empresas y sus séquitos siguen obteniendo de la excavación y la quema de combustibles fósiles no puede continuar produciendo una hemorragia en las arcas privadas. Deben, en cambio, ayudar al despliegue de las tecnologías e infraestructuras limpias que nos permitirán ir más allá de estas fuentes de energía peligrosas, así como ayudarnos a adaptarnos al cambio climático del que ya estamos presos.

Un impuesto de carbono mínimo – cuyo precio puede ser trasladado al consumidor- no es sustituto para una verdadera política de que “quien contamina paga” – no tras décadas de inacción que han agravado el problema inconmensurablemente (inacción asegurada, en parte, por un movimiento que niega el cambio climático financiado por algunas de estas mismas corporaciones).

Y aquí es donde juegan su papel estas victorias aparentemente simbólicas como las de Glasgow o LEGO. Las ganancias del sector de los combustibles fósiles, que tratan a nuestra atmósfera como un vertedero de de desechos, no sólo deben verse como tóxicas: si aceptamos que esas ganancias son moralmente ilegítimas, también deben ser vistas como enemigas – algo contra lo que el propio público pueda revelarse- con el fin de limpiar el desastre que estas empresas dejaron y aún dejan tras de sí.

Cuando esto ocurra, la sensación generalizada de desesperanza frente a una crisis tan vasta y costosa como el cambio climático, finalmente comenzará a desvanecerse.


Publicado por Cecilia Alemano

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El impacto de la campaña de Greenpeace para romper el acuerdo entre Shell y LEGO promete extenderse a todo el mercado corporativo

Hace una semana logramos un hito histórico en la lucha por la protección del Ártico. Luego de tres meses de campaña pública, LEGO rompió su acuerdo con Shell. La juguetera fue, finalmente, inteligente y abandonó esta relación tóxica. Compartimos un artículo de la publicación PR Week, demostrando que el impacto de nuestra campaña va más allá de este acuerdo y promete extenderse en todo el mercado corporativo. Mientras los defensores del Ártico somos cada día más, Shell perdió un aliado estratégico que lo ayudaba a lavar su imagen y ocultar sus planes en el Ártico:

Fuente: prweek.com

¿Cuándo una alianza entre marcas se convierte en una relación tóxica?

El éxito de Greenpeace en forzar a LEGO a dejar de fabricar juguetes con el logo de Shell demuestra que las compañías deben ser inteligentes con la sensibilidad del público cuando ingresan en alianzas estratégicas a largo plazo.

En los años 60′ los automóviles parecían una fuerza liberadora para la generación de los baby boomers, por lo que las compañías petroleras gozaban de una mejor reputación. Fue entonces que LEGO comenzó a utilizar el logo de Shell en sus juguetes, tales como buques petroleros, que aún se venden en algunas estaciones de servicio.

En sólo tres meses ese acuerdo de más de 50 años llegó a su fin, luego de una agresiva campaña de Greenpeace que fue tras la compañía juguetera resaltando los pecaminosos planes de Shell para buscar petróleo en el Ártico.

Un millón de personas ya habían firmado la petición del grupo ambientalista pidiéndole a LEGO que suspenda su acuerdo con Shell, cuando repentinamente, la semana pasada, LEGO prometió que no renovaría su contrato con la petrolera.

Una frase en particular del anuncio público de la juguetera dio una impresión de lo que pasó por la cabeza de los ejecutivos de la compañía: “Nosotros no estamos de acuerdo con las tácticas utilizadas por Greenpeace, que pueden haber creado malentendidos entre nuestros accionistas sobre el modo en el que operamos; por eso queremos asegurar que nuestra atención no sea desviada de nuestro compromiso en desarrollar experiencias de juego creativas e inspiradoras”.

Esto podría interpretarse como una admisión codificada de que la campaña de Greenpeace estaba comenzando a modificar las percepciones sobre su marca y distrayendo la atención del objetivo principal de vender juguetes populares, especialmente durante el período navideño.

Matt Rantell, jefe de estrategia de Forever Beta, una firma de comunicaciones con experiencia en crear alianzas de marcas, consideró lo siguiente: “Para LEGO, había una relación de 50 años por detrás, por lo que nunca sería fácil tomar una decisión como ésta… Sin embargo, luego de analizar los beneficios y las contrariedades de la relación, claramente alcanzó un punto de inflexión”.

Este episodio sirve como moraleja sobre la vulnerabilidad de las marcas a “infectarse” por las percepciones públicas sobre sus aliados comerciales. “¿Qué estaba pensando LEGO?”, se pregunta Max du Bois, director ejecutivo de la consultora Spencer du Bois. “Pocas marcas son tan torpes para asociarse con un fabricante de armas, industrias extractivas o similares, porque la amenaza tóxica de sus actividades sobrepasa claramente, y con creces, los beneficios de cualquier posible alianza. Los esqueletos que Shell guarda en el armario no puede haber pasado inadvertido para LEGO, pero el asociarse con una marca tan querida e intachable para la inocencia de los niños, fue una muy inteligente jugada de Shell”.

Rantell sostiene que se requiere una vigilancia constante por parte de las dos partes de una alianza comercial y que, lógicamente, más aún por parte de la parte “benigna”. “Las alianzas comerciales pueden convertirse en tóxicas a lo largo del tiempo, particularmente cuando la ambición de una de las partes se involucra en áreas que no calzan en la estrategia de la otra”, sostiene Rantell. “Es imperativo que las marcas continúen teniendo un norte conjunto y alineado; sin él, un acuerdo nunca funcionará”.

Asimismo Rantell recomienda crear un “tablero métrico del éxito” basado en la percepción pública, de modo de poder monitorear constantemente el éxito de la alianza y permitirle a una marca reconocer cuándo apretar el botón de escape. Y continúa: “En algunos casos, la parte ‘benigna’ puede sufrir, potencialmente con enormes consecuencias. Consideremos la inversión que las compañías realizan en construir una reputación y cultivar amor a su marca. Una gran parte de ese tiempo, dinero y esfuerzo, puede ser simplemente tirado a la basura luego de una pobre alianza o asociación comercial, cuya recuperación puede llevar años”.

Mientras que no es común que las alianzas sean atacadas en forma sostenida, esta semana ocurrió un ejemplo con SeaPark —operador de parques en los Estados Unidos— que está bajo presión para detener los shows que involucran orcas. El diario británico The Independent reportó que la aerolínea Virgin America removió a SeaWorld de su programa de recompensas. A comienzos de este año año, Southwest Airlines finalizó una alianza de más de 26 años con la compañía de atracciones.

En 2012 Greenpeace tuvo éxito en otro ataque a un aliado de Shell, al forzar a la empresa Waitrose a congelar sus planes para abrir tiendas en las estaciones de servicio de la petrolera durante 2013, aunque el supermercado ya ha construido nueve tiendas, además del piloto original de dos.

El supermercado incluso declaró un amor imperecedero por el Ártico en su declaración de rendición a la campaña, lo que implicó una bofetada en la cara de Shell y una señal de que esa compañía ambientalmente-consciente, había regresado a sus regirse por sus valores principales.

Atacar o avergonzar con éxito a una marca para lograr un cambio en su aliada comercial es remarcablemente extraño“, reflexiona du Bois. “El ataque LEGO / Shell fue considerado más prominente por lo novedoso que resultó. La mayoría de las alianzas se realizan con compañías relativamente seguras, cuyas pocas transgresiones son pequeñas, no sistémicas y, fundamentalmente, no crean excitación mediática”.

Por lo tanto, aunque actualmente aún sea extraño, la lección a aprender es que las marcas deben estar al acecho de alteraciones tanto en la percepción como en el impacto de las acciones de sus aliados. Y deben tener el suficiente coraje para romper su relación si cambia el humor.


Publicado por Cecilia Alemano

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Día Mundial de la Alimentación: “Es hora de abandonar el uso de venenos para producir comida”

por Franco Segesso*

Con el fin de fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre y la desnutrición y concientizar a los pueblos del mundo sobre el problema de la alimentación, hace 35 años un día como hoy, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promulgó el Día Mundial de la Alimentación. Aquí, algunas cifras alarmantes sobre la expansión de los cultivos transgénicos y el por qué de la importancia de alimentarse de acuerdo con los tiempos de la naturaleza:

Una madre que amamanta. La naturaleza nos da frutas y verduras cuando nuestros cuerpos los necesitan. La compra de la temporada es mejor. Food Art, por Ida Frosk.

La comida es mucho más que una porción de alimento. Es parte de nuestra cultura, familias, economía, de la ciencia y las religiones. Gracias a su diversidad está presente en todos los ámbitos de nuestra vida.

Sin embargo, con la excusa de combatir el hambre, la industria alimentaria junto con la agroquímica presionan a los gobiernos del mundo para utilizar cultivos transgénicos y pesticidas. Promocionan prácticas costosas con insumos descartables para que todas las temporadas de siembra sean las empresas y no los agricultores los que controlan la oferta. En el mundo, sólo tres empresas tienen el 50% de las semillas patentadas (Monsanto 26%, DuPont-Pioneer 18,2% y Syngenta 9,2%). Este modelo es insostenible; dañan el ambiente, intensifica el cambio climático, destruye las economías locales, concentra las riquezas y no garantiza comida de calidad para toda la población.

En Argentina, el 71.8% del territorio cultivable está ocupado por cultivos transgénicos, los principales son de soja y maíz. Junto con la contaminación de los agroquímicos, otra consecuencia grave ha sido el desplazamiento de pequeños productores -como quinteros, tamberos y apicultores-, con ellos desaparece su producción. Los mayores perdedores somos todos los argentinos. Mientras nuestra dieta pierde variedad y calidad, el acceso a la comida se vuelve más difícil. Estas consecuencias se reflejan en los galopantes índices de obesidad y de precios.

Afortunadamente, la agroecología está tomando protagonismo en el agro argentino, contamos con exitosas experiencias en todas las regiones. Pero todavía hace falta mucho apoyo estatal. Para que la población argentina acceda a alimentos nutritivos y lograr soberanía alimentaria es necesario diversificar geográfica, cultural y tecnológicamente la producción. La diversidad debe estar presente en todos los niveles, tanto en la granja como a nivel regional.

Es hora de abandonar el uso de venenos para producir comida. El motivo es más amplio que una cuestión estrictamente alimentaria. También es para proteger nuestra cultura, nuestra familias y nuestra economía.

* Campaña de Biodiversidad en Greenpeace Argentina.


Publicado por Cecilia Alemano

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Italia: diez activistas de Greenpeace ocuparon una plataforma para protestar contra los decretos que favorecen a la industria petrolera


En Sicilia, Italia, una decena de activistas resistieron durante casi un día y medio en una plataforma petrolera para manifestarse contra los decretos del Primer Ministro de ese país que facilitan las perforaciones petrolíferas en altamar, produciendo un severo daño ambiental a la par que se desinvierte en energías limpias:



El Rainbow Warrior III se encuentra actualmente en aguas italianas para la campaña "Non è un Paese per fossili" (No es un país para combustibles fósiles)

Diez activistas protestaron en forma pacífica y resistieron durante casi 36 horas en una plataforma petrolera en altamar, cerca de Siracusa, Sicilia. Llegaron a bordo de nuestro barco Rainbow Warrior y desplegaron una bandera de 120 m2 que mostraba al premier italiano Matteo Renzi prometiendo “Más perforaciones para todos”, acompañado del pedido de miles de italianos: “NO a los combustibles fósiles, SÍ a las energías renovables”.

La acción fue en rechazo al decreto “Desbloquear Italia” que promueve una salvaje desregulación para los equipos de perforación en altamar, lo cual en los hechos se traduce en una facilitación para las perforaciones petrolíferas.

Mientras que Italia debería participar en la conducción de la Unión Europea hacia objetivos más ambiciosos de protección del clima, el gobierno de Renzi quiere dar luz verde a la explotación de las escasas reservas de petróleo, en contraste con cualquier escenario energético razonable y de modo diametralmente opuesto a la explotación de los recursos reales del país, como el mar, el paisaje y la biodiversidad.

Después de casi 36 horas, los activistas abandonaron la plataforma Prezioso. Es el fin de una acción, pero no de la batalla contra los combustibles fósiles.


No estuvieron solos: más de 75 mil italianos firmaron la petición para declararse independientes de los combustibles fósiles y recibieron muchos mensajes de apoyo de todas partes del mundo, especialmente de numerosas localidades de Italia, que luchan para defender su territorio de perforación mar adentro. A la misma hora, en la sala de prensa de la Cámara de Diputados, miembros de Greenpeace participaron en una conferencia conjunta con las ONG WWF y Legambiente para presentar las conclusiones sobre el decreto del gobierno.

En las cumbres internacionales el Presidente del Consejo habla con gran soltura sobre la defensa del clima, mientras que dentro de las fronteras de su país se esfuerza por extraer hasta la última gota de petróleo disponible.


Publicado por Cecilia Alemano

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